Adolf Hitler: duro de matar

El 8 de noviembre de 1939, un relojero y carpintero alemán, llamado Georg Elser, planificó y construyó un dispositivo que instaló en una de las columnas del estrado en la cervecería Bürgerbräukeller. Hitler, que iba a dar un discurso con motivo del Putsch de 1923, se presentó media hora antes y habló ante una atestada concurrencia.

Este discurso debía terminar alrededor de las 10 de la noche, pero Hitler abruptamente lo finalizó a las 21:07 h y se retiró del lugar. Trece minutos después de marcharse explotó la bomba y mató a siete personas dejando el lugar en ruinas. Elser fue detenido y ejecutado cinco años después, el 9 de abril de 1945, en el campo de concentración de Dachau. Este sería apenas uno de los 42 atentados que sufriría el dictador nazi.

Durante su vida política Adolf Hitler fue objeto de varios intentos de asesinato, algunas fuentes citan al menos 42 tentativas, pero ninguna tuvo éxito debido a que él estaba en permanente custodia de la SS para mantener su seguridad, y variaba repentinamente su agenda, adelantando o acortando su permanencia en los lugares que visitaba o simplemente cambiaba de ruta o fechas de actividades programadas sin previo aviso.

Planificar y ejecutar las acciones requería por parte de los conspiradores la más absoluta sangre fría, y estar dispuestos a asumir que si fallaban no solo les aguardaba una ignominiosa y humillante muerte, sino que también afectaría a sus familias y conocidos. Los intentos vinieron tanto por parte de los aliados como de sus círculos internos más cercanos.

Se dice que Hitler tenía además un doble, que lo reemplazó en más de alguna ocasión (Checoslovaquia) y que pereció en la Batalla de Berlín, en uno de los pasillos de la Cancillería.

Históricamente son 6 los atentados más recordados, el que mencionamos al inicio -ocurrido el 8 de noviembre de 1939-, y otros 5 que estuvieron muy cerca de acabar con el Führer, y que te contamos a continuación…

El primero en 1923, cuando Hitler casi pierde la vida al ser herido por un proyectil de parte de la policía alemana, en su esfuerzo de frustrar el intento de golpe de estado que Hitler efectuó en noviembre de 1923.

Otro intento fallido fue el realizado con bombas barométricas el 17 de marzo de 1943 por Fabian von Schlabrendorff, en el Condor, el avión personal de Hitler, que no explotaron debido a la temperatura. Lo mismo sucedió con el plan de hacer volar su tren especial.
El capitán Axel von dem Bussche, el 17 de diciembre de 1943, el capitán Rudolf Christoph von Gersdorff el 21 de marzo de 1943, el teniente Ewald-Heinrich von Kleist principios de 1944 y Eberhard von Breitenbuch el 11 de marzo de 1944, organizados por el coronel Claus von Stauffenberg, intentaron matar a Hitler suicidándose junto a él, sin embargo no lograron acercarse al Führer.

Los ingleses se plantearon asesinarlo en 1944, cuando Hitler se presentara en Berghof. Se hizo un exhaustivo estudio de sus hábitos y se elaboraron varios planes, todos con una dudosa probabilidad de éxito. Se dice que un plan inglés era la introducción de comandos en ese lugar, el uso de francotiradores, y el envenenamiento de sus alimentos por medio de un cocinero infiltrado. Otro de los intentos era envenenar el té verde, bebida de la cual Hitler era asiduo.

El intento que tuvo mayores probabilidades de éxito fue, sin duda, el perpetrado en el atentado del 20 de julio de 1944 por el conde Claus von Stauffenberg para desencadenar la ejecución del Plan Valquiria. Stauffenberg logró colocar una poderosa bomba accionada por detonador químico a menos de un par de metros del Führer y se retiró. Sin embargo, uno de los presentes, Heinz Brandt se tropezó con el maletín que portaba el artefacto y lo trasladó detrás de las gruesas patas de la mesa donde se apoyaba Hitler.

La bomba explotó y mató a cuatro personas e hirió de leve consideración a Hitler. Incluso se han realizado varias películas sobre este hecho.

 

 

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