‘The Downward Spiral’: El viaje a la demencia que deconstruyó la música de los años 90

‘The Downward Spiral’: El viaje a la demencia que deconstruyó la música de los años 90

Bajo el nombre de Nine Inch Nails, Trent Reznor construyó la ‘opus magnum’ de la música industrial, y con ella, diseñó la escalera sónica a lo más oscuro del ser humano.

En el año 1969, durante una velada amistosa con algunos amigos, la actriz Sharon Tate, para ese entonces esposa encinta de Roman Polański, perdió la vida de la mano de seguidores de Charles Manson y su filosofía antisocial. Como requisito de Manson para que la obra fuera lo suficientemente polémica, Susan Atkins utilizó la sangre de Tate para dejar una simbólica marca en la puerta: “pig”.

Veintitrés años después, el recién afamado Trent Reznor, rentaría la mítica escena del crimen ocurrido en el 10050 Cielo Drive para transformarla en la cuna un proyecto que revolucionó la industria musical americana. El 8 de marzo de 1994, a través de Nothing Records e Interscope Records, The Downward Spiral salió al mercado.

Fue la segunda placa de estudio de la banda liderada por Trent Reznor, Nine Inch Nails (NIN). Y, aunque sus sonidos oscuros, incómodos, agresivos y generadores de ansiedades fueron catalogados por el propio artista como “incomerciables”, más de 4 millones de copias han sido vendidas hasta el día de hoy.

‘The Downward Spiral’: Cohesión entre música, letras y demencia

El primer disco de NIN, Pretty Hate Machine estuvo cargado de letras profundas extraídas de anotaciones en el diario de Reznor, y contrastaban con los sonidos que, aunque un poco agresivos, podían entrar perfectamente en el espectro synth pop de finales de los 80. Sin embargo, para la segunda placa, el multinstrumentista decidió diseñar un concepto menos usual para el público noventero.

The Downward Spiral cuenta la historia de un hombre sin nombre que lucha contra sí mismo en un ambiente interno de caos y disociación tanto de la personalidad como de la sociedad. Aunque suene rebuscado, Reznor logró estructurar la obra para que existiera la concordancia entre lo que pasaba y lo que estábamos escuchando.

Si prestamos atención al concepto, podemos separarlo en tres actos que reflejan la caída del protagonista. Del tema 1 al 6 apreciamos cómo se separa de cualquier concepto que pueda sujetarlo a la realidad: amor, fe y sociedad. Entre el 7 y el 11 nos encontramos espectadores de su lucha interna y de cómo, intentando defenderse, termina hundiéndose más en la espiral. Finalmente, entre el tema 12 y el 14, que cierra la placa, lo vemos rendirse.

¿Esperaban que fuese una historia con final feliz? Pues, no.

Los problemas de personalidad, el nihilismo, la incapacidad de aceptar la responsabilidad de los actos y el aislamiento impiden que el protagonista tome alguna decisión que lo afecte positivamente, hasta que finalmente decide acabar con su vida.

La parte instrumental constituye un factor fundamental en la narrativa. La personalidad autodestructiva del protagonista tiene su propia voz, computarizada que alterna entre gritos y susurros. Los momentos de paz van de la mano con instrumentales tranquilos mientras que la lucha y el desespero se posan sobre distorsión y melodías abrasivas que pueden causar que te quites los audífonos y los tires por la ventana.

En su universo de dolor y autodesprecio, Reznor le da nombre a los conceptos y personajes que intervienen en la obra:

El Protagonista

Un mártir sin nombre que vive presa de sus pensamientos y de la disociación de la personalidad.

Mr. Self Destruct

La voz interna que acentúa las cosas negativas y repite constantemente un mantra de autodesprecio. Reznor quiso retratar a esta voz como una personalidad totalmente distinta que impulsa al protagonista a retraerse y aislarse de cualquier cosa que pueda representar un ápice de salvación para él.

The Machine

El resultado de la transformación del protagonista. La máquina es el objetivo final de Mr. Self Destruct, convertir al protagonista en un ser sin emociones ni sentidos que viva preso en una cárcel de negatividad y nihilismo.

The Ruiner

El poder mayor, ya sea Dios o el gobierno, que rige a la sociedad hipócrita.

The Pigs

La sociedad consumista e hipócrita.

Piggy

El interés amoroso del protagonista.

Durante la construcción del álbum, entre las dos canciones finales, estaba ubicado un tema lleno de ruido y distorsión con solo una línea “Just do it”. Mark Ellis, productor del disco y famoso por sus trabajos con bandas del calibre de U2 y New Order, entró en una disputa creativa con Reznor alegando que el tema llevaba el aire de violencia demasiado lejos. Aunque la canción no fue incluida en el tracklist final, y ni siquiera terminó de componerse, Ellis decidió separarse del trabajo.

Una historia premonitoria

El alcoholismo, las drogas y la depresión fueron problemas que atacaron el futuro de Reznor Fuente: Pixabay.-

Aunque The Downward Spiral trata un sinfín de problemas, ninguno de ellos formó parte de la vida de Trent Reznor hasta después de que el disco fuese un éxito mundial.

En una entrevista para la organización de medios estadounidense NPR, Trent Reznor relató que, durante los conciertos que sirvieron para publicitar la placa, nunca se sintió conforme con el trabajo. Con el público a sus pies, solo podía sentir que nunca era suficiente, y cuando las presentaciones terminaban, se encerraba a llorar para liberar la presión. En la presentación que marcó un antes y un después para Nine Inch Nails, Woodstock 94, puede vérsele llorando en primer plano. Seguido de estas tomas, la fuerza y la agresividad de la presentación se repotenciaba.

Luego de finalizar la gira, tuvo que tomar un descanso de seis años para vencer una batalla contra el alcoholismo, retrasando así su siguiente placa The Fragile hasta el 2001.

El aislamiento de Reznor, que comenzó con la muerte de su perro Maisy, lo llevaron a ahogarse en las bebidas alcohólicas, pues el afecto hacia la mascota, de quien nunca dejó de hablar en tiempo presente, significó para él la ruptura de cualquier relación con el mundo exterior.

Y es que, considerando que nació de una familia protestante en Pennsylvania, no hubo mucha cercanía con cualquier otra cosa. Un dato interesante es que su padre, quien decidió casarse y tener a Trent siendo aún muy joven, tuvo un día una fatídica conversación con el joven artista:

“- Me voy.

-¿Cuándo vuelves?

– No voy a volver”.

Como relató Reznor en una entrevista con la revista Legends en 1995, luego de que su padre lo abandonara comenzó a vivir con sus abuelos.

El éxito inesperado

La definición de «deconstrucción» se puede resumir de la siguiente manera según el portal Definición.de:

“La deconstrucción se lleva a cabo evidenciando las ambigüedades, las fallas, las debilidades y las contradicciones de una teoría o de un discurso. Lo deconstruido, en este marco, queda desmontado o deshecho”.

Trent Reznor llevó este concepto a la práctica de manera inconsciente. The Downward Spiral no apuntaba a ser un éxito comercial. La idea detrás del disco era expresar los sentimientos que no se veían como algo que fuese respetable.

Las expresiones de ansiedad, depresión, autodesprecio y aislamiento eran comunes en la vida de Trent. Sin embargo, él no contaba con la suficiente seguridad para expresarlos.

La segunda placa de estudio de Nine Inch Nails nunca estuvo pensada para ser el gran éxito comercial y artístico que fue. Aun así, demostró, y seguirá demostrando que la sociedad aprecia la sinceridad y las cosas con las que realmente se pueda relacionar más que las canciones triviales, cuyo uso último es sonar de fondo mientras limpias la cocina.

Con información de: Pitchfork, NPR,Revolver Magazine,Legends Magazine, Genius, YouTube, Definicion.de, Wikipedia

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