‘Terraza de café por la noche’ – Un retrato de Arlés, el pueblo que inspiró a Vincent van Gogh

‘Terraza de café por la noche’ – Un retrato de Arlés, el pueblo que inspiró a Vincent van Gogh

Si en París Vincent van Gogh descubrió el color, en Arlés encontró la luz. Para el pintor original de Países Bajos, la vida nocturna de aquel café fue la musa detrás de pinceladas postimpresionistas, llenas de oros bronce, azules y amarillos. ¡Conoce la historia de esta pintura!

Terraza del café por la noche

Terraza de café por la noche es una obra del postimpresionismo, pintada en óleos sobre lienzo, por Vincent van Gogh en 1888. Actualmente se encuentra en el Museo Kröller-Müller, Otterlo, Países Bajos, y se ha posicionado como una de las obras más resaltantes del movimiento pictórico al cual pertenece.

“A menudo pienso que la noche es más viva y más rica en color que el día” – Vincent van Gogh.

Vincent llegó a la ciudad provenzal de Arlés, al sur de Francia, el 20 de febrero de 1888. Considerado un “sueño japonés”, gracias a sus brillantes colores, Arlés representaba el sueño, el encanto y la pasión que el artista necesitaba en su vida. En este sentido, aquella ciudad sería una metáfora para la madurez y el comienzo del fin.

Terraza del café por la noche
‘Terraza de café por la noche’ es una obra de Vincent van Gogh, de 1888 – Fuente: The Yorck Project (Wikipedia).-

Inspirado por la energía que le transmitía la atmósfera del centro de la ciudad, Van Gogh pintó el café de Arlés, situado en la Place du Forum, enfatizando el contraste entre el azul frío de la noche, y la calidez de los tonos cobres y amarillos de la lámpara de la terraza del local.

“Vine al sur por un millar de razones”, explicó Van Gogh en una de sus cartas. “Necesitaba ver una luz distinta, creía que contemplando la naturaleza bajo un cielo más brillante podría hacerme una idea más verdadera del modo en que los japoneses sienten y dibujan”.

Para Van Gogh, el color era símbolo. El amarillo, exagerado, brillante y magistral, significaba para él la felicidad plena. Y es que, precisamente, esta se trataba de una de las épocas más dichosas del artista. Es por medio del color que surge la composición, la profundidad, las texturas, los volúmenes, los sentimientos… El caos de la vida nocturna, la calidez del verano, todo converge en armonía, y en una de las obras más icónicas del pintor.

Con información de: Historia-Arte / Grandes maestros de la pintura. Barcelona, España. Editorial Sol 90, S.L.

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