Reflexiones sobre el fin que no llegó

Reflexiones sobre el fin que no llegó

Y así llegó el fin de los tiempos a mi ventana: un sol radiante (sorpresivo luego de intensos días de lluvia), un inmenso cielo azul , y hasta pajaritos cantando. Un hermoso día domingo que me hace ratificar que, aquellos que se escudan tras el poder de la religión y la manipulación de la fe, son unos charlatanes que realmente se merecen que les llegue su propio “fin del mundo”.
No juzgaría jamás a quienes creen fervientemente, finalmente la vida sin creencias es desoladora, pero me atrevo a juzgar a los “poderosos” detrás de estas creencias, capaces de manipular y jugar con los pensamientos, deseos y decisiones de su congregación.
Hoy reflexiono sobre estas semanas y la absurda predicción del 21 de mayo. Todos los que no creíamos en dicha profecía, bromeamos durante días, algunos, más en serio, profundizaron en sus deseos antes de morir; y seguramente uno que otro miró el reloj y vio las noticias con cierta semilla de duda y, pensó para sí mismo, “ojala este tipo no tenga razón”.
No es extraño que alguien piense que la humanidad sobre la tierra está por llegar a su fin. Pareciera que la tierra a gritos quisiera salir de nosotros; tiembla, se remueve, escupe fuego, agua, hielo, y aquí seguimos, como otro ciclo más en la historia de la vida, sumado esto a las nuevas tecnologías y el acceso a la información de manera inmediata, que más allá de mantenernos al día nos tiene en cierta manera paranoicos. Si bien “ojos que no ven corazón que no siente” en este caso sería “ojos que ven todo, cerebro que sabe y corazón que se asusta” o algo así.
Está como de más que un sujeto aparezca a manera de “mesías” con su poderío de 150 cadenas radiales y la fe de cientos de miles de personas en sus bolsillos, a anunciar el fin, el cataclismo mundial, la tribulación apocalíptica, a hablarnos de un Dios severo y castigador que seleccionará con pinza a “su pueblo” y los desafortunados que no sean elegidos en este mega sorteo, sufrirán 5 meses más hasta que finalmente todo se destruya…
Me pregunto ahora ¿dónde está este sujeto en este momento?, ¿qué va a decirle ahora al mundo –al mundo que como yo ve parajitos cantando en la ventana-?, ¿quién lo juzga a él por mentiroso?, ¿quién le devuelve los ahorros de su vida y la dignidad a los pobres fieles que durante semanas renunciaron a su trabajo predicando el “arrepentimiento colectivo”?
Habrá alguien que vuelva a creer en la palabra de este señor, porque no es la primera vez que se equivoca, es la segunda. Quizás haya que esperar su próximo cálculo bíblico, como se dice humanamente, en la tercera va la vencida.
@daormazabal para @Culturizando


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