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La Nota Curiosa: ¿Por qué me duele la cabeza cuando como helado?

La Nota Curiosa: ¿Por qué me duele la cabeza cuando como helado?

Ese dolor punzante en la frente tras comer un helado tiene una explicación científica. Te contamos qué ocurre en tu cerebro durante el famoso «brain freeze» y el truco para evitarlo.

Ese bocado de helado que baja directo al paladar y, segundos después, dispara un dolor punzante en la frente. Le pasa a millones de personas y tiene nombre propio: cefalea por ingestión de helado, o «brain freeze» (congelamiento cerebral) en inglés. Pero, ¿por qué el cerebro reacciona así ante algo tan delicioso como un helado o una bebida muy fría?

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Un dolor breve, intenso y con nombre científico

La comunidad médica conoce este fenómeno como cefalea por estímulo frío (cold-stimulus headache), aunque su nombre técnico y más fascinante es neuralgia del ganglio esfenopalatino. Aparece de forma repentina tras consumir algo a muy baja temperatura y suele durar apenas unos segundos, aunque en ocasiones se extiende hasta medio minuto.

A pesar de ser breve, su intensidad la convierte en una de las experiencias más molestas relacionadas con la comida. Lo curioso es que el dolor no aparece en la boca (donde ocurre el contacto con el frío), sino en la zona central de la frente. A esto se le conoce como dolor referido: el origen del malestar está en un lugar, pero el cerebro lo percibe en otro. Algo similar ocurre en ciertos infartos, donde el dolor del corazón puede sentirse en el brazo o el cuello.

Luego de que el paladar se activa, por el consumo de una sustancia fría, la primera parte de la cabeza en sentir el efecto del «cerebro congelado» es la frente – imagen: Pixabay.-

¿Qué pasa realmente en el cerebro durante el «brain freeze»?

Durante años se manejaron dos teorías principales para explicar este fenómeno. La primera sostenía que el frío irrita el nervio trigémino —el gran encargado de transmitir las sensaciones desde el rostro hasta el cerebro—, generando ese dolor referido en la frente. La segunda planteaba que el descenso brusco de temperatura en el paladar alteraba el calibre de los vasos sanguíneos cerebrales.

Un revelador estudio liderado por investigadores de la Universidad de Harvard, presentado en la reunión de Experimental Biology en 2012, ayudó a unir ambas piezas del rompecabezas. Utilizando ultrasonido Doppler transcraneal, los científicos observaron que, al beber agua helada, la arteria cerebral anterior se dilataba rápidamente e inundaba el cerebro de sangre justo cuando aparecía el dolor; en cuanto la arteria se contraía de nuevo y volvía a su tamaño normal, la molestia desaparecía.

Esta dilatación repentina es un mecanismo de defensa del cuerpo para enviar sangre caliente al cerebro y mantener su temperatura. Sin embargo, este aumento de flujo sanguíneo eleva la presión en el cráneo, lo que activa el nervio trigémino y envía la señal de alarma en forma de dolor punzante en la frente.

¿Por qué a algunas personas les afecta más que a otras?

No todo el mundo experimenta este dolor con la misma frecuencia ni intensidad. Diversas investigaciones neurológicas señalan que las personas que padecen migraña son mucho más propensas a sufrir la cefalea del helado, ya que ambos fenómenos comparten al nervio trigémino como protagonista y tienen una base vascular.

De hecho, en la actualidad, algunos científicos utilizan el «brain freeze» como un modelo seguro de laboratorio para estudiar los complejos mecanismos de la migraña, precisamente porque es fácil de provocar y desaparece en cuestión de segundos sin dejar secuelas.

Cómo evitar y quitar el «brain freeze» rápidamente

La buena noticia es que existen formas sencillas de reducir el riesgo de sufrirlo o de acortar su duración si ya comenzó:

  • Consume los alimentos fríos despacio: Darle tiempo al paladar para adaptarse gradualmente a la temperatura reduce drásticamente la probabilidad de dolor.
  • Cuidado con el paladar: Evita que el alimento helado toque directamente la parte superior del paladar (donde están los nervios más sensibles); procura saborearlo en la parte inferior de la boca.
  • El truco de la lengua: Si el helado ya tocó el paladar y sientes que viene el dolor, presiona esa zona con la lengua (que está caliente) para elevar la temperatura rápidamente y frenar la reacción vascular. También puedes beber agua a temperatura ambiente.

La próxima vez que sientas esa punzada helada en la frente, ya sabrás que no es magia ni casualidad: es tu cerebro reaccionando, en tiempo récord, para protegerse de un cambio brusco de temperatura.

Con información de: Harvard Health / BBC / ScienceDaily


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