Maria Goeppert-Mayer: conoce a la física no remunerada

Maria Goeppert-Mayer: conoce a la física no remunerada

Maria Goeppert-Mayer llegó al corazón del átomo a mitad del siglo XX, luego de haber pasado por científica voluntaria y ser rechazada como docente en varias oportunidades. Su aporte a la física la convirtió en la segunda mujer merecedora del Premio Nobel

El 28 de junio de 1906 nacía la hija del importante médico alemán Friedrich Goeppert, en la ciudad de Katowice (en aquel entonces pertenecía a Alemania, pero ahora a Polonia). Ya siendo niña, Maria veía cómo su padre se desenvolvía con soltura en el ámbito académico y cómo gozaba del prestigio y la admiración de sus colegas. En 1910 la familia se mudó de ciudad hasta Gotinga, en donde el patriarca obtendría un importante puesto como pediatra en la universidad. Fue allí en donde Maria pudo conocer, a temprana edad, a muchos científicos de la época como Werner Heisenberg y Enrico Fermi.   

Katowice, ciudad de nacimiento de Maria Goeppert-Mayer – Imagen: Wikimedia.-

Como era de esperarse, la larga tradición de formación profesional en los Goeppert no iba a ser interrumpida por Maria, quien se matriculó a estudiar matemáticas en 1920 en la Universidad de Gotinga. Allí se topó con la matemática Emmy Noether. Su padre le pidió que “no se convirtiera en una mujer”, haciendo alusión a que no siguiera con las convenciones sociales del momento, que le indicaban ser esposa y ama de casa.

Fue en un seminario dictado por el importante científico Max Born en donde la joven Goeppert tuvo una iluminación: deseaba estudiar física. Llevada por su intuición y curiosa por lo que había descubierto, se cambió de carrera y se encaminó al estudio de la física. Born no solo le despertó la necesidad de investigar esta nueva área, sino que se convirtió en su mentor e incluso tutor de tesis.

Maria Goeppert-Mayer: matrimonio y docencia

Goeppert obtuvo un doctorado en Física en 1930. Ese mismo año se casó con Joseph Edward Mayer, un joven químico que, para el momento, trabajaba como asistente del físico James Franck. Un poco por huir del inminente ascenso de Hitler al poder y un poco por oportunidades laborales, los recién casados deciden mudarse a Estados Unidos y se establecen en la ciudad de Baltimore.

Durante este tiempo, no pudo obtener un trabajo remunerado, en parte por la lucha contra el nepotismo (era mujer de Mayer, contratado en la Universidad Johns Hopkins) y por el sexismo de la época. En 1941 pudo trabajar como profesora de ciencias en el Sarah Lawrence College, en Nueva York, pero no fue hasta la década de 1950 cuando obtuvo un puesto como profesora titular, a sus 54 años; antes, había trabajado por “el placer de hacer física” con títulos como becaria, investigadora asociada o voluntaria.

Goeppert – Imagen: Wikimedia.-

Uno de los primeros trabajos de Goeppert recién llegada a América fue como colaboradora del Proyecto Manhattan, la investigación del uranio-235 para elaborar la primera bomba atómica, en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, una sección de su trabajo no fue muy fructífera y, ella se sintió aliviada de que no avanzara demasiado, ya que era consciente de los usos perjudiciales de las armas. Parte de este tiempo lo pasó en Los Álamos, acompañada del científico Edward Teller, en 1945.

La pareja paseó por varias ciudades y en 1946 llegaron a Chicago, en donde el marido de Goeppert fue contratado para trabajar en el Instituto de Estudios Nucleares. En esta época, la física trabajó cerca de Enrico Fermi y centraron sus investigaciones en descubrir qué había en el núcleo de un átomo.

Premio Nobel

Aunque ya existía un modelo que explicaba el origen y el núcleo de los átomos, formulada nada menos y nada menos que por Niels Bohr, Goeppert se dio cuenta que había algo más complejo en el fondo, un empeño que su amigo Edward Teller calificó como absurdo; sin embargo, en 1949 publicó un artículo a la par que otro grupo de investigadores alemanes liderados por Hans Jensen. Ambos grupos llegaron a las mismas conclusiones: los núcleos más estables siempre venían en los llamados “números mágicos”: 2, 8, 20, 28, 50, 82 y 126; y el emparejamiento de los protones y neutrones en el núcleo.

En vez de competir, Goeppert y Jensen, junto con el apoyo de Eugene Paul Wigner, se unieron, y en 1963 obtuvieron el Premio Nobel de la Física por el modelo de capas nuclear.

Goeppert durante sus investigaciones – Imagen: Wikimedia.-

Muerte

Maria Goeppert Meyer murió el 20 de febrero de 1972, a causa de una insuficiencia cardíaca. Ya en 1960 había tenido un ataque al corazón, cuando esperaba iniciarse como profesora titular en la Universidad de California, profesión a la que se dedicó luego de recuperarse, hasta su fallecimiento.

Fue la segunda mujer en obtener un Premio Nobel de la Física, siendo la primera Marie Curie en 1903, y la última fémina en obtenerlo durante el siglo XX. En su honor se crearon los Premios Maria Goeppert-Mayer, que apoya las carreras de jóvenes aspirantes al estudio de la física.

Con información de BBC / Wikipedia / BBVA / YouTube / Imagen: BBC

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