‘Las hilanderas’, la metapintura de Velázquez en su máxima expresión

‘Las hilanderas’, la metapintura de Velázquez en su máxima expresión

‘La fábula de Aracne’ de Diego Velázquez, popularmente conocida como ‘Las hilanderas’, corresponde a una de las piezas más importantes dentro de la pintura barroca española. Realizada en 1657 por el maestro de la pintura universal, la obra plasma la célebre fábula de Aracne, pero desde una perspectiva ingeniosa, provocadora y fascinante.

La fábula de Aracne, de Ovidio al barroco español

Durante mucho tiempo, y a causa del predominio de la iconografía cristiana en el Siglo de Oro español, se consideró a la obra titulada La fábula de Aracne como una pintura de género, donde se identificaba claramente un grupo de hilanderas llevando a cabo su labor, durante un jornada de trabajo en la fábrica de tapices de Santa Isabel de Madrid.

No obstante, con el transcurso de los años, es evidente para el espectador que Velázquez no solo fue ingenioso, sino arriesgado, al momento de representar, por medio de una perspectiva intelectual, discreta y sumamente majestuosa, una de las escenas del mito de Atenea y Aracne, descrita en el sexto libro de Las metamorfosis del poeta romano, Ovidio.

De acuerdo con el mito de Ovidio, Aracne era una joven extraordinariamente talentosa. Decía dominar tan bien el arte del tejido, que presumía continuamente pretendiendo, incluso, que era superior a Atenea, diosa de la sabiduría.

‘La fábula de Aracne’ (1657) de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez
Esta es una reproducción fotográfica fiel de la pintura bidimensional ‘La fábula de Aracne’ (1657) de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez – Fuente: Wikipedia.-

Tan famosa era su habilidad, que sus dones llegaron a oídos de Atenea. Un día, la diosa guerrera decidió adoptar la forma de una vieja artesana, y se dirigió al taller donde trabajaba Aracne para retarla a demostrar quién podía llevar a cabo el mejor tapiz.

Aracne, convencida de que ganaría sin ningún tipo de problemas, decidió presumir de sus habilidades e informó a su contendiente, que el tema de su tapiz evocaría las infidelidades de los dioses. Atenea, ofendida por la impertinencia de Aracne, se despojó de su disfraz e hizo uso de sus poderes para convertirla en una araña. Por ello, según el mito de Ovidio, las arañas tejen tan bien.

La pintura del Siglo de Oro español: Mitología clásica vs. iconografía cristiana

Velázquez, al igual que otras grandes mentes del barroco español, sustentó sus obras sobre la base de un simbolismo mitológico, para así incluir, discretamente la metapintura, dada las repercusiones negativas que podrían generar en la sólida e intolerante Iglesia católica de la época.

En vista de que la temática del barroco español era claramente religiosa y monárquica -la mayoría de las obras concebidas en esta época fueron encargos directos de la Iglesia-, la convivencia entre la mitología clásica y la iconografía cristiana, no solía ser del todo aceptada, aunque con el transcurrir de los años, las manifestaciones artísticas no se enfocaron, únicamente, en la doctrina católica determinada por la Contrarreforma en el siglo XVII, también hubo lugar para lo que no tardó en conocerse como la imagen pagana.

En este sentido, la joven artista a la derecha de la composición evoca a Aracne, mientras que la mujer de la izquierda representa a Atenea. Sutilmente, Velázquez nos hace saber que es ella, gracias a la pierna adolescente y desnuda que nos muestra.

La influencia de Rubens y el magistral empleo de la metapintura

Esta es una reproducción fotográfica fiel de la pintura bidimensional ‘Pallas und Arachne’ (1636-1637) de Pedro Pablo Rubens – Fuente: Virginia Museum of Fine Arts (Wikipedia).-

Más allá de la escena que se nos muestra al frente de la composición, es posible evidenciar que otra historia, completamente distinta, ocurre en el fondo de la pintura.

¿La razón? Cerca de 20 años con anterioridad, el maestro flamenco Pedro Pablo Rubens se encargó de plasmar una escena similar, salvo que esta pertenecía a una serie de 14 pinturas, encargadas a petición del rey Felipe IV para ornamentar el interior de la Torre de la Parada, un pabellón de caza a las afueras de Madrid.

Sin embargo, tras el incendio de 1714, a manos de las tropas austríacas durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1713), la edificación fue destruida, y en consecuencia, no quedaron rastros de las obras del pintor flamenco.

No obstante, Rubens era uno de esos pintores que no se conformaba con realizar bocetos o estudios en materiales convencionales, como el carboncillo o las acuarelas. Por el contrario, el artista se dirigía directamente al panel de madera y plasmaba, por medio de óleos, las imágenes de lo que posteriormente sería el encargo formal.

Esta práctica ha sido la que permitió la conservación, estudio e investigación de muchas de las técnicas de Rubens, y en consecuencia, algunas influencias del pintor con respecto a los métodos de Diego Velázquez.

Este diálogo entre maestros no solo permitió evocar la metapintura como una imagen dentro de otra, sino apuntar a la presencia de una imagen añadida, no siempre deseada, que presenta una identidad y una razón propia.

Y es que en La fábula de Aracne, el fondo no es más que una representación de las infidelidades y las pasiones adúlteras de Zeus -el padre de Atenea- superpuesto por la imagen de una Palas Atenea en armadura, lista para castigar a Aracne por su soberbia, y despojarla de su forma humana para siempre.

Con información de: Características / El Reto Histórico / Historia Arte

Mitología Clásica en el Arte Barroco, HOYOS GÓMEZ, Mauricio Antonio (2017). Extraído de: https://www.academia.edu/34971439/Mitologi_a_Cla_sica_en_el_Arte_Barroco.pdf

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