La teoría conspirativa climática de las estelas químicas

La teoría conspirativa climática de las estelas químicas

A veces podemos pensar que las conspiraciones son una moda new age, pero las ideas sobre una élite que domina el mundo siempre han existido. Es este el caso de la teoría de estelas químicas, que intenta exponer que los humos blancos dejados por los aviones en el cielo son agentes contaminantes…

Las conspiraciones existen desde siempre, pero el internet ha volcado todo a otra dimensión. Si bien antes las teorías conspirativas podían pasar desapercibidas y no llegar a llamar la atención de la masa, la realidad es que hoy en día todo el mundo es capaz de enterarse de todo al instante. Ante esta innegable sociedad internauta, teorías como las de las estelas químicas son más sonadas (y aceptadas) del mundo. Conocida como chemtrail en inglés, se puede definir como una suerte de teoría popular, no avalada por organizaciones científicas ni gubernamentales, que intenta explicar que las estelas de condensación (esa especie de largos humos blancos, que parecen nubes alargadas) dejadas por los aviones en el cielo son, en realidad, productos químicos esparcidos con la finalidad de alterar el clima, provocar radiación solar o controlar a la población, manipulándola mentalmente o haciéndola enfermar con patologías.

Estelas de aviones, durante la Segunda Guerra Mundial – Imagen: Wikimedia.-

Los seguidores de esta conspiración afirman que estas estelas químicas permanecen más tiempo en cielo, porque, luego de un rato, se convierten en nubes que disipan agentes químicos o biológicos; elaborados por una élite que desea establecer control sobre en la sociedad. Mayormente, asocian este fenómeno a aviones militares o gubernamentales. Asimismo, un elemento que los apoyadores resaltan es que los humos suelen verse de forma entrecruzada, paralela o cuadriculadas; incluso llegando a afirmar que no siempre son de color blanco.

Según la teoría, los barriles que poseen los aviones, que son cargados de agua para probar la gravedad o equiparar el peso de los pasajeros, tienen, en realidad, este gas o agente tóxico que, al ser liberado, deja el famoso chemtrail (que puede llegar a contener bacterias, sales de bario y carburo de silicio).   

Origen y surgimiento de la conspiración

La polémica nace a raíz de la creación de un proyecto financiado por la Fuerza Aérea y la Marina de Estados Unidos en 1996, llamado High Frequency Active Auroral Research Program que, de forma resumida, posee un instrumento atmosférico que cambiaba las propiedades de ciertas zonas de la ionosfera (capa de la atmósfera) para analizar con distintos dispositivos electrónicos. A partir de la publicación del financiamiento, varios foros de internet y algunos medios de comunicación comenzaron a difundir sus sospechas con respecto al tema, creando así un creciente sentimiento paranoico en la sociedad estadounidense.

Antenas del programa High Frequency Active Auroral Research – Imagen: Wikimedia.-

Historial de refutaciones y explicaciones

Luego de pasar los últimos años del siglo XX aplacando sospechas de la forma más sutil posible, en el año 2000 agencias como la NASA y la Agencia de Protección Ambiental (EPA en sus siglas en inglés) comenzaron a difundir estudios científicos que desmontaban todo el conflicto con las estelas químicas.

Si bien ha habido intentos de justificar los chemtrails, estos siempre terminan desmontados por diversas circunstancias, como la manipulación de los resultados. Así fue el caso de un informe elaborado en Louisiana (2007), popularizado por la celebridad Jim Marrs, en donde se analizaba los componentes de ciertas estelas químicas y el resultado daba un nivel de bario tóxico para el ser humano. Sin embargo, esta explicación fue arrasada por otras investigaciones, que exponían los resultados y ciertos habían sido exagerados.

Los barriles que contienen todos los aviones suelen estar llenos de agua, bien para equiparar el peso de los pasajeros en un vuelo comercial o para probar la gravedad en pruebas de vuelo – Imagen: Wikimedia.-

En 2014, la viralización de un aterrizaje con neblina encendió a los seguidores de las estelas químicas, quienes quisieron decir que la niebla era realmente el agente tóxico. Aprovechando el auge de la polémica, un hombre inglés llamado Chris Bovey bromeó acerca del descargue de combustible de un avión en la ciudad de Sao Paulo filmando un video, insinuando que los recipientes contenían gases tóxicos. Cuando se retractó por la gran popularidad que adquirió su chiste, se vio en la obligación de aclarar que el video era con fines humorísticos y recibió amenazas de parte de conspiradores por ello.

En todo caso, la explicación sencilla y extendida por la comunidad científica ante aquellas estelas de humo que permanecen durante horas en el cielo tiene su solución en las condiciones atmosféricas del territorio geográfico y la altura a la que esté volando el avión. La densidad del aire y su temperatura propicia que el humo se condense en el espacio aéreo y le cuesta disolverse como cualquier otra estela.

Con información de: ABC / Wikipedia / Las Provincias / La Vanguardia / Youtube / Imagen: Shutterstock

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