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4 de los animales más románticos del mundo

4 de los animales más románticos del mundo

Sofisticados rituales de apareamiento, complejos procesos de cortejo, y desplantes de ternura, son algunos de los gestos que caracterizan a los animales más románticos del planeta

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A continuación te presentamos una lista con algunos de los animales que por sus conductas, y de acuerdo a los parametros humanos del amor, podrían ser considerados entre los más románticos del mundo:

Albatros
El ritual de apareamiento de estas aves marinas podría ser el que más asemeja al de los humanos. Para empezar el albatros alcanza su madurez sexual luego de una larga etapa, en algunas ocasiones hasta que tiene diez años de edad. Luego de observar innumerables escenas de apareamiento los jóvenes albatros comienzan a hacer sus propias pruebas. Una vez aleccionados se unirán a un evento en el que “danzan” machos y hembras y en el que cada pareja se va eligiendo mutuamente entre el resto de los integrantes de la parvada hasta conectar con una sola y selectiva pareja, con la cual consumirán su acto reproductivo.

Bonobos
Una de las especies de primates más inteligentes, y a la vez más sexuales, los simpáticos bonobos practican el apareamiento en diversas posiciones, siendo la más común de ellas estando frente a frente, y mientras están en esta posición comparten largas sesiones de besos en la boca como si ello fuera una estimulación complementaria, y tal vez incluso psicoemocional.

 

Caballito de Mar
Estos animales marinos además de poseer una de las personalidades fisiológicas más simpáticas de la fauna en nuestro planeta, mantienen un sofisticado ritual previo al apareamiento, el cual consiste en enlazar sus colas como parte de un coquete sensorial, nadar uno a lado del otro, y variar su coloración para demostrar una aceptación recíproca. El proceso puede durar incluso días y eventualmente es consumado con un tierno y efectivo coito.



Caracoles de jardín

A pesar de que su apariencia pudiese no parecernos particularmente romántica, lo cierto es que estos habitantes de una buena parte de los jardines del mundo, estos pequeños mantienen un complejo proceso de cortejamiento que incluye el rodear, hipnóticamente, al otro en repetidas ocasiones mientras se “disparan” mutuamente dardos de amor que estimulan sus órganos reproductivos. Curiosamente los caracoles de jardín son hermafroditas y sin embargo requieren de una pareja para lograr la fecundación.

Con información de: ecoosfera.com | Foto: Albatros / Shutterstock

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