Hay llamadas telefónicas que cambian el rumbo de un proyecto, y otras que despiertan a un actor en medio de un merecido descanso. Para Ismael Cruz Córdova, su incorporación a Verity —la adaptación cinematográfica del aclamado thriller psicológico que estrena hoy en cines— comenzó lejos del bullicio de los grandes estudios. Con un pie en Puerto Rico y disfrutando de la calma familiar, el actor recibió la propuesta directa del director Michael Showalter. Al echar un vistazo al equipo y al reparto, la decisión fue inmediata: aceptar el reto sin saber todavía la magnitud de la marea literaria que estaba a punto de pisar.
El verdadero alcance del fenómeno le estalló en las manos gracias a su círculo más cercano. Al anunciarse su fichaje, el teléfono comenzó a vibrar sin tregua. Eran amigas, conocidas y, de manera muy especial, su propia hermana. Entre la sorpresa y la complicidad, el clan familiar se convirtió en un inesperado comité de asesoramiento para entender la devoción que despierta la historia original en millones de lectoras alrededor del mundo.
De la página a la gran pantalla: la construcción de Corey
En la trama, Cruz Córdova da vida a Corey, un personaje que funciona como un ancla con la realidad exterior dentro de una atmósfera densa y claustrofóbica. Mientras el núcleo de la historia se sumerge en los oscuros recovecos de un thriller psicológico ambientado en un refugio casi hermético, su rol ofrece un contraste directo con el mundo cotidiano.
Sin embargo, dar forma a este ejecutivo con matices inesperados requirió de una sintonía fina entre las páginas del libro original y la libertad creativa en el set. Lejos de limitarse a replicar un arquetipo corporativo de oficina, el intérprete encontró en las sugerencias de sus lectoras de cabecera una veta de interpretación más pícara y cercana.
«Corey está así en el libro, pero yo creo que él es un poquito como más pícaro, se hace que no sabe pero sabe, y es más coqueto», recuerda Ismael sobre el consejo que le dio su hermana y que decidió adoptar como brújula interpretativa.
Ese coqueteo sutil y la decisión de quitarse la corbata para inyectarle un toque genuinamente caribeño terminaron por definir al personaje. Lejos de imponer una barrera, Showalter y el resto del equipo —incluyendo a compañeros de escena de la talla de Dakota Johnson y Josh Hartnett— le otorgaron carta blanca para la improvisación. Esa confianza mutua permitió que el actor volara creativamente, construyendo un retrato tridimensional en tiempo récord.
Orgullo inquebrangente y representación sin complejos
El estreno de Verity coincide con fechas de profunda celebración para la identidad hispana en Estados Unidos, un timing que adquiere un significado especial para el actor. Lejos de encasillarse en roles secundarios predecibles o en la fría rigidez de un burócrata de traje, Cruz Córdova defiende con firmeza la necesidad de habitar personajes complejos, humanos y alejados de los viejos clichés de la industria.
Para el boricua, llevar su acento, su energía y su impronta cultural a una gran apuesta de Hollywood es una responsabilidad que asume con absoluto orgullo. Su paso por producciones internacionales no hace más que consolidar una trayectoria marcada por la integridad artística y la negativa a diluir sus raíces para encajar en moldes preestablecidos.
«El orgullo que yo siento de ser de donde yo soy, eso algo no me lo quita nadie, y nadie me quita ni eso ni la mancha de plátano», afirma con rotundidad sobre su conexión inquebrangente con Puerto Rico.
Con el estreno de Verity en las salas de cine, este 2 de octubre, el público no solo se encontrará frente a un thriller capaz de mantener la tensión hasta el último minuto, sino también ante una demostración de talento genuino donde la autenticidad latina pisa fuerte y sin pedir permiso.