Horrores Humanos: Richard «Iceman» Kuklinski, Profesión – Asesino

Horrores Humanos: Richard «Iceman» Kuklinski, Profesión – Asesino

Te contamos la historia detras de Richard Kuklinski, conocido como Iceman, en español El hombre de hielo, un asesino serial que confesó haber matado a más de 200 personas.

El hombre entró con sus 1,96 metros de maldad a rastras por la puerta, se acercó al reproductor de VHS e introdujo la cinta: Ha sido muy divertido, le dijo al cliente, que observaba la pantalla del televisor sin decir una palabra.

La imagen (aunque un poco borrosa) muestra a un hombre desnudo y ensangrentado, atado de pies y manos en lo que parece un sótano.

“A mis amigas no les agrado mucho, pero el hambre hace que sean muy temerarias…”

En la esquina inferior izquierda se ve a la primera que se acerca a la víctima, es gris con una larga cola de unos 15 centímetros. “Esa es una de mis favoritas, la llamo: Rosie”, dijo, con una perturbadora sonrisa en el rostro. Atraídas por el olor a sangre del prisionero, las ratas aparecían una a una, mientras él, con los ojos en blanco por el pavor, se retorcía constantemente. Las ratas continuaban apareciendo…

“Al último le limpiaron hasta los huesos en solo dos días, esta cinta sólo graba tres horas, pero créame, ¡vale la pena!”

Otra horrible sonrisa se dibujo en su cara: “Sin embargo! para mí ya es una película repetida, así que se la dejo para que la disfrute.”

El hombre en el escritorio que observaba febrilmente la pantalla del televisor, desvió momentáneamente la vista y abrió una gaveta, sacó un sobre y se lo lanzó al gigante hombre malo. Éste, con total naturalidad, lo atrapó en el aire y se dirigió a la puerta sin decir nada, pensando en la bonita fiesta de cumpleaños que le iba a dar a su hija con ese dinero.

El gigante en cuestión se llamaba Richard Kuklinski, y era un asesino profesional que trabajó para las principales cinco familias criminales de Nueva York , generalmente para la familia Gambino, con quienes trabajó casi dos décadas.

Richard, el asesino, provenía de una familia disfuncional

Richard Leonard Kuklinski nació el 11 de abril de 1935, en Jersey City, Nueva Jersey, era el segundo de cuatro hermanos de una familia que tenía raíces polacas e irlandesas.

Su padre Stanley Kuklinski era un alcohólico que golpeaba a su esposa e hijos. Cuando Richard tenía 10 años, comenzó a entretenerse torturando animales.

A los 13 años, cometió su primer asesinato, se trataba del joven Charley Lane, el líder de una pandilla de adolescentes llamados “The Project Boys”, quienes molestaban a Richard.

Kuklinski golpeó a Charley hasta matarlo con una pala de madera, le arrancó los dientes y le cortó la punta de los dedos con un hacha para que no pudiera ser identificado, más tarde lanzó el cuerpo por un puente al sur de Jersey.

Luego siguió con el resto de la pandilla, a quienes golpeó hasta casi matarlos. “Es mejor dar que recibir”, respondió Richard, cuando se le preguntó sobre el evento años después.

El profesional

Kuklinski aseguró a las autoridades que había matado a más de 200 personas en las casi cuatro décadas de carrera criminal – Imagen: Pixabay.-

Durante los años 50, Richard se asoció con la familia criminal Gambino, por medio del mafioso Roy DeMeo. Comenzó realizando robos y tareas para la familia, hasta que DeMeo descubrió las habilidades ocultas de Richard, y lo convirtió en su asesino favorito.

Durante los siguientes 30 años, Kuklinski mató un gran número de personas, sin embargo, no había manera de ligarlos a un solo hombre ya que Richard era todo un profesional. Usaba pistolas, cuchillos, explosivos, patas de cabra, fuego, venenos, fundas de plástico para asfixiar e incluso sus puños.

Los métodos favoritos de Kuklinski

El cianuro era su veneno de elección, y uno de sus métodos favoritos de asesinato, porque mataba rápidamente y era difícil de detectar en los exámenes de toxicología; además, lo administraba por varios métodos: inyecciones, en la comida, en aerosol o simplemente regándolo en la piel de su víctima.

A las víctimas con peor suerte las sometía a una brutal muerte que consistía en atarlos en una cueva donde cientos de ratas les comían vivos. Lo grababa en vídeo y lo mostraba posteriormente a los clientes, para demostrar los mucho que habían sufrido las víctimas de sus encargos.

Uno de los métodos favoritos de Kuklinski para deshacerse de los cuerpos era meterlos en un barril de aceite de 55 galones, también los desmembraba, enterraba, o guardaba el cadáver en el maletero de un coche y lo trituraba en un depósito de chatarra. En ocasiones solía dejar los cuerpos sentados en las bancos de los parques, o los tiraba a huecos sin fondo.

Sin embargo, el apodo de “Iceman”, Kuklinski se lo ganó por disfrazar el tiempo de muerte de sus víctimas congelando sus cuerpos en refrigeradores industriales. Posteriormente confesó que había aprendido esa técnica de otro asesino famoso, Robert Pronge, apodado “Mister Softee”, quien manejaba un camión de helados “Mister Softee” para pasar desapercibido.

Un hombre de familia

Kuklinski era un reconocido asesino en la mafia, ello no le impidió formar una familia. Se casó con Barbara Pedrici y tuvo tres hijos, dos niñas y un varón. Sin embargo, su familia y vecinos no estaban al tanto de sus actividades, y creían que era un exitoso hombre de negocios.

En raras ocasiones salía de su casa mientras almorzaba para encargarse de un objetivo. Richard detestaba trabajar en días festivos, en especial Navidad, porque era importante para él estar con su familia. De hecho, su detención y confesión en 1986 sorprendió a sus familiares y amigos, quienes lo consideraban un hombre correcto, además de un padre de familia ejemplar.

La captura, la condena y su muerte

A Kuklinski lo descubrieron por su método de congelar a las personas; un forense encontró astillas de hielo en el corazón de una víctima en pleno verano. El detective de Nueva Jersey, Pat Kane, comenzó una investigación con la ayuda del detective encubierto Dominick Polifrone, quien reclutó a un amigo de Richard llamado Phil Solimene. Luego de seis años Kane, Polifrone y Solimene le tendieron una trampa a Richard, en la que Polifrone a través de Solimene contrataba a Kuklinski para un “trabajo”.

En 1988 la Corte de Nueva Jersey condenó a Richard por cinco homicidios con una sentencia de varias cadenas perpetuas, no podría lograr la libertad condicional hasta que tuviera 110 años (una forma de asegurarse que nunca saliera de prisión). En todo caso, esa opción desapareció del todo cuando en el 2003 se le acusó por el asesinato del detective de Nueva York, Peter Calabro, a quien Kuklinski emboscó y disparó con una escopeta, el 14 de marzo de 1980, sumando 30 años más a su encarcelamiento.

El 5 de marzo de 2006 Kuklinski falleció en el centro médico de St. Francis, en Trenton, Nueva Jersey. Su muerte fue algo sospechosa pues tenía que testificar en contra del líder de la familia Gambino, Sammy Gravano, quien le dio la orden de matar al detective Peter Calabro.

Iceman negó saber que Calabro era policía, aunque afirmó que lo hubiera asesinado igualmente de haberlo sabido.

El único arrepentimiento de Kuklinski

El único asesinato que Kuklinski decía lamentar fue el de un hombre que al darse cuenta que iba a ser asesinado comenzó a rezar.

Richard le dijo que si Dios no lo salvaba en 30 minutos, lo mataría. El pobre hombre estuvo 30 minutos esperando un milagro, que por supuesto no llegó.

Nadie escapaba del Iceman.

Espera pronto una nueva entrega con otro de los @HorroresHumanos, que nunca deben ser olvidados, para así jamás ser repetidos.

@elchevequebb para @Culturizando

Con información de: SwashVillage / Criminalia / Diario Uno.

 
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