Enero 16, 2018

Horrores Humanos: la inmolación de Jan Palach

Horrores Humanos: la inmolación de Jan Palach

En agosto de 1968 las tropas del Pacto de Varsovia, conducidas por la Unión Soviética, invadieron Checoslovaquia para acabar con las reformas liberalizadoras del gobierno de Alexander Dubček, terminando así con la Primavera de Praga. Como protesta, el estudiante checo de 21 años, Jan Palach se inmoló en la Plaza de Wenceslao, en Praga, un 16 de enero de 1969.

Aquel 16 de enero de 1969 la Radio Checoslovaca transmitió el siguiente parte policial:

“La policía municipal de Praga comunica que hoy, hacia las quince horas, el estudiante J.P. de la Facultad de Letras se roció en la Plaza de Venceslao con un líquido inflamable todavía no identificado y prendió fuego a sus ropas, provocándose graves quemaduras.”

En la pequeña ciudad de Vsetaty, a 30 kilómetros al norte de Praga, escuchó el noticiero en su modesto domicilio la señora Libuse Palachová sin sospechar que bajo las iniciales J.P. se ocultaba el nombre de su hijo, Jan Palach.

Antorcha Nº 1

El jueves 16 de enero de 1969 por la mañana, el estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, Jan Palach, de 20 años de edad, salió en tren de su casa en Všetaty a Praga. Se dirigió a la residencia estudiantil donde pasó toda la mañana. Antes del mediodía Jan Palach abandonó su cuarto. No está claro qué hizo en las horas siguientes. En un comercio de utensilios domésticos en la calle Na Poříčí compró dos baldes de plástico de color blanco con tapas azules. En una gasolinera en la calle Opletalova las llenó con cuatro litros de gasolina.

Pocos minutos antes de las dos y media de la tarde se encontraba ya junto a la fuente bajo el edificio del Museo Nacional en la Plaza Venceslao de Praga. Se roció con la gasolina y se prendió fuego. En el lugar quedó su bolso. Dentro había un cepillo de dientes, una naranja, un manual de alemán, dos calendarios de bolsillo para los años 1968 y 1969, un sello polaco, una cinta tricolor, nueve billetes de transporte y otros objetos personales. Y también una carta sin dirección:

“Debido a que nuestras naciones se encuentran en un estado de desesperanza y resignación hemos decidido manifestar nuestra protesta y despertar al pueblo de este país. Yo tuve el honor de que me tocara el número uno y presentarme como la primera antorcha”, escribió Jan Palach.

Al arder como una antorcha viva en la céntrica Plaza de Venceslao, Jan Palach sufrió graves quemaduras en el 80 por ciento de la superficie del cuerpo. Cuando lo traían al quirófano, el personal médico pudo oír sus primeras palabras: “Yo no soy un suicida”.

Antes de inmolarse, Jan Palach envió a varias direcciones, entre otras a la Unión de los Escritores, una carta en la que explicaba los motivos de su sacrificio. Jan Palach escribía:

“Debido a que nuestra nación ha llegado al borde de la desesperanza hemos decidido expresar nuestra protesta y despertar al pueblo de la siguiente manera:
Nuestro grupo está integrado por voluntarios que están determinados a autoinmolarse por nuestra causa. Yo tuve el honor de resultar sorteado como el número 1 y así he obtenido el derecho de escribir las primeras cartas y convertirme en la primera antorcha. Nuestras demandas son:
1) Inmediata abolición de la censura
2) La prohibición de la divulgación del periódico Zprávy.”

Zprávy era un periódico publicado por los ocupantes soviéticos en el que la brutal agresión a Checoslovaquia era llamada de “ayuda fraterna”.

“De no cumplirse nuestras exigencias dentro de cinco días, arderán otras antorchas”, terminaba la carta firmada:Antorcha Nro.1.

Palach falleció el 19 de enero de 1969 a las tres y media de la tarde. Poco antes lo había visitado su colega Lubos Holecek que transmitió a la radio las últimas palabras de Jan Palach:
“Mi acto cumplió su finalidad, que nadie vuelva a intentarlo, que traten de salvar a esos estudiantes, ellos han luchado por el cumplimiento de nuestros objetivos, que sigan luchando vivos…”

Los funerales de Jan Palach, el 25 de enero de 1969, se convirtieron en una multitudinaria manifestación. La ceremonia fúnebre tuvo lugar en el Karolinum, sede de la histórica universidad praguense.

En un emotivo discurso, el rector de la Universidad Carolina, Oldrich Starý, resumi el significado del sacrificio de Jan Palach:”Tu acto, Jan Palach, es manifestación de un corazón puro, del amor supremo hacia la verdad, la libertad y la democracia. Tú has hecho el máximo sacrificio en aras de la nación. Somos una nación pequeña que ya varias veces estuvo al borde del exterminio. Esta antorcha humana apela a todas las personas de buena voluntad…”

El 25 de febrero, otro estudiante, Jan Zajíc, se suicidó de la misma forma en el mismo lugar. En abril, Evžen Plocek hizo lo mismo en Jihlava.

En el vigésimo aniversario de la muerte de Palach tuvo lugar la llamada Semana de Palach. Entre el 15 y el 21 de enero de 1989 se sucedieron en Praga varias manifestaciones anticomunistas, reprimidas por la policía. El régimen caería once meses más tarde.

Tras la llamada Revolución de Terciopelo, se conmemoró a Palach y Zajíc con una cruz de bronce incrustada en la acera, en el lugar en que el primero cayó, a la salida del Museo Nacional. También se nombró a una céntrica plaza en su honor (en la que se encuentra el Rudolfinum), y el astrónomo Luboš Kohoutek hizo lo propio con un asteroide descubierto el 22 de agosto de 1969: (1834) Palach. Existen varios otros monumentos a Jan Palach en Europa.

Espera pronto una nueva entrega con otro de los @HorroresHumanos, que nunca deben ser olvidados, para así jamás ser repetidos.

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