Un amor que fluye como el río: El trágico romance de Galatea y Acis

Un amor que fluye como el río: El trágico romance de Galatea y Acis

Galatea, ninfa del océano se entregó en cuerpo y alma a Acis, un noble pastor siciliano que la conquistó en las costas del mar. Todo iba bien hasta que un terrible personaje decidió destruir todo lo que el amor había logrado… ¿Quién fue Galatea según la mitología griega? ¿Qué sucedió con Acis? Aquí te contamos todo.

 

Galatea, hija de Euritio, era una divinidad marina conocida por su belleza extraordinaria. Era la más querida de sus 50 hermanas. Su cálida personalidad conquistaba a todo el que conocía. Era tan blanca como una vasija de porcelana y sus largos cabellos ondulados la volvían toda una obra de arte. Vivía en las profundidades del mar, con las demás ninfas marinas, pero su corazón pertenecía a un pastor que habitaba en las tierras.

Acis, era el nombre de quien se robó su corazón. Era un hombre muy apuesto pero sencillo, hijo de la ninfa Simaethis. Se dedicaba a pastorear en las costas de Sicilia. Su historia de amor era algo prohibida, vivían en mundos muy diferentes, pero aun así su pasión los unía en las costas.

Todas las tardes se reunían a conversar. La química entre ambos era mágica, todo fluía con la misma naturalidad que las olas del mar. Era una pareja aprobada por los dioses. Pero todo cambió cuando la envidia de un pretendiente de Galatea se hizo presente.

Los tórtolos fueron descubiertos por un iracundo pretendiente

Galatea tenía cientos de pretendientes, era una mujer hermosa y con un encanto natural, pero todos sabían que su corazón ya tenía dueño, el único que se negó a aceptarlo fue el cíclope Polifemo. Siendo el más famoso de su especie por ser hijo de Poseidón, se creía invencible.

Era un cíclope muy poco agraciado, su aspecto resultaba aterrador. Tenía grandes colmillos sobresalientes, su único ojo resaltaba en el medio de la cara y sus orejas puntiagudas de sátiro completaban su aspecto monstruoso. También tenía muy mal carácter, era obstinado y vengativo. No tenía muchos amigos, pero su corazón pertenecía a Galatea.

La ninfa jamás ocultó su amor por Acis, era una relación pública y todos conocían a los tórtolos que disfrutaban de los atardeceres en la costa de las playas. Polifemo parecía no estar enterado del romance y cuando lo descubrió, la ira se apoderó de él.

La violencia destrozó el corazón de Galatea

Polifemo descubrió a la pareja en una de sus tardes en la playa. Al darse cuenta de que había perdido a Galatea, la rabia lo consumió y en un terrible impulso de ira, mató a Acis, justo frente a su amada. La sangre corría por las aguas y el corazón de Galatea se rompió en mil pedazos; su historia de amor se había destrozado justo frente a sus ojos por la envidia de un cíclope.

El artista que se volvió loco tras enamorarse de su propia escultura

Un amor que fluye como el agua, no se puede destruir

Salvador Dalí tituló ‘Galatea de las esferas’, a una pintura que hizo en honor de su esposa Gala.-

Sin el amor de Acis no tenía sentido vivir… En un intento desesperado, tomó el cuerpo sangriento de Acis y lo transformó en un río mágico, brillante y lleno de vida. El río Acis, desembocaría eternamente en el mar, uniéndose con Galatea por el resto de la eternidad. Fue así como Galatea logró salvar su historia de amor y convertirla en una leyenda.

Con información de: Diccionario de la mitología clásica, editorial Espasa. 1992, España. Britannica / Etimologías / Foto: Wikipedia

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