El origen de la enciclopedia: una creación que fue prohibida

El origen de la enciclopedia: una creación que fue prohibida

Desde educación básica empezamos a usar las enciclopedias para aprender y conocer nuestro mundo, pero, al momento de su creación fueron prohibidas ¿por qué? ¡Descubre el origen de la enciclopedia, el libro que reúne todos los saberes!

La enciclopedia desde su gestación

La idea sobre un proyecto de clasificación lógica del saber la encontramos desde la época dorada de la Antigua Grecia, alrededor del siglo IV a. C. El término «enciclopedia» proviene de la unión de dos palabras griegas: paideia que se traduce como enseñanza y kyklos que significa sistema completo o ciclo.

Existe la creencia de que los filósofos de la antigüedad como Aristóteles y Platón escribieron enciclopedias; no obstante, no existen pruebas irrefutables que apoyen esta teoría, además, debido a que los autores griegos concebían el conocimiento solamente con base en un sistema filosófico lo más probable es que estos libros estuvieran plagados de consideraciones interpretativas y subjetivas sobre el mundo.

La noción de una enciclopedia como un sistema de compilación de conocimientos diversos, no filosóficos, se la debemos a los romanos. Marco Terencio Varrón, erudito romano,  autor de más de 600 obras, fue el primero en crear enciclopedias temáticas de acuerdo a la noción moderna que posee la palabra.

Se considera enciclopedia a títulos como: Antigüedades divinas; De las cosas rústicas y las Disciplinas; comprendiendo el último título nueve libros sobre dominios diversos, de acuerdo a las nueve musas: geometría, medicina, arquitectura, música, astronomía, retórica, gramática, lógica y aritmética.

El nacimiento de la obra prohibida

Sin embargo, la realización de enciclopedias modernas y su expansión por el mundo se la debemos a los ilustrados. La enciclopedia fue la mejor proyección de los ideales de los intelectuales del Siglo de las Luces. Titulada Encyclopédie, fue escrita principalmente por Jean le Rond d’Alembert y Denis Diderot y contó con el aporte de 150 intelectuales aproximadamente, en los que destacan figuras como Rous­seau, Voltaire, Montesquieu, entre otros.

Comenzó como una traducción al habla francesa de un libro inglés, pero se convirtió en una misión para educar al pueblo. Se pretendía difundir de manera clara y amena el contenido del conocimiento humano para todos los hombres.

Para el sistema de organización los enciclopedistas se inspiran en el árbol de conocimientos de Francis Bacon y en el ‘Discurso del método’ de DescartesImagen: Pixabay.-

Los saberes son explicados en estos libros sin establecer relación con los sistemas filosóficos de los autores. Resultó controversial en la época por catalogar la religión como corriente de la filosofía. Como era de esperarse, esto produjo que la enciclopedia se ganara enemigos ante la nobleza, además del clero y los jesuitas, quienes intentaron prohibir su publicación.

En 1752 los dos primeros tomos se publican y rápidamente son prohibidos. Años después entra en el Índice de Libros Prohibidos de la Iglesia católica. El Estado también aplica la censura declarando la pretensión de los autores de acabar con la Monarquía y los valores o la moral tradicional; no obstante, debido a la influencia de la alta burguesía y algunos nobles los otros libros pudieron publicarse, siendo tolerados por el Estado.

Influencia de la obra

Se dice que según los datos de la época alrededor de 4 mil lectores se suscribieron. Aunque no resaltaban los comerciantes, entre los primeros lectores estaban presentes médicos, personal administrativo e ingenieros. La obra posee las cualidades modernas de las enciclopedias actuales, desde un director o coordinador hasta un apartado de ilustraciones y bibliografía complementaria.

Posteriormente, la enciclopedia sería imitada en toda Europa. La influencia que ha tenido en la historia la creación de la enciclopedia es innegable, la popularización del conocimiento contribuyó al progreso científico, tecnológico y humanístico; así también, esta obra, indirectamente, sería uno de los ingredientes que contribuyó al espíritu revolucionario que produjo grandes cambios a finales del siglo XVIII.

Con información de: El confidencial / RedHistoria / Portada: Shutterstock

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