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¿Cómo cambiar los malos hábitos en poco tiempo para adquirir conductas saludables?

¿Cómo cambiar los malos hábitos en poco tiempo para adquirir conductas saludables?

Eliminar las costumbres perjudiciales no tiene que ser un proceso imposible, siempre y cuando la persona esté decidida a emprender ese proceso de transformación para tener una vida más feliz al liberarse de cualquier tipo de dependencia.

Con el paso del tiempo, las personas acumulan hábitos negativos en su vida diaria que pueden afectar de forma negativa a su salud o a las relaciones con otras personas. Algunas de estas costumbres se arraigan de tal manera que suele ser muy difícil abandonarlas, no obstante, con la ayuda y los consejos apropiados se pueden reemplazar las acciones negativas reiteradas por otras positivas.

Lo primero es entender y aceptar que se tiene un hábito inconveniente que debe ser erradicado. Algunas veces es más fácil decirlo que hacerlo, no obstante, con las herramientas adecuadas se puede lograr salir de cualquier círculo vicioso de manera rápida.

Identificar el problema

Los hábitos que surgen se instauran como surcos en nuestra mente y hacen que al momento de tomar una acción nos dirijamos hacia ese camino que tenemos marcado en lo más profundo. Cuanto más arraigada esté la costumbre más difícil será dejarla.

Entre los malos hábitos más comunes y que afectan a la salud o a las relaciones con los seres queridos, están: fumar, consumir alcohol en exceso, tener una alimentación inadecuada, trabajar en exceso, ser sedentario, pasar mucho tiempo conectado a las redes sociales, dormir en exceso, o no dormir.

Quien desea cambiar un hábito molesto o perjudicial debe interiorizar de qué manera le afecta y cómo cambiaría su vida si deja de practicar esa acción reiterada en su vida.

Por ejemplo, quien deja de fumar garantiza que tendrá una vida más saludable, que ya no olerá a humo o nicotina y, sobre todo, prolongará su tiempo de vida. Quien consume alcohol de manera frecuente puede generar problemas de dependencia, verse involucrado en hechos violentos y enturbiar las relaciones afectivas.

Es esencial indagar qué es lo que genera ese comportamiento negativo, si es por imitación, miedo, baja autoestima, desánimo u orgullo.

Una decisión interna

Sea cual sea el problema que se desee erradicar, será vital tener claro que es un habito que nos perjudica, lo que ayudará a encontrar la motivación interna necesaria para no repetirlo más. Cuando una persona está sinceramente convencida que debe dejar atrás un mal hábito, es más fácil que se concentre efectivamente en la tarea de abandonarlo, y además, el proceso de lograrlo es más agradable y llevadero.

Un aspecto recomendable es tener clara la importancia de trazarse metas realistas. No es recomendable ponerse objetivos irrealizables, debido a que ante el primer fracaso o recaída, sería fácil abandonar. Lo mejor es limitarse a las acciones diarias, como por ejemplo: “hoy caminaré un  kilómetro”, o “hoy no fumaré”. Se debe simplificar el proceso y hacerlo menos estresante o que sea divertido, es decir, cambiar la rutina negativa por una acción entretenida.

Revisar las prioridades y escoger aquello que nos hace sentir bien es esencial. Los expertos señalan que la clave para la superación interna y el abandono de los malos hábitos está en tener la capacidad de asumir la tarea y disfrutar del proceso, y luego el premio llegará.

Adquirir los mejores hábitos

Los buenos hábitos pueden llevar a una vida más sana y placentera. Hay que incorporar hábitos saludables y positivos para garantizar una vida más productiva, sana y agradable, como por ejemplo, hacer ejercicio o aprender un oficio nuevo, en lugar de permanecer largas horas viendo la televisión.

Salir a caminar, trotar diariamente o inscribirse en un gimnasio ofrece la oportunidad de conocer nuevas personas y hacer amigos. Es una manera positiva de dejar el sedentarismo.

Cambiar las comidas grasas o rápidas por vegetales y proteínas sanas nos ayudará a bajar de peso y a sentirnos mejor día a día. Esto permitirá que una persona reduzca el riesgo de sufrir problemas como diabetes, colesterol o hipertensión, es decir, abrirá la ventana a una vida mejor y más placentera.

Estos cambios y decisiones son pequeños pasos que se pueden dar si de verdad se tiene el interés y las ganas por cambiar.

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