La maldición del ‘Pequeño Bastardo’

Sep 30, 2017 | Cultura Pop - Curiosidades

“Ese auto se ve siniestro, si te montas en ese Porsche vas a estar muerto para la próxima semana” le dijo el actor Alec Guinnes (Sir Alec Guiness famoso por su papel de Obi Wan Kenobi en la guerra de las galaxias), el día 23 de septiembre de 1955, al inmortal James Dean, cuando éste le mostró el automóvil que acababa de cambiar por su Porsche 365, con el cual Dean compitió en varias carreras luego de su éxito en “Al este del edén”.

El auto en cuestión era el famoso “Pequeño Bastardo”, un Porsche 550 Spyder del cual solo se hicieron 90 unidades. El día 30 de septiembre del mismo año, Dean junto a su mecánico Rolf Wütherich, partieron hacia Salinas, California, para una carrera. En vez de llevar al “Pequeño Bastardo” en un trailer, Dean y su mecánico decidieron manejar hasta Salinas.

En la Ruta 466 cerca de Cholame, California, un Ford conducido por Donald Turnupseed se le atravesó en la vía. Las autoridades al llegar encontraron a Turnupseed con la nariz rota y Wütherich (quien había sido lanzado fuera del vehiculo) con la mandibula dislocada. Dean fue montado en una ambulancia donde falleció a las 5:59 del día 30 de septiembre de 1955.

Sus últimas palabras fueron “Ese tipo tiene que parar… ya nos vio”

La maldición se dice que empezó antes de que Dean comprara el vehiculo ya que este al parecer ya había matado a dos personas en un accidente de carrera. El diseñador de automóviles George Barris compró los restos del “Pequeño Bastardo” por 2.500 $; durante la entrega el auto resbaló del trailer rompiéndole ambas piernas al mecánico. Luego un doctor de Beverly Hills llamado Troy McHenry, compró el motor para ponérselo a su Porsche, al sacarlo por primera vez el auto se salió de control y se estrelló contra un árbol, matándolo al instante.

La transmisión del “Pequeño Bastardo” fue adquirida por William Eschrid otro doctor, quien haciendo una carrera (muchos dicen que contra McHenry, perdió el control del vehículo en una curva lesionándolo gravemente. Las llantas del vehículo fueron vendidas por el mismo Barris a un ciudadano de New York, a quien le reventaron ambas al mismo tiempo sacándolo de la vía.

Dos ladrones sufrieron heridas graves al tratar de robar partes del “Pequeño Bastardo”, y Barris decidió guardar lo que quedaba del auto en un garage seguro, sin embargo en 1959 ese mismo garage se incendió hasta los cimientos, auto de Dean no sufrió ningún daño. Ese mismo año la “Deanmanía” llegó al máximo y las autoridades de California decidieron llevar los restos del auto a varias escuelas para mostrar los peligros de la carretera, estando en Sacramento, California; un desperfecto de la exhibición hizo que el “Pequeño Bastardo” se deslizara y le rompiese la cadera a uno de los adolescentes presentes en la exhibición.

De regreso a Salinas donde el Porsche era almacenado, el conductor de la grúa que llevaba al “Pequeño Bastardo” perdió el control de la misma y fue aplastado por el auto. Barris, aprovechando la fama del auto embrujado, decidió llevarlo de gira por todo el país, en medio de una exhibición el día del aniversario de la muerte de Dean, un adolescente de 15 años que estaba parado casi a 5 metros del vehículo fue atropellado por el mismo rompiéndole las piernas, cuando 3 tornillos de seguridad se rompieron simultáneamente.

Luego de esto, Barris decidió regresar el auto a California pero durante el viaje en tren el auto desapareció misteriosamente y nunca se volvió a saber de él.

Por Federico Capocci | @elchevequebb | @Culturizando

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