Marty Supreme está dando de qué hablar en todos lados: una mezcla explosiva de ping pong, ambición desmedida y actuaciones que te dejan pegado a la pantalla. Con Timothée Chalamet llevando el peso del film como Marty Mauser, esta cinta de Josh Safdie se ha convertido en uno de los hits más intensos del año.
Sobre qué trata la película Marty Supreme
Dirigida por Josh Safdie (el mismo de Uncut Gems), Marty Supreme sigue a Marty Mauser, un joven vendedor de zapatos del Lower East Side en los años 50, obsesionado con convertir el tenis de mesa en su boleto a la grandeza. Con el ego por las nubes y una determinación que roza lo tóxico, Marty manipula, estafa y compite sin parar para llegar a la cima del ping pong internacional.
El reparto principal brilla con Timothée Chalamet en el rol estelar, Gwyneth Paltrow como la estrella decadente Kay Stone, Odessa A’zion como Rachel Mizler, Tyler, the Creator debutando como Wally el taxista, Fran Drescher en el papel de la madre Rebecca y Kevin O’Leary como el magnate Milton Rockwell.
La inspiración real: Marty Reisman, el hustler legendario del ping pong
Aunque no es un biopic puro, Marty Mauser está inspirada en Marty Reisman, el campeón de los 50 conocido como “the needle” por su velocidad y teatralidad. Reisman era un verdadero caza fortunas: jugaba con sartenes, cortaba cigarrillos en el aire con la pelota, contrabandeaba bienes y hasta escribió un libro llamado The Money Player donde sugería a Robert De Niro para interpretarlo en una adaptación que nunca se hizo. En la película dramatizan su famosa derrota contra Hiroji Satoh por un paddle nuevo de espuma, y consultaron expertos para recrear ese mundo donde judíos y asiáticos dominaban el deporte. David Mamet, que aparece en cameo, es un caza fortunas real del ping pong, lo que añade autenticidad brutal. Podría decirse que Marty Supreme es una especie de tributo retorcido al individualismo yankee y al precio de perseguir la grandeza.
El entrenamiento secreto de Timothée Chalamet: seis años de ping pong
Timothée Chalamet no se tomó el rol a la ligera. Entrenó intensamente en tenis de mesa durante seis años para que cada golpe se viera real y lleno de adrenalina. Las escenas de torneos transmiten una tensión brutal, con marcadores que suben la apuesta al estilo de Challengers. Chalamet insistió en hacer él mismo escenas físicas riesgosas, como una donde rompe una pala real contra O’Leary (el prop se rompió en la primera toma). Esta dedicación eleva el film a un nivel de inmersión total, convirtiendo el ping pong en símbolo puro de la cultura de los caza fortunas y en obsesión.
Los trajes delirantes y la recreación de Nueva York postwar
La diseñadora de vestuario Miyako Bellizzi creó looks que reflejan la ambición loca de Marty: trajes zoot grandes con piernas anchas y hombros amplios, inspirados en sus raíces del Lower East Side y Harlem. Para Tyler, the Creator adaptó su estilo personal de los 50, y para Gwyneth Paltrow usó tweed y piel que gritan riqueza.
El diseñador de producción Jack Fisk usó 8.000 cajas de zapatos para recrear el Nueva York de los 50, desde viviendas polvorientas hasta salones de ping pong vintage. Estos detalles no son solo visuales; sumergen al espectador en una era de hustlers cazafortunas de la época y soñadores.
Cameos secretos y el reparto ecléctico
El cast es una locura: desde Robert Pattinson prestando voz como announcer británico en las semifinales del British Open (un easter egg genial que Safdie reveló en una entrevista), hasta Penn Jillette, Abel Ferrara, Sandra Bernhard, Isaac Mizrahi y atletas reales como George Gervin o Tracy McGrady. Cada cameo suma sabor al mundo del ping pong underground.
La actuación meta de Gwyneth Paltrow y el regreso al cine
Gwyneth Paltrow vuelve con un rol meta como Kay Stone, una estrella mid-century en busca de comeback, paralelo a su vida post-Goop. Oculta ambiciones detrás de una fachada elegante, y su contraste con el bravado de Chalamet es oro puro.
El final vampírico original que casi vemos
Una de las curiosidades más locas: el final original era vampírico. En el guion inicial, un Marty mayor (en los 80, con familia y éxito) lleva a su nieta a un concierto de Tears for Fears, reflexiona sobre su vacío, y Kevin O’Leary (Milton Rockwell) lo muerde revelando que es un vampiro literal desde 1601. Prepararon prótesis para ojos de Chalamet y dientes digitales. Safdie lo reveló en un podcast de A24, diciendo que los ejecutivos pensaron que era un error. O’Leary defendió la idea como castigo por el egoísmo de Marty, pero Safdie lo cortó por ser demasiado dark. Este giro muestra el lado experimental del director, que casi convierte a este drama deportivo en drama con terror sobrenatural.
La banda sonora que acompaña la acción
Daniel Lopatin es el responsable de la banda sonora original de Marty Supreme, una que no solo acompaña la acción de los juegos sino que también es un viaje hacia la conciencia de Marty y un viaje por su fantástica imaginación.
El impacto en premios y taquilla: Chalamet rumbo al Oscar
Marty Supreme ya está en cines (estrenada en diciembre 2025) y se espera que llegue a HBO Max pronto este año gracias al trato renovado de A24. Estrenada como secretamente en el New York Film Festival (octubre 2025), acumula un 93% en Rotten Tomatoes y ha recaudado más de $87 millones mundiales.
En premios: ganó Mejor Actor para Timothée Chalamet en los Golden Globes 2026 (su primer Globo tras cuatro nominaciones) y en los Critics’ Choice Awards, donde también sumó premios en categorías como Mejor Película Musical o Comedia y Mejor Guion. Chalamet está nominado en los Actor Awards y figura en shortlists de Oscar para Mejor Actor (con 74% de chances según predicciones). La película tiene ocho nominaciones en Critics’ Choice y tres en Golden Globes, y está en top 10 de National Board of Review y AFI. Con su crítica feroz al individualism americano, es un must-watch que te deja pensando en sueños y sus costos.
Si te gusta el cine fresco con profundidad, adrenalina y un Timothée Chalamet en modo dios, ve Marty Supreme ya. El hustle de Marty es contagioso, y quién sabe, quizás veamos a Chalamet levantando el Oscar en marzo. ¡No te la pierdas!
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