Reflexión: A las que inician la aventura de ser madre

Reflexión: A las que inician la aventura de ser madre

Se acerca el día de las madres, ese maravilloso ser por medio del cual llegamos a este mundo y que lleva sobre sus hombros una de las tareas más complejas del mundo… dirigir una casa. No tengo hijos y sé que quien no ha vivido una experiencia no está facultado para dar consejos sobre la misma, pero me gustaría mencionar una serie de cosas que por mi cercanía con los niños he observado (tengo sangre para los muchachos…. así lo diría mami) y en mi condición de «tía consentidora» me gustaría que se tomara en cuenta para que mis sobrinos sean parte del futuro civilizado en el que todavía me atrevo a creer.

Con los primos más pequeños y los vecinos recién nacidos he recibido un entrenamiento intensivo de «cómo lidiar con bebés y no volverte loca en el proceso» poco a poco he aprendido a entenderlos y disfrutar con ellos cada etapa, hasta que cuando son adolescentes pierdo mi encanto de tía y solo me queda observar con cierta distancia el rumbo que van tomando sus vidas. Es maravilloso! Verlos sonreír mientras duermen cuando están en los primeros meses, entender el llanto y las incomodidades que les provoca la salida de sus primeros dientes, la emoción de los primeros pasos, primer día del colegio, las miradas pícaras detrás de las cuales esconden sus primeras travesuras, cuentos, canciones y miles de preguntas cuando están entre tres y cuatro años… una aventura.

Entiendo que como madres les quieran regalar un mundo perfecto a sus pequeños, aunque hay días de total desesperación, tienen también muchos otros que quisieran congelar para recordar por el resto de sus vidas la alegría de ese momento. Desde el día en que les avisan que están embarazadas su mundo toma otro sentido, ellos son los grandes protagonistas de la casa, desde el momento en que abren los ojos tu vida está en sus manos y tu lucha será para que la realidad de los tiempos difíciles en los que vivimos no borren a destiempo la inocencia de sus rostros.

Mi petición es simplemente que no se pierdan en el proceso…

• Amen a sus pequeños sin olvidar que corregir también es amar.
• Que encuentren en usted siempre apoyo incondicional, pero nunca complicidad (y si en algún momento son cómplices, que sea en cosas positivas) porque cuando nos hacemos de la vista gorda ante algunas situaciones nos convertimos en cómplices y responsables de que al crecer puedan ser parásitos sociales.
• Trate de que su ejemplo hable más alto que sus palabras, los niños no son tontos y cuando te enfrenten (como en algún momento ha de suceder) si no has actuado en concordancia con lo que predicas, tus argumentos perderán valor y poco a poco te perderán el respeto.
• Sea consciente de que lo que aprenden en sus primeros años es lo que define su carácter en la vida adulta «Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se aparatará de el Proverbios22:6» Usted y yo sabemos que hay cosas que nunca haríamos por los valores que nos inculcaron nuestros padres mientras crecíamos.
• Enséñeles a tratarlas cosas como lo que son «cosas» y que si su grandeza no reside en el interior no podrán apreciar ni aprovechar en su justa medida los bienes materiales que puedan adquir.
• De alas a su imaginación para que crean en sus sueños y raíces para entender que solo con trabajo, disciplina y paciencia se pueden materializar. Trabajo y disciplina para prepararse, paciencia para esperar el momento justo de poner en ejecución nuestras ideas.

¿Por qué pido todo esto? Por amor.

Porque me gustaría que cuando mis sobrinos crezcan entiendan que lo correcto siempre es la mejor elección aunque las cosas ilícitas los hagan casi instantáneamente ricos, que cuiden y cultiven su mente tanto como su físico, que cuando la elegancia de un traje no se respalda con elegancia de trato, el dinero que pagaste por la ropa está perdido; que, aunque suene a cliché, el verdadero valor de las personas está en lo que son y no en lo que tienen, y que si alguna vez se sintieron mal por las correcciones del ayer fue porque queríamos lo mejor para ellos, por amor.

¡Feliz día de las madres chicas!

Que su mayor regalo sea criar hombres y mujeres de bien.

Una colaboración de @Fioresita 

Culturizando no se hace responsable por las afirmaciones y comentarios expresados por sus columnistas, anunciantes o foristas; y no reflejan necesariamente la opinión de la misma.
Culturizando se reserva el derecho a eliminar aquellos comentarios que por su naturaleza sean considerados ofensivos, injuriantes, fuera de la ley o no acordes a la temática tratada.
En ningún momento la publicación de un artículo suministrado por un colaborador, representará algún tipo de relación laboral con Culturizando.


  • Me encanta
    0

  • Me divierte
    0

  • Me asombra
    0

  • Me entristece
    0

  • Me enoja
    0



Es tendencia