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Qué es la psicología inversa con ejemplos: así puedes utilizarla a tu favor

Qué es la psicología inversa con ejemplos: así puedes utilizarla a tu favor

No debes leer este artículo.

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Te lo dije: no lo leas.

¿Aún sigues leyendo? Bien: este es un principio para explicarte lo que es la psicología inversa, y cómo puedes utilizarla adecuadamente, sin abusar.

Por Daniel Colombo / Esta forma de gestión psicológica sirve para influir en las demás personas para que hagan algo que a ti te interesa. Es muy utilizada, por ejemplo, por los padres y madres con sus hijos, especialmente en la infancia y adolescencia, en ventas, marketing y en discursos.

El origen se atribuye al psiquiatra austríaco judío Viktor Frankl, creador de la corriente llamada Logoterapia. Frankl estuvo preso en los campos de concentración durante el holocausto y logró sobrevivir, mientras veía diariamente la fila de personas que se resignaban frente a la evidencia de ir a la cámara de gas. Te recomiendo muy especialmente su libro “El hombre en busca de sentido”, que ha sido uno de los que más impacto positivo ha causado en mi vida.

La psicología inversa se utiliza mayormente frente a personas rebeldes y desafiantes, como niños y adolescentes, que tienen una alta reactividad (reactancia cognitiva, en el lenguaje de la psicología). Por lo general, tienden a reaccionar y estar a la defensiva cuando sienten algo de presión o se les dice qué tienen que hacer. Reaccionan porque buscan reafirmar su autonomía.

  • Cómo funciona la psicología inversa

Se trata de una técnica que sirve para que alguien tome acción acerca de cualquier cosa, pidiéndole específicamente que haga justo lo contrario.

Si bien puede parecer complicado de entender, la mente humana suele reaccionar justamente en sentido inverso cuando la aplicas convenientemente.

Por ejemplo, cuando nos dicen que “no hagamos” tal cosa, generalmente, lo queremos más, nos rebelamos como una forma de sostener el principio de libertad, y hasta nos podemos enojar con la persona que, aparentemente, quiere coartar esa libertad.

  • Algunos ejemplos con técnicas de psicología inversa

En mayor o menor medida, incluso inconscientemente, la usamos diariamente. Aquí tienes algunos ejemplos para comprender cómo funciona:

  • “Te iba a contar algo, pero mejor no”: Muy probablemente la otra persona insistirá en que le cuentes.
  • Siguiendo con el ejemplo: si le respondes “Mejor no me lo cuentes”, más ganas tendrá de contártelo.
  • “Prohibido: no entres aquí”, como un cartel en la puerta de un cuarto, seguramente tentará a más de una persona a saltar esa regla.
  • Lo mismo sucede cuando la censura prohíbe una revista, una película o un libro, éstos se pueden volver objetos de culto.
  • 7 técnicas explicadas de psicología inversa

Para seguir ilustrando técnicas de psicología inversa, aquí tienes otras siete:

1 – Decir lo contrario

Consiste en decir lo mismo en un tono contrario. “No leas este artículo” es exactamente un ejemplo de esto.

“No te preocupes, no me regales nada”, es otra muestra cotidiana muy gráfica de cómo funciona. 

2 – Rendirse

Imagina una discusión, donde una persona hace que se rinde frente a la otra persona, que, entonces, baja sus defensas, y se da cuenta quizás de que lo único que quería es salirse con la suya.

Por ejemplo, una pareja sale de compras, discuten y uno de sus miembros dice “De acuerdo, compra lo que a ti te guste”. Lo que producirá es cierta reactancia y cargo de consciencia, que le hará reflexionar.

3 – Misterio

Pasa por ejemplo cuando se anticipa algo que va a suceder, pero que hay que esperar hasta determinado momento para conocerlo. Es el caso de los regalos de las fiestas, generando más ganas de abrir los paquetes, o cuando dices: “Sobre todo, por encima de todas las cosas, no abras esta caja”, lo más probable es que sí la abrirán.

La publicidad la utiliza cuando hacen campañas incógnita, revelando sólo una parte del mensaje, haciendo que el boca a boca empiece a preguntarse de qué se trata, hasta que se devela.

4 – Provocación

La provocación puede ser directa o indirecta, y en todos los casos busca confrontar a la persona para que haga o no haga determinada cosa. Por ejemplo: “No limpies la cocina, porque siempre te quedan manchas”, es directa. “No limpies la cocina, no creo que vaya a quedar bien como si lo hiciera x persona”, es indirecta.

Y también se la puede llevar al nivel del desafío: “No limpies la cocina, no creo que estés preparado/a para eso”, ya es una provocación desafiante.

Es una técnica para usar con cuidado, ya que puede generar el efecto opuesto.

5 – Crear opciones

El hecho de tener diferentes opciones genera la sensación de libertad y elección que motiva a realizar la actividad. Un ejemplo de esto podría ser «Quieres ir a realizar el trámite en el banco o ir al contador». Al dar alternativa al interlocutor, este elegirá la que más le gusta o menos le disgusta, y la va a realizar con más entusiasmo.

6 – Ilusión de alternativas

Como explicaba más arriba, las personas nos rebelamos cuando nos prohíben algo. En cambio, cuando abres opciones frente a una persona reactiva, la gente piensa que le estás dando toda la libertad de elegir, y se vuelve más cooperativa: considera que tiene el control. 

Por ejemplo: ¿Quieres cocinar o lavar los platos? ¿Qué quieres hacer primero: ponerte el pijama o lavarte los dientes?

7 – Psicología inversa con niños

Uno de los inconvenientes de los padres con los hijos es que agotan sus recursos persuasivos para que coman algunos alimentos.

Si dices, por ejemplo, “Hijo, hija: No comas eso, porque es para los adultos”, inmediatamente hará que le aparezca su espíritu rebelde y que lo termine comiendo, sólo porque se lo han prohibido.

Finalmente, cualquier técnica de psicología inversa, especialmente en niños y adolescentes, funciona si se la utiliza en forma puntual y no continua, puesto que ya descubrirán el mecanismo y no hará efecto.

Imagen portada: Shutterstock

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