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Nueve libros que tenemos que leer según el Gabo

Por Pónganse a Leer | En su autobiografía “Vivir para contarla”, Gabriel García Márquez dice que “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”, mucho de eso que recordamos también tiene que ver con lo que leemos, y en esa misma obra, Gabo nos recomienda leer 9 obras que son un delite, hoy las vamos a repasar.

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Para cerrar temporada de Pónganse a Leer, qué mejor que repasar esas 9 obras que Gabriel García Márquez decía en su maravilloso texto “Vivir para contarla” que todos los seres humanos tenían que leer en su vida.


¿Por qué la opinión de Gabo es tan importante?
Ahora dirán ustedes, pero bueno, por qué Pedro Julio le da tanta importancia a la opinión de Gabo y nos recomienda esto.
Pues porque Gabriel García Márquez es uno de mis escritores predilectos, el estilo es de Gabo está dentro del realismo mágico, elevando al genero a limites insospechados.
Gabo es una referencia en la literatura latinoamericana y universal, popularizo el realismo mágico y junto con los escritores del boom hizo que los ojos de los lectores del mundo miraran hacia Latinoamérica.
Además, en 1982 la academia sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura, por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente.
La obra de Gabo es rica y sabrosa como diría mi amigo Alejandro “el paulino”, es muy prolífica, desde relatos cortos como sus “12 cuentos peregrinos”, sus novelas legendarias como sus “Cien años de soledad” y “El amor en los tiempos del cólera”, y sus crónicas y artículos periodísticos, que resumen el genio del escritor colombiano, y la calidad de su obra.
De manera que ya entenderán porque la opinión de Gabo es muy importante para mí.

Vivir para contarla
Una de las obras de Gabo que me parece más entrañable es precisamente su autobiografía, “Vivir para contarla”, que es un texto de memorias, en la que rememora su vida desde sus recuerdos, que están llenos de subjetividad, como recuerda uno su pasado.
En esta obra Gabo nos lleva con él a la Aracataca de 1927, el año que nació, de manera que nos lleva por la infancia y su juventud, transitamos con él hasta 1950 cuando le pide matrimonio a la siempre luminosa Mercedes Barcha.
Gabo nos hace cómplices de sus inspiraciones, aquellos amigos y familiares que marcaron el punto de partida para muchos de sus personajes.
Y en un gesto de generosidad, Gabo nos comparte una serie de obras que le volaron la cabeza y lo ayudaron a afinar la pluma. Obras que lo llevaron a volar por cielos esplendorosos, en los que se acercó a mundos mágicos y beber inspiración para sus propias obras.
Y de esas obras, es de lo que vamos a hablar hoy en pónganse a leer con Pedro Julio.

Las recomendaciones de Gabo
1. “La metamorfosis” de Franz Kafka
En 1915, Franz Kafka publica “La metamorfosis”, una novela corta, sobre un tal Gregorio Samsa, que una mañana descubre que se ha transformado en un insecto, por lo que su vida y la de su núcleo familiar se transforma también.
La novela que insisto es cortita, tiene apenas 70 páginas, se publicó por primera vez en la revista alemana Die Weißen Blätter, que está divido en 3 partes.
En la primera, conocemos a Gregorio Samsa, un viajante de comercio de telas, que al despertar descubre que se ha convertido en un insecto gigante, que por cierto en la obra nunca se dice que insecto es. Samsa es proveedor económico de su familia y su repentina transformación ocasiona un terremoto familiar.
En la segunda parte, acompañamos a su familia que busca formas para justificar su falta en el trabajo, el padre le repudia, la hermana que al inicio se compadece de Gregorio y lo alimenta, se va cansando y ya no quiere ayudarle, la madre se horroriza tanto ante el aspecto de su hijo, que cuando lo ve se desmaya.
Finalmente, en la tercera parte, la familia empieza a acostumbrarse a la nueva realidad, pero esto supone ajustes, alquilan una habitación e intentan mantener en secreto la monstruosidad de su hijo. Una noche, que Gregorio aparece en el salón mientras su hermana toca el violín, es descubierto por los inquilinos, que salen huyendo ante aquel espectáculo dantesco. Al final, Gregorio decide dejarse morir para no causar más problemas.


Gabo dice en sus memorias que:
«(…) nunca más volví a dormir con la placidez de antes. El libro era La metamorfosis de Franz Kafka, en la falsa traducción de Borges publicada por la editorial Losada de Buenos Aires, que definió un camino nuevo para mi vida desde la primera línea, y que hoy es una de las divisas grandes de la literatura universal: ‘Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontró se en su cama convertido en un monstruoso insecto’.»
El relato de Kafka nos presenta una alegoría del enfrentamiento del hombre ante un mundo moderno que lo oprime y es capaz de aniquilarlo. Con este texto Kafka también abre el camino para la literatura del absurdo y se convirtió en una influencia notable para muchos escritores.

  1. “Moby Dick” de Herman Melville
    Otro texto que deslumbró a Gabo fue Moby Dick de Herman Melville.
    Una novela que narra la historia de la tripulación de un barco ballenero, encabezada por el capitán Ahab, que se obsesiona con un cachalote blanco y decide sumirse en una persecución autodestructiva.
    La novela se publico en 1851, está dividida en un montón de capítulos y un epilogo.
    Inicia con Ismael, un jovencito que se embarca en el barco ballenero Pequod, en Nantucket, Massachusetts, Ismael nos narra la historia que supone una gran aventura. En el barco, Ismael se hace muy amigo de Queequeg, un arponero polinesio.
    La tripulación del ballenero está conformada por un gentío de diversas calañas, pronto descubren que el capitán Ahab, que es un tipo violento y autoritario de carácter agrio, al que le falta una pierna, les revela que el objetivo del viaje es perseguir y capturar a una ballena blanca, una tal Moby Dick, que es como una leyenda, porque es enorme y aparte fue la que le mordió la pierna hasta que éste la perdió.
    La obsesión mal sana de Ahab lo lleva a poner en peligro muchas veces a su tripulación, los marineros entran en un mambo místico con la presencia de Moby Dick y siguen a su capitán hasta encontrar un terrible final.
    Gabo comentaría que su amigo Gustavo Ibarra, fue el que le descubrió a Melville, y diría que “la proeza literaria de Moby Dick, el grandioso sermón sobre Jonás para los balleneros curtidos en todos los mares del mundo bajo la inmensa bóveda construida con costillares de ballenas» le atrapó y deslumbró.
    Yo tengo que reconocer, que cuando leí Moby Dick, por allá cuando tenía 18 años en mi primer año de la carrera de Derecho, no me atrapó lo suficiente, quizá sea hora de darle otra oportunidad.
  2. “Luz de agosto” de William Faulkner
    Seguimos ahora con otro norteamericano, William Faulkner y al igual que Gabo ganador del Nobel de Literatura y su “Luz de agosto”.
    “Luz de agosto” fue publicado por primera vez en 1932 y forma parte de los textos esenciales de Faulkner.
    En la novela Faulkner nos cuenta la historia de Lena Grove que decide emprender la búsqueda de un tal Lucas Burch, el hombre que la ha dejado embarazada.
    Lena pasa 3 semanas en Yoknapatawpha County, que es un condado ficticio creado por el autor, en el noroeste de Misisipi, con el río Tallahatchie al norte y el río Yoknapatawpha al sur, en estas semanas, Lena se enfrenta a un montón de situaciones que la hacen replantearse la vida.
    Al tener a su bebe, Lena retoma la búsqueda de Lucas, y aquí la historia se une con la vida atormentada y sórdida del mestizo Joe Christmas, al que acusan del asesinato de la activista Joana Burden, que para más inri era su amante y era una mujer blanca.
    Por la muerte de Burden, linchan a Joe, le matan. El principal acusador de Joe es un tal Joe Brown, que realmente es Lucas, el desgraciado que dejó embarazada a Lena y que según uno puede concluir de la lectura, es realmente el asesino de Joana.
    La historia es realmente escalofriante, lo mantiene a uno al filo de la página, yo la leí de chamo, tendría unos 20 años y me voló la cabeza como a Gabo, que dice en sus memorias y les leo:
    «Yo había comprado en el puerto una buena provisión de cigarrillos de los más baratos, de tabaco negro y con un papel al que poco le faltaba para ser de estraza, y empecé a fumar a mi manera de entonces, encendiendo uno con la colilla del otro, mientras releía Luz de agosto de William Faulkner, que era entonces el más fiel de mis demonios tutelares».
    Es precisamente eso, un demonio, cada página está cargada de una sordidez demoniaca que atrapa al lector y le deja sin aliento.
  3. Ulises” de James Joyce
    Otro texto que dejó a Gabo sin aliento fue el “Ulises” de James Joyce, dice en “Vivir para contarla”:
    «Leí a pedazos y tropezones el Ulises de James Joyce hasta que la paciencia no me dio para más. Fue una temeridad prematura. Años después, ya de adulto sumiso, me di a la tarea de releerlo en serio, y no solo fue el descubrimiento de un mundo propio que nunca sospeché dentro de mí, sino además una ayuda técnica invaluable para la libertad del lenguaje, el manejo del tiempo y las estructuras de mis libros.»
    Aquí coincido con Gabo en su acercamiento inicial, cuando yo intenté leerle el “Ulises” me abrumó, sabía que estaba ante un texto difícil, me lo habían dicho mis amigos mayores que ya la habían leído y mi mamá que acepta con mucha dignidad nunca haber podido con Joyce, de manera que lo abandoné y me dispuse a leer otras cosas.
    La cuestión es que yo, en mi adultez, no retomé la lectura de la obra cumbre de Joyce. Es un asunto pendiente. De forma que yo mal podría hablar aquí de este texto.
    Solo compartir que se publicó por primera vez en 1922, y está considerada por la crítica como la mejor novela en idioma inglés del siglo XX.
    La historia narra el periplo dublinés Leopold Bloom y Stephen Dedalus, que según algunos críticos representan el primero al Joyce viejo y el segundo a un Joyce más jovencito.
    Es un texto extenso, casi 1000 páginas, esto es un ladrillo. Años después de mi aventura con Ulises, me regalaron un ejemplar en inglés, ahí está en mi biblioteca, algún día le entraré.
  4. “El viejo y el mar” de Ernest Hemingway
    En 1952 se publicó “El viejo y el mar”, quizá la obra más popular del escritor norteamericano Ernest Hemingway, al año siguiente se le otorgó el premio Nobel de Literatura “por su dominio del arte de la narrativa, más recientemente demostrada en El viejo y el mar, y por la influencia que ha ejercido en el estilo contemporáneo”.
    “El viejo y el mar” es una novela corta, realmente cortita que puede leerse en un fin de semana, y nos lleva hasta Cuba, donde Santiago, un pescador entrado en años, al que llaman “el viejo” tiene una mala racha con la pesca.
    Un dìa Santiago se va solo al mar y un gigantesco pez pica el anzuelo, pero el pez no quiere ser pescado, de manera que empieza una batalla contra Santiago para librarse de la muerte. Durante 3 días se enfrentan, y durante estos 3 días, Santiago recuerda su vida, los tiempos pasados y mejores, y recuerda también a un tal Manolín, un muchacho al que los padres le han prohibido salir a pescar con Santiago por sus malas temporadas de pesca, a pesar de haber sido el viejo quien le enseño a pescar.
    El día 3, el pez empieza a rodear el barco, y el viejo con las pocas fuerzas que le quedan decide apuñalarlo con un arpón, lo logra, lo mata, y emprende el viaje de regreso a la costa. Pero, los tiburones sienten la sangre del pez y le siguen; el viejo tiene que deshacerse de ellos, en ese jaleo un tiburón hace que pierda el arpón.
    Los tiburones empiezan a comerse al pez y Santiago ya no tienes fuerzas para seguir luchando, se rinde. Al llegar a tierra, regresa a casa derrotado. Manolín aparece y le promete volver a pescar con él, compadecido del estado del viejo.
    William Faulkner, dijo que “El viejo y el mar era la mejor obra de Hemingway y que “el tiempo demostrará que es la mejor que cualquiera de nosotros haya escrito, y con eso me refiero a sus coetáneos y a los míos”.
    A Gabo la obra también le pareció de una belleza superlativa, dice en sus memorias que y les leo:
    «La lectura inesperada de El viejo y el mar, de Hemingway, que llegó de sorpresa en la revista Life en español, acabó de restablecerme de mis quebrantos. (…) Yo conocía entonces la entrevista histórica que George Plimpton le hizo a Ernest Hemingway en The París Review sobre el proceso de convertir un personaje de la vida real en un personaje de novela. Hemingway le contestó: ‘Si yo explicara cómo se hace eso, algunas veces sería un manual para los abogados especialistas en casos de difamación'».
    El texto es definitivamente precioso, intimista, escrito con una maestría inmensa y capaz de conmover al lector más áspero.
    Esto hay que leerlo, no solo porque Gabo nos lo recomiende, es que realmente es una obra maestra de la literatura mundial, no se extraña uno cuando ve que el Nobel llegó después de su publicación.
  5. “La señora Dalloway” de Virginia Woolf
    En 1925 Virginia Woolf publica “La señora Dalloway” y este es otro texto que Gabo nos recomienda leer, de la historia de Clarissa Dalloway, dice y les leo:
    «Álvaro Cepeda me mostró sus libros favoritos, en español e inglés, y hablaba de cada uno con la voz oxidada, los cabellos alborotados y los ojos más dementes que nunca. Habló de Azorín y Saroyan y de otros cuyas vidas públicas y privadas conocía hasta en calzoncillos. Fue la primera vez que oí el nombre de Virginia Woolf, que él llamaba la vieja Woolf, como al viejo Faulkner (…) Por fin se conformó con regalarme la versión en español de La señora Dalloway de Virginia Woolf, con el pronóstico inapelable de que me la aprendería de memoria».
    Hay gente que tiene la facilidad de aprenderse textos largos de memoria, Gabo no nos dice que haya cumplido con el cometido que le dejó su amigo Álvaro Cedepa, que por cierto habría que dedicarle un episodio a él solito, que hombre tan prodigioso.
    La cuestión es que la obra de Woolf le impacto y le pareció deslumbrante.
    En este libro, Virginia Woolf nos cuenta la historia como ya mencionaba de Clarissa Dalloway, que un día sale a comprar flores para su casa porque dará una fiesta en la noche. Y al sentir la brisa del verano recuerda su juventud y a su antiguo novio, un tal Peter Walsh.
    Clarissa tiene una hija que se llama Elizabeth, y que esta últimamente frecuentando a una tal señorita Kilman, que a Clarissa no le da buena espina, vamos que no le cae bien la mujer.
    En su caminata se encuentra con un gentío aglomerado alrededor de un vehículo, y es ahí donde Clarissa se consigue con Septimus Smith, un treintañero, veterano de la primera guerra mundial, que quedó tocado mentalmente por el estropicio de la guerra, gracias al doctor Bradshaw, Septimus está caminando hacia su recuperación. Bendito sea el Señor por el doctor Bradshaw y por mi doctor Coronado.
    Clarissa vuelve a casa y se entera que su marido se va a comer con Lady Bruton, una mujer interesada en la política. Clarissa se siente desplazada, Clarissa recibe la visita de un antiguo novio, que está de regreso en la ciudad, del que se infiere por el encuentro que todavía ambos se sienten atraídos. El marido de Clarissa siente celos de Richard, el antiguo novio.
    Mientras tanto, el tratamiento que está siguiendo Septimus no le está ayudando. El hombre está muy atormentado por el horror de la guerra, por lo que tuvo que hacer para sobrevivir., el doctor no le está ayudando y Septimus para escapar de él, se lanza por la ventana.
    Llegado el final, Clarissa logra hacer su fiesta, acude hasta el primer ministro, por supuesto Peter, el exnovio. También acuden el doctor Bradshaw y su esposa, que le cuentan a Clarissa el trágico suceso de Septimus, el hombre se ha suicidado, aquello la sume en meditaciones en torno a la vida.
    La obra de Woolf es fascinante, “una habitación propia” es quizá mi texto predilecto de la autora, y “Flush” es la cosa más enternecedora del mundo, al menos para los que tenemos mascotas. Este definitivamente es un texto que hay que leer, Gabo destaca lo reflexivo de la obra y la forma en la que Woolf nos sumerge en la atmósfera de cada escena.
  6. Las mil y una noches
    El siguiente es un texto precioso al que no le conocemos autor, se trata de “Las mil y una noches”.
    El esta obra tenemos una serie de narraciones que parten de la primera, el rey Shahriar se entera que su esposa le es infiel con un esclavo, por lo que asume que todas las mujeres son iguales y decide que se casará cada noche con una virgen y la decapitará al día siguiente, para no pasar otra vez por el dolor de la traición.
    Entonces la hija del visir, una joven llamada Sherezade se ofrece para casarse con el rey y convencerlo de terminar con aquella masacre de mujeres. Para ellos se propone un plan, le contará una historia, así el rey cautivado por el cuento que quedará inconcluso antes del amanecer le dará la oportunidad de vivir un día más.
    De esta manera, Shahrazade logra repetir su plan durante mil y una noches.
    Los cuentos de Shahrazade van desde un príncipe vampiro, una encantadora de animales y aves, un marino que nosotros conocemos como Simbad, un grupo de 40 ladrones que se ven enfrentados por un tal Alí Baba, y una esposa de un zapatero con un pastel hilado con miel de abejas. Pero para Gabo, y les leo:
    «El cuento que más me gustó (uno de los más cortos y el más sencillo que he leído) siguió pareciéndome el mejor por el resto de mi vida, aunque ahora no estoy seguro de que fuera allí donde lo leí, ni nadie ha podido aclarármelo. El cuento es éste: un pescador prometió a una vecina regalarle el primer pescado que sacara si le prestaba un plomo para su atarraya, y cuando la mujer abrió el pescado para freírlo tenía dentro un diamante del tamaño de una almendra».
    Cada cuento es realmente fascinante, uno entiende porque el rey va prolongando la existencia de la joven narradora, que logra enamorarlo con sus historias y finalmente doblegar su crueldad gracias a la palabra.
    Que poderosa es la palabra.
    Si ustedes aún no han leído esta maravilla, tienen mucha suerte, están por enfrentarse a un mundo mágico y prodigioso, muy sabroso y que les volará la cabeza, no se lo pierdan.
  7. “La montaña mágica” de Thomas Mann
    Gabo tenia cierta debilidad con sus compañeros de ese selecto club de ganadores del Premio Nobel de Literatura, aquí tenemos otro ganador, Thomas Mann, a quien se lo otorgaron en 1929 “por su gran novela, Los Buddenbrook, que ha merecido un reconocimiento cada vez más firme como una de las obras clásicas de la literatura contemporánea”.
    Sin embargo, su obra más conocida sea quizá “La montaña mágica” publicada en 1924 y esta es precisamente la obra que Gabo nos recomienda leer. Dice en sus memorias que:
    «Los buenos tiempos empezaron con Nostradamus y El hombre de la máscara de hierro, que complacieron a todos. Lo que todavía no me explico es el éxito atronador de La montaña mágica, de Thomas Mann, que requirió la intervención del rector para impedir que pasáramos la noche en vela esperando un beso de Hans Castorp y Clawdia Chauchat».
    Como yo no he leído “La montaña mágica” aun, me limitaré a comentarles lo que me dijo un amigo que si la leyó.
    La historia se desarrolla en un hospital para tuberculosos que recibe la noticia de su inminente cierre, desde este punto de partida, dos primos que tiene caracteres muy distintos se enfrentan a situaciones peculiares. La novela es de corte intimista.
    Esto fue lo que mi amigo me escribió por WhatsApp cuando le pregunté por el libro.
    Como bien saben ustedes, yo no hablo de libros que no haya leído, así que este, que es un asunto pendiente que tengo con Mann, lo voy a dejar hasta aquí.
  8. “Edipo rey” de Sófocles
    Finalmente, Gabo nos recomienda un clásico griego, porque es que los griegos son muy suyos para la tragedia.
    Gabo dice en sus memorias y les leo:
    “Esto coincidía con mi determinación de aprender a construir una estructura al mismo tiempo verosímil y fantástica, pero sin resquicios. Con modelos perfectos y esquivos, como Edipo rey, de Sófocles, cuyo protagonista investiga el asesinato de su padre y termina por descubrir que él mismo es el asesino».
    Ya se habrán dado cuanta porque ustedes son gente inteligentísima que la obra es Edipo rey de Sófocles.
    Edipo rey es una tragedia griega, que no tiene fecha conocida.
    En esta obra nos encontramos con Edipo que se ha convertido en rey de Tebas y de esta manera ha cumplido una profecía, claro lo hizo sin conciencia, porque la profecía era que él mataría a su padre, Layo y se casaría con su madre, Yocasta.
    Edipo ya como rey de Tebas y esposo de Yocasta, comienza a investigar la muerte del rey Layo, la investigación la hace para salvar a Tebas de una peste que la asola.
    En su investigación, Edipo descubre con terror que él es el asesino de su padre y que se ha casado con su madre.
    Cuando aquello se descubre, Yocasta se quita la vida, y Edipo sobrecogido por todo aquello se ciega a sí mismo.
    Edipo Rey es una obra en un solo acto, de manera que aquí entramos en un género distinto al que venimos transitando con Gabo.
    Despedida
    Bueno queridos míos es hora de despedirse, hemos llegado al final de este episodio en el que recorrimos 9 obras que para Gabo es indispensable que leamos, a mí me faltan 2 y ¿a ustedes? Coméntenme a través de mis redes sociales @pedrocedenoa en Instagram y Twitter (ahora X), cuéntenme si han leído algunas de estas obras, si ya leyeron las memorias de Gabriel García Márquez.
    Me despido con la esperanza de haberles picado la curiosidad con las memorias de Gabo y las obras que recomienda. Nos escuchamos pronto, pero mientas tanto pónganse a leer.

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