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'No nos moverán': la película mexicana que transforma un trauma colectivo en un relato íntimo

‘No nos moverán’: la película mexicana que transforma un trauma colectivo en un relato íntimo

«No nos moverán», la aclamada película mexicana de Pierre Saint-Martin, aborda el trauma de Tlatelolco desde una mirada íntima. Entrevista exclusiva con su director.

No nos moverán se ha consolidado como una de las películas mexicanas más importantes del año. Filmada en blanco y negro y con una narrativa profundamente humana, la ópera prima del director Pierre Saint-Martin Castellanos revisita uno de los episodios más dolorosos de la historia moderna de México: la masacre de Tlatelolco de 1968.

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Lejos de abordar el hecho desde una mirada histórica tradicional, la cinta opta por un enfoque íntimo, familiar y emocional. El resultado es una obra que conecta el trauma colectivo con la experiencia personal, explorando cómo las heridas del pasado siguen marcando a generaciones enteras.

En conversación con su director, hablamos sobre el origen del proyecto, su fuerte carga autobiográfica, la razón profunda detrás de la elección del blanco y negro y el impacto que ha tenido la película en festivales internacionales.

¿Por qué No nos moverán está filmada en blanco y negro?

Uno de los rasgos más llamativos de No nos moverán es su fotografía en blanco y negro, una decisión que según Pierre va mucho más allá de lo visual.

Queríamos hacer una película que hablara de una mujer que estaba obsesionada con una fotografía blanco y negro, tan obsesionada que entonces veía todo ya así, como blanco y negro”, explica Pierre Saint-Martin.

La estética funciona como una extensión de la subjetividad de Socorro, la protagonista interpretada por Luisa Huertas. Su mirada del mundo está anclada al pasado, al recuerdo congelado de la violencia, y el lenguaje visual refuerza esa percepción fragmentada.

El blanco y negro ayuda estilísticamente a traer esta cuestión nostálgica donde ella también está atrapada”, añade el director mexicano, subrayando que cada decisión narrativa y visual está pensada para reforzar la historia desde dentro del personaje.

Una historia personal convertida en cine político e íntimo

Aunque No nos moverán dialoga directamente con la historia de México, su origen es profundamente personal. Para Saint-Martin, no existe una separación real entre lo autobiográfico y lo creativo.

Para mí todas las cosas que hago son personales”, afirma. En este caso, la película se construye a partir de múltiples capas de experiencia: “Está basada en partes de la vida personal de mi madre, en partes de mi vida, en partes de la vida de mi país”.

Esta fusión convierte a la cinta en un ejercicio de memoria emocional, donde lo político se filtra a través de lo cotidiano y lo familiar. “Es una película que ineludiblemente me atraviesa y tiene que ver conmigo y con los mexicanos”, me confesó el cineasta.

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Los fantasmas familiares y la herencia del dolor

Uno de los elementos más conmovedores del filme es la relación simbólica entre Jorge, el hijo de Socorro, y el hermano asesinado de la protagonista durante las protestas estudiantiles de 1968. Este vínculo nace de una vivencia personal del director.

Era una sensación que yo también sentía con mi tío… mi madre me veía como si yo fuera mi tío”, recuerda Saint-Martin. La idea de parecerse a alguien ausente, a “un fantasma, una persona que estaba llena de dolor”, atraviesa silenciosamente la narrativa.

Para el director, exponer estas heridas en pantalla es una forma de liberación:
Me gusta poner cosas de mi intimidad en el ojo público… es una forma de exorcizarlos”.

No nos moverán y el trauma colectivo de Tlatelolco

Más que una película histórica sobre 1968, No nos moverán es una reflexión sobre la memoria y el trauma colectivo en México.

Es una película que trata de revisar una herida que sigue abierta”, afirma su director. Sin embargo, el enfoque no es discursivo ni solemne, sino profundamente humano:
Desde una perspectiva más íntima, más familiar, que es la forma en que yo creo que hay que recuperar la historia”.

Saint-Martin considera que el cine tiene un papel clave en la reconstrucción de la memoria histórica:
Recuperar la memoria desde un formato más humano nos faculta para poder tener un mejor futuro”.

Premios, festivales y dónde ver No nos moverán

El recorrido de No nos moverán ha sido extraordinario. Tras su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, donde ganó Mejor Película Mexicana y el Premio del Público, la cinta ha participado en más de 40 festivales internacionales.

Además, We Shall Not Be Moved, como se conoce a esta película en inglés, obtuvo cuatro Premios Ariel, incluyendo Mejor Ópera Prima, y fue seleccionada para representar a México en los Premios Goya y los Premios Oscar 2026 (Mejor Película Internacional).

Sí, es un sueño hecho realidad”, reconoce Saint-Martin. El estreno en Estados Unidos, a través de Hulu y Disney+ el 1 de enero de 2026, representa un momento clave para el director:
Es un público muy grande… uno quiere que la vea la mayor cantidad de gente”.

En México la película puede ser vista en la plataforma de streaming Mubi.

¿Cómo define Pierre Saint-Martin No nos moverán?

Cuando le pedí resumir su película, el director ofreció una definición que encapsula su espíritu:

Es una película que habla acerca de la venganza y de la frustración que sentimos al vivir en un mundo de injusticia, pero siempre con vistas a encontrar la luz dentro de ese dolor y la risa en los momentos más dolorosos”.

No nos moverán es, en esencia, una película sobre la vida, la memoria y la dificultad de avanzar cuando el pasado sigue pesando. Un retrato íntimo que convierte la historia en emoción y la emoción en resistencia, te la recomiendo.

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