Horrores Humanos: El Vampiro de Düsseldorf

Horrores Humanos: El Vampiro de Düsseldorf
Gracias a Anne Rice y Stephenie Meyer tenemos que soportar a estos vampiros estúpidos y existencialistas, con su eterna lucha en contra de sus instintos y deseos, y que han desencadenado un furor entre los adolescentes, que consideran que ser vampiro es “lo máximo”, en la realidad los vampiros no se ven así:
Sino así:
Les presento a Peter Kürten, tambien conocido como el Vampiro de Düsseldorf.
Nacido en la localidad de Mülheim (ahora distrito de la ciudad alemana de Colonia) en 1883. Kürten fue el tercero de trece hermanos en el seno de una familia extremadamente pobre.
Su padre, un alcóholico y violento trabajador desempleado, maltrataba a su madre, e incluso, violaba con total impunidad a algunas de sus hermanas menores.
Su familia se trasladó a Düsserdolf en 1884. Luego de años de maltrato Kürten escapa de su casa con solo 8 años, y se convierte en aprendiz de delincuente en su ciudad natal.
Kürten siguió con su emprendedora carrera como bandido de poca monta y pasa una que otra corta estancia en la carcel.
Durante esta etapa tambien trabajó de atrapa perros, empleo en el que según él “experimentó el placer de torturar, violar y matar a perros abandonados”. Con el tiempo Peter desarrolló una obsesión con la sangre, le gustaba verla correr y según él comenzó a tomar sangre de los animales que mataba.
El 25 de mayo de 1913, Peter ya era todo un especialista en el robo a tabernas. En una de las ocasiones, mostró cierto interés a una perteneciente a Otto Kleinn. Subió a la planta superior donde encontró a una niña de 10 años durmiendo. Peter la cogió del cuello con las dos manos y la estranguló para luego abusar de ella sexualmente.
Kürten explicaría posteriormente con todo detalle cómo sentía una sensación similar a un orgasmo cuando veía salir la sangre al cortar el cuello con un cuchillo.
Aquella noche, Peter Kürten tuvo mucha suerte, pues dejó olvidado un cuchillo con las iniciales P.K. Peter Klein, hermano del dueño de la taberna quien había estado discutiendo con él aquella noche, por lo que todo parecía indicar que había sido una venganza: «Te haré algo que vas a recordar toda la vida», fue lo último que le dijo antes de salir de la taberna.
Posteriormente, Peter Klein fue declarado inocente del asesinato de su sobrina Christine al no poder hallarse pruebas concluyentes de su culpabilidad.
Al día siguiente del asesinato, Kürten volvió a una taberna enfrente de la anterior para disfrutar con los comentarios de la gente.
Poco después comenzó una serie de ataques con hacha y estrangulación por las calles de Dusseldorf de los cuales no quedaron registros.
Con la llegad de la 1ra Guerra Mundial se paraliza la espiral de violencia de Kürten, quien fue sentenciado a 8 años de cárcel por desertar del ejercito, lo que cumplió en “paz”.
En 1921, luego de ser liberado, Kürten se trasladó a Altenburgo donde se casó con una mujer de buena reputación al mismo tiempo que conseguía un trabajo como camionero.
Todo parecía ir bien para Kürten con su nueva vida hasta que decide regresar a Düsserdolf en 1925 y 4 años de pequeños crímenes después El Vampiro de Düsserdolf finalmente da rienda suelta a su locura y maldad.
El 3 de febrero de 1929, Kürten intenta matar a una mujer de apellido Kühn con la que se había cruzado. Se abalanzó sin aviso y le clavo 24 veces unas tijeras, Peter huyó del sitio dejándola viva. La siguiente victima no tuvo tanta suerte.
El 8 de febrero de 1929, Peter apuñaló a una niña de 8 años, la violó, bebió su sangre y le echó petróleo e intentó prenderle fuego. Peter descubrió el placer al regresar a la escena del crimen y confesó que este tipo de hechos, ocasionalmente le provocaba orgasmos.
El 13 de febrero de 1929, el vampiro ataca de nuevo: asesinó a un mecánico de 45 años de apellido Scheer, propinándole 20 puñaladas. Al día siguiente Peter pasó por allí y entabló una entretenida charla con un policía sobre el asesinato.
El 29 de agosto de 1929, durante la feria de Flehe se cruzó en el camino con Luise Lenzen de 13 años y Gertrud Hamacher de 5. Le pidió a Luise que le comprara tabaco mientras él cuidaba de la pequeña Gertrude. Tan pronto como se quedaron a solas, Peter estranguló y le cortó el cuello a la niña, repitiendo la operación con Luise a su regreso.
El 30 de agosto de 1929, una muchacha fue acosada por un hombre que trataba de persuadirla para mantener relaciones sexuales. A la respuesta de “preferiría morir”, este le respondió “entonces muere” y la apuñaló. Gertrude logró sobrevivir al ataque de su agresor y se convirtió en la primera persona en dar una buena descripción de su asaltante, que resultó ser un hombre de aspecto agradable de unos 40 años.
El 29 de septiembre de 1929, Peter violó y mató a martillazos a Ida Reuter de 31 años, en un bosque a las afueras de Dusseldorf.
El 12 de octubre de 1929, Elizabeth Dorrier corrió con el mismo destino.
El 25 de octubre de 1929 atacó a dos mujeres con un martillo, pero estas lograron escapar con vida.
Ya para este momento Dusseldorf se encontraba en una situación de pánico extremo, sólo comparable al que causó Jack el Destripador en Londres.
El 7 de noviembre desapareció Gertrude Albermann, una niña de 5 años. Dos días después, un periódico local reciba una carta con un mapa indicando dónde encontrarla. La niña apareció en dicho lugar estrangulada y apuñalada unas 35 veces.
En 1930 proseguían los ataques con martillo y estrangulaciones, haciendo que toda una ciudad se sintiese impotente a la hora de detener a este asesino. Sin embargo, la increíble suerte que le había acompañado hasta entonces pareció volverse en su contra.
En mayo de 1930, Kürten cometió el error garrafal que le acabaría condenando. Kürten engañó a Maria Budlick, una empleada doméstica, para llevarla a Grafenberger Woods, un bosque de las cercanías.
El malhechor estranguló a su víctima para agredirla sexualmente pero la dejó con vida después de experimentar el orgasmo. Al marcharse el asesino, Budlick acudió a la policía donde pudo dar información precisa sobre Kürten. Poco después, aparecía el retrato del hombre más buscado de Alemania.
Víctima de un gran miedo, Kürten ofreció a su esposa la posibilidad de delatarle a cambio de una suculenta suma de dinero. Así, el 24 de mayo, el vampiro de Dússeldorf se entregaba sin oposición. Kürten confesó sus delitos. En el juicio posterior (abril de 1931), inicialmente se declaró inocente. Pero a medida que iba transcurriendo el pleito, cambió de idea. De hecho, los psicoanalistas trabajaron duro para deshacer cualquier tipo de enajenación que le pudieran salvar de la pena de muerte.
La sentencia fue morir guillotinado por nueve asesinatos, siete intentos frustrados y no menos de 80 agresiones sexuales. Una pena que se ejecutó en Colonia el 2 de julio de 1931.
La última frase de Kürten, casi coincidente con el estreno de la película de Fritz Lang en 1931, demostró el alcance de su obsesión por la sangre y su atracción por la muerte:
«Dígame, cuando me hayan decapitado ¿podré oír siquiera un momento el ruido de mi propia sangre saliendo del cuello?»

Importancia criminológica de Kürten
El caso Kürten es importante en el mundo de la criminología al dar a la policía de todo el mundo elementos que son clave en la evolución de cualquier asesino en serie. Fue la primera vez que un cuerpo de seguridad nacional pudo determinar la actividad criminal en miles de sospechosos. De hecho, muchos asesinos después de Kürten imitaron su conducta y muchos otros presuntos delincuentes fueron absueltos por la policía al no encajar con el modus operandi del vampiro de Düsseldorf.
Los motivos de la actitud de Kürten todavía son objeto de estudio. Él arguyó como la principal razón para cometer los asesinatos su pasión desenfrenada por beber la sangre de sus víctimas (de ahí su apodo del Vampiro de Düsseldorf) y su placer sexual en el momento de la ejecución. Aunque durante el juicio, el asesino también reconoció que su principal motivación consistía en «aleccionar a una sociedad opresiva».

Espera pronto una nueva entrega con otro de los @HorroresHumanos, que nunca deben ser olvidados, para así jamás ser repetidos.
@elchevequebb para @Culturizando

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