Horrores Humanos: Dorangel Vargas, el ‘Hannibal Lecter’ andino

Horrores Humanos: Dorangel Vargas, el ‘Hannibal Lecter’ andino

A finales de la década de los 90, Venezuela se estremeció con la aparición de un asesino en serie. En un país donde las altas estadísticas de muertes violentas han acabado con la capacidad de asombro de sus habitantes, destacó la presencia de este criminal por un hecho macabro que lo distinguió de cualquier otro hasta el momento. Dorangel Vargas se comía a sus víctimas.

Saber con exactitud a cuántas personas devoró el llamado “comegente” de los andes, es complicado. Los registros nos llevan al año 1995 cuando fue detenido por lo que se presume fue, su primera víctima, Cruz Baltazar Moreno, un obrero reportado como desparecido por su familia y cuyos restos se encontraron a escasos 300 metros de su vivienda, bajo el puente Libertador en el poblado de Tábira en San Cristóbal.

Por este hecho Dorangel fue encarcelado y luego trasladado al Instituto de Rehabilitación Psiquiátrica de Peribeca, donde permaneció hasta que fue liberado alegándose que “no representaba ningún peligro para la colectividad”. Habían transcurrido tan solo 2 años del crimen de Baltazar Moreno.

Fue debajo de ese mismo puente, a orillas del río Torbes, cuando 4 años después, serían encontrados los restos de Antonio López Guerrero, mejor conocido como “Toño”, vecino de Cruz Baltazar Moreno, y quien en 1995 declarara en contra de Dorangel Vargas por la muerte de su amigo. (Aún hoy en día se desconoce si Dorangel lo asesinó por pura antropofagia o en venganza por aquella delación).

Junto con los restos de “Toño”, se hallaba también otra cabeza dentro de una bolsa plástica y varios restos de manos y pies. En total sumaban partes de 6 cadáveres.

Debido al estado de descomposición los miembros fueron trasladados de inmediato a la morgue del cementerio Municipal El Vigía del estado de Mérida. Los investigadores especulaban teorías sobre los cuerpos, creyendo al principio que habían sido liquidados por ajustes de cuentas entre narcotraficantes. También se pensaba que era el ritual de alguna secta satánica. Finalmente los datos se unieron a los reportes de personas desaparecidas desde noviembre de 1998 y pronto se dieron cuenta de que estaban tratando con un asesino en serie.

Tras el macabro hallazgo, la policía comenzó a rastrear las cercanías del puente en busca de más cuerpos y pistas que los pudieran llevar al autor de tales hechos. Fue así como llegaron a una vivienda rural donde residía un vagabundo al que los pobladores de la zona le llamaban “el loco”.

Una vez dentro descubrieron varios objetos, ropas, libros, cuadernos y documentos cuyo origen no pudo ser explicado por aquel “loco” algo desorientado, de barba y cabello largo y aspecto sucio.

Cuando la policía en su inspección, revisó la cocina de aquel pequeño rancho se encontraron con una escena propia de una película de terror. Carne y vísceras de personas preparadas para el consumo en algunos recipientes, además de 3 cabezas humanas, también varias manos y pies.

Dorangel Vargas Gómez, “el loco”, fue arrestado y escoltado por el Cuerpo Técnico de la Policía Judicial y la Policía Montada, quienes lo trasladaron a la comisaría más cercana donde fue interrogado.

Para sorpresa del sargento Gumersindo Chacón, el “comegente” o «Hannibal Lecter andino» –apodos con los que sería llamado posteriormente- narró sin pudor ni remordimiento cada uno de sus actos. Entre divertido y nervioso confesó como había comido al menos a 10 personas.

El doctor Ítalo Pierini fue quien evaluó a Dorangel en aquella oportunidad, y estos son extractos de aquel informe psiquiátrico fechado el 18 de febrero de 1999:

“Fue examinado el paciente Dorangel Vargas Gómez por solicitud de la PTJ (Policía Técnica Judicial). A través de la entrevista puede evidenciarse una actitud tranquila; se encuentra esposado, vestido acorde al sexo, con descuido y deterioro de su aspecto personal. Luce consciente y desorientado en tiempo, espacio y persona. Lenguaje incoherente, insulso y de tono normal. (…) Pensamiento alterado con ideas de contenido paranoide. Se expresa con la mayor frialdad y sin ningún sentimiento de culpabilidad. Su juicio está alterado; con alteraciones de la sensopercepción (…) No tiene conciencia de enfermedad mental. Impresión diagnóstica: esquizofrenia paranoide. Sugerencias: mantener recluido en centro cerrado bajo tratamiento siquiátrico por irreversibilidad del cuadro.”

El origen de un caníbal

Dorangel Vargas Gómez nació en la región de Caño Zancudo del estado de Mérida, Venezuela, el 14 de mayo de 1957, siendo el tercero de diez hermanos, proveniente de una familia dedicada a la agricultura.

Los escasos recursos económicos de su hogar lo obligaron a dejar los estudios cuando cursaba los últimos años de la escuela primaria. A raíz de esto, cambió sus actividades de granjero por la vida de ladrón. Durante ese tiempo fue encarcelado por delitos menores como robo de gallinas y ganado. Cumplió durante dos años el servicio militar, donde fue dado de baja por problemas de comportamiento. Según su hermana Sobeida –la única que lo visita hoy en día-, tuvo solo dos novias en su juventud.

Los primeros síntomas de desvarío se presentaron en la adolescencia. Cierta conducta violenta, dirigida hacia sus padres (ellos aseguran haberlo tratado igual que al resto de los hijos), lo alejó del hogar. Durante largas temporadas, de hasta cuatro años, se ausentó; vagando por ciudades como Valencia, Mérida y Maracaibo. Finalmente la familia se desentendió de él “porque se ponía muy violento”.

Habla el «comegente»

Dorangel confesó sus crímenes sin aparente remordimiento, e incluso dio detalles de sus preferencias “culinarias”. Declaró que prefería comer hombres en vez de mujeres: “estos son más sabrosos, saben recio como cochino salado, como jamón, da gusto comer un buen macho, las mujeres son dulces, es como comer flores y te dejan el estomago flojo, como si no hubieses comido”.

Estupefactos, los oficiales continuaron escuchando el testimonio del caníbal, quien explicó que los hombres delgados tenían mejor sabor que las mujeres y que lo más delicioso se encontraba en la zona del vientre, carne que cocinaba con hierbas exóticas. Dorangel declaró que con la lengua hacía “un guisado muy bueno” y que “los ojos son buenos ingredientes para hacer una sopa”.

Cuando los oficiales le preguntaron por qué se comía a la gente, Dorangel respondió: “No me arrepiento de nada, como dice la iglesia, yo compartí mi pan con el prójimo y muchos me alabaron por el relleno de mis empanadas. Por necesidad me he metido en esta vaina. No me arrepiento, al contrario, me alegro porque me gusta la carne. Lo único que no me da apetito son las cabezas, manos y pies, pero me los comía en una sopita cuando me daba hambre”.

Luego de los macabros descubrimientos y la posterior detención y confesión de Dorangel, los habitantes del sector exigieron a la comisaría que lo trasladaran a San Cristóbal, la capital del estado. Pero los convictos de la cárcel de Santa Ana protestaron al igual que los enfermos mentales del Centro de Rehabilitación Mental de Peribeca. Nadie, ni los delincuentes ni los dementes, quierían al “comegente” cerca.

Finalmente fue encerrado en una celda de la Dirección de Seguridad y Orden Público del Estado de Táchira. En noviembre de 2011, Dorangel Vargas fue trasladado a Maracay, para realizarle unas pruebas psicológicas en un conocido centro de salud mental de la ciudad.

También, fuertemente custodiado por las autoridades del Cicpc Aragua, Dorangel Vargas fue atendido en otro recinto similar ubicado en Altagracia de Orituco, y remitido nuevamente a la sede del organismo, por órdenes de un tribunal del estado andino que dictaminó su salida, de donde se encontraba recluido.

Como revela el periodista Sianir Alvarado –quien tuvo la oportunidad de entrevistar al caníbal, y cuyo reportaje le valió un premio de periodismo de investigación- la condición siquiátrica de Dorangel lo ubica en un estatus jurídico especial. Por su calidad de “inimputable”, no puede ser considerado un delincuente común; ni puede recibir una condena específica.

También está descartado que lo envíen a un penal corriente, pues ninguno en Venezuela cuenta con una unidad siquiátrica adecuada para recibirlo. No pueden dejarlo libre, pues fue juzgado por el delito de homicidio intencional. Está detenido bajo una “medida de seguridad intemporal”, que sólo cesará si su condición mental mejora lo suficiente como para dejar de considerarlo peligroso. Dado que su enfermedad es “irreversible”, estará en prisión para siempre.

Espera pronto una nueva entrega con otro de los @HorroresHumanos, que nunca deben ser olvidados, para así jamás ser repetidos.

Fuentes: wikipedia | escalofrio | El depredador de San Cristóbal por Sinar Alvarado | Periódico El Siglo

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