El impacto de una caracterización que hiela la sangre
Cuando hablamos de la televisión actual, pocos estrenos generan tanta expectativa como aquellos que se atreven a mirar directamente a las heridas abiertas de la historia reciente de México. El pasado 23 de enero, llegó a la pantalla de ViX Premium la serie original El Mochaorejas, una producción que no solo busca entretener, sino confrontar al espectador con uno de los criminales más despiadados de la década de 1990: Daniel Arizmendi. La serie, inspirada en una investigación de la periodista Olga Wornat, reconstruye la atmósfera de terror de una época marcada por una violencia que parecía no tener límites.
Para el productor ejecutivo Carlos Bardasano, el proceso de traer a la vida esta historia tuvo momentos de una intensidad difícil de describir. En una conversación reciente, Bardasano nos recordó el impacto de ver por primera vez a Damián Alcázar convertido en el infame secuestrador. «Cuando ya vemos a Damián caracterizado en el personaje de Arismendi la verdad es que sí fue impactante y nos llenó de pavor a todos», confesó el productor. Esa sensación de «verlo ya de carne y hueso» fue, según sus palabras, el momento que más lo perturbó durante todo el rodaje. No es para menos, pues Alcázar, conocido por su versatilidad en cintas como La Ley de Herodes y Un Mundo Maravilloso, logra una transformación física que trasciende la pantalla.
Damián Alcázar y el reto de interpretar lo «inexistente»
Para un actor de la talla de Damián Alcázar, aceptar un papel de esta naturaleza no fue una decisión tomada a la ligera. El actor mexicano siempre ha buscado proyectos con un trasfondo social sólido, y El Mochaorejas no es la excepción. Al ser cuestionado sobre por qué era fundamental participar en esta producción de The Mall, Alcázar fue contundente: «Había que hablar de este tema con este material que no toca para nada el melodrama porque este tipo de historias se tiene que mostrar de manera muy objetiva». Para él, evitar los «acentos» grandilocuentes era clave para no caer en la glorificación o en la caricatura de la maldad.
Uno de los puntos más interesantes de la interpretación de Alcázar es su enfoque sobre la naturaleza del personaje. A pesar de estar basado en una figura real, el actor subraya que lo que vemos en pantalla es una construcción artística. «No estamos haciendo documental», explicó. Esta distinción es vital, ya que permite al actor explorar la complejidad humana sin las restricciones de una imitación literal. Según Alcázar, «las personas somos verdaderamente muy complejas» y el ser humano, en su capacidad para el bien o el mal, «no tiene fin no tiene fondo».
Entre las tijeras y el pavor: Escenas que marcan
La serie, dirigida por Mauricio Cruz (reconocido por su trabajo en La Reina del Sur y Pasión de Gavilanes), no contiene grandes cargas de violencia gráfica en los métodos del criminal. Durante la entrevista, Alcázar recordó una escena en particular que le resultó verdaderamente difícil de procesar emocionalmente. El actor describió como «espeluznante» el momento de entrar a escena «con las tijeras en la mano decidido a cortar una oreja». Esta acción, que definió el modus operandi de Arizmendi, golpeó la sensibilidad del actor: «Dije qué horror de escena han de haber tenido estas personas qué terrible todas aquellas víctimas de la violencia».
Esta empatía hacia las víctimas es lo que eleva a El Mochaorejas por encima de otras series de corte criminal. No se trata solo de la acción, sino de la reflexión sobre un «momento clave en México» donde, según Alcázar, comenzó una «perturbadora y negra etapa de la cual todavía estamos intentando salir». La serie se convierte así en un espejo de ese «caldo de cultivo» que muchos países latinoamericanos han gestado y que requiere un análisis profundo por parte de la audiencia.
Un elenco de primer nivel para una historia coral
Aunque la figura de Alcázar es central, la serie cuenta con un reparto de lujo que aporta capas de profundidad a la narrativa. Paulina Gaitán, famosa por sus papeles en Diablo Guardián y Sin Nombre, lidera un equipo actoral que incluye nombres como Alex Perea, Armando Hernández, Gustavo Sánchez Parra, y la participación especial de grandes figuras como Arcelia Ramírez y Claudia Ramírez. Cada uno de ellos contribuye a recrear el contexto de la ola de secuestros que asoló al país y que culminó con la captura de Arizmendi el 17 de agosto de 1998.
La colaboración entre el equipo técnico y artístico fue fundamental para lograr este nivel de realismo. Alcázar destacó la «apertura» que hubo desde las primeras reuniones con Carlos Bardasano, subrayando que «fuimos jugando, fuimos entendiéndonos» para lograr un producto que tuviera «contenidos interesantes para la gente que le puedas decir algo». El objetivo final del actor es claro: que el espectador no solo consuma la serie, sino que «reflexione sobre este momento en México sobre estos personajes».
Por qué ver El Mochaorejas
El Mochaorejas se distingue por su sobriedad y su compromiso con la objetividad. La serie de ocho capítulos logra equilibrar la tensión del thriller con el peso de una realidad histórica que sigue doliendo. Esta producción es una oportunidad de entender las raíces de muchos problemas actuales a través de una narrativa de alta calidad cinematográfica.
La dirección de Mauricio Cruz asegura un ritmo ágil, mientras que la producción ejecutiva de Bardasano y Jorge Bermúdez garantiza que cada detalle, desde la ambientación de los noventa hasta la psicología de los personajes, esté cuidado al máximo.
Si buscas una serie que te atrape, te perturbe y te obligue a pensar, esta es, sin duda, la opción obligada en tu lista de pendientes. Rescuerda, El Mochaorejas ya estrenó en VIX.
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