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Rancho Skinwalker: el misterio que aterró a los Sherman

Rancho Skinwalker: el misterio que aterró a los Sherman

Ganado mutilado y anomalías físicas en Utah forzaron su venta inmediata. Conoce la historia real del Rancho Skinwalker y los hallazgos que nadie refuta.

En el condado de Uintah, Utah, se extiende una franja de tierra árida que la ciencia oficial no ha podido explicar del todo y que la tradición indígena prefiere evitar. ¿Qué secretos esconde el Rancho Skinwalker y por qué el gobierno de Estados Unidos llegó a destinar millones de dólares para investigar lo que ocurre dentro de sus linderos?

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Ubicada en la cuenca de Uinta, al noreste del estado de Utah, esta parcela abarca aproximadamente 207 hectáreas (512 acres). Aunque en documentos catastrales se le conoció como el Rancho Sherman, la cultura popular lo rebautizó como el Rancho Skinwalker. Su apodo proviene de la tradición navajo y del concepto de los yee naaldlooshii o «cambiapieles»: hechiceros que, según el folclore nativo, poseen la facultad ritual de transformarse en animales o tomar posesión de cuerpos ajenos.

A diferencia de los mitos rurales ordinarios, las crónicas en esta región no nacieron en internet ni en foros conspirativos; comenzaron como testimonios orales de tribus locales —entre ellas los utes y los navajos— mucho antes de la llegada de los colonos europeos.

El calvario de los Sherman: 18 meses de incidentes sin respuesta

La etapa mediática del rancho comenzó en 1994, cuando el ganadero Terry Sherman y su esposa Gwen adquirieron la propiedad con planes de criar ganado de raza pura. Dieciocho meses más tarde, la pareja abandonó el lugar vendiéndolo por 200.000 dólares.

En junio de 1996, el periodista George Knapp publicó su relato en el diario Deseret News de Salt Lake City. Los Sherman reportaron haber perdido cerca del 20 % de su ganado de forma insólita: animales extirpados quirúrgicamente sin rastros de sangre sobre el terreno, círculos aplastados en la vegetación, sonidos mecánicos subterráneos y avistamientos recurrentes de luces anómalas en el cielo nocturno.

Robert Bigelow y el Instituto NIDS: la llegada de la ciencia privada

La historia captó el interés inmediato del multimillonario hotelero de Nevada Robert Bigelow, fundador de Bigelow Aerospace. En 1996, Bigelow compró la finca a los Sherman e instaló allí al Instituto Nacional para la Ciencia del Descubrimiento (NIDS, por sus siglas en inglés), un equipo multidisciplinario de físicos, biólogos y exagentes de inteligencia con vigilancia técnica continua.

Durante una década, el NIDS desplegó sensores infrarrojos, detectores de radiación electromagnética y cámaras permanentes. El bioquímico Colm Kelleher y el propio Knapp documentaron estas jornadas en el libro de referencia Hunt for the Skinwalker (2005). Aunque los científicos registraron anomalías electromagnéticas transitorias, picos de radiación y conductas atípicas en animales, las cámaras rara vez capturaron imágenes nítidas de los presuntos fenómenos: los dispositivos solían descargarse de golpe o ser manipulados físicamente sin que saltaran las alarmas perimetrales.

El interés del Pentágono y el programa secreto AAWSAP

Lejos de reducirse a un relato sobre actividad paranormal, las observaciones en Uintah escalaron al ámbito de la defensa nacional. A través del respaldo del entonces líder del Senado, Harry Reid, el Departamento de Defensa de EE. UU. financió a partir de 2007 el Programa de Aplicaciones del Sistema de Armas Aeroespaciales Avanzadas (AAWSAP).

A través de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) y con un presupuesto clasificado de 22 millones de dólares adjudicado a Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS), decenas de informes técnicos analizaron fenómenos aéreos no identificados y anomalías físicas reportadas específicamente en el rancho y sus inmediaciones.

Propiedad actual y la mirada científica de Brandon Fugal

En 2016, Robert Bigelow vendió la finca por 4,5 millones de dólares a Adamantium Real Estate, una sociedad anónima cuya titularidad reveló tres años más tarde el magnate inmobiliario Brandon Fugal. A diferencia de las décadas de hermetismo previas, Fugal abrió el predio a la televisión global con la serie The Secret of Skinwalker Ranch del canal History.

Bajo la dirección del astrofísico Travis Taylor y el investigador jefe Erik Bard, los equipos han recurrido a mediciones LiDAR, lanzamientos de cohetes con sensores de telemetría y perforaciones de suelo. Aunque los escépticos argumentan que muchas lecturas responden a fallas de calibración por interferencias de microondas o alucinaciones colectivas alimentadas por la sugestión, el equipo actual insiste en que existe una zona sobre la mesa del rancho que interfiere de forma repetible con frecuencias de radio a 1,6 GHz.

Tres décadas después de que los Sherman abandonaran su hogar en mitad de la noche, las 200 hectáreas de Uintah permanecen cerradas al público bajo patrullaje armado, alambre de púas y un monitoreo continuo que todavía no logra responder qué ocurre realmente cuando cae el sol en el desierto de Utah.

Con información de Canal Historia / Cadena Ser / La Verdad / Deseret News / Imagen portada: Shutterstock


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