Mayo 24, 2011

Dictadores contemporáneos: Un viaje a la locura – Saparmyrat Nyýazow

Dictadores contemporáneos: Un viaje a la locura - Saparmyrat Nyýazow
En la presente entrega de “dictadores contemporáneos” vamos a conocer a Saparmyrat Ataýewiç Nyýazow Presidente Vitalicio de Turkmenistán, el Türkmenbaşy o “líder de todos los turcomanos”, como se autoproclamó en 1993, era el vivo ejemplo del “culto a la personalidad” pero elevado a la décima potencia.

Saparmyrat Nyýazow

Nacido el 19 de febrero de 1940 Saparmyrat Nyýazow quedó huérfano a una muy temprana edad y se crió en un orfanato, se graduó de ingeniero industrial en el Instituto Politécnico de Leningrado en 1966.
Miembro del partido comunista de la República Soviética de Turkmenistán (Turkmenistán era una de las Repúblicas que formaba a la antigua Unión Soviética), llegó a líder del Partido Comunista de la república en 1985, y luego de la disolución de la Unión Soviética en 1991, Nyýazow se convierte en el primer presidente de Turkmenistán.
Nyýazow deja a Trujillo como un niño de pecho en lo que se refiere a cambiarle el nombre a las cosas en homenaje a sí mismo, por ejemplo:
• Sustituyó la palabra “pan” por “Gurbansoltanedzhe » que era el nombre de su madre.
• Rebautizó el pueblo de Krasnovodsk en el mar Caspio , como Türkmenbaşy en su honor.
• Rebautizó los meses de enero y abril, que pasaron a llevar los nombres de Türkmenbaşy (un poco repetitivo no?) y de su difunta madre, Gurbansoltanedzhe, respectivamente.
• Cambió la fiesta nacional al 12 de Febrero día de su cumpleaños.
• Existen escuelas, universidades y aeropuertos con el nombre de nombre de Türkmenbaşy.
• Le cambio los nombres a los días de la semana a su antojo.
• Le puso Türkmenbaşy a un meteorito de 300 kilos que cayo en la región, y que luego fue fundido y utilizado en la construcción de cientos de estatuas del líder.
Y esto es solo una muestra del tipo de gobierno autoritario y del extravagante culto a la personalidad llevados por Nyýazow durante sus 21 años de mandato.
El Turkmenbaşy también tenía inclinaciones literarias, escribió un libro llamado Ruhmana («libro del alma»), se trataba de un tratado sobre la moral y el civismo, el mismo Nyýazow afirmaba que él había llegado a un acuerdo con Alá en el cual la persona que leyera 3 veces el Ruhmana se le aseguraba la entrada al paraíso.
El Ruhmana tenía tal grado de importancia que su memorización era requisito para graduarse de secundaria, para sacarse la licencia de conducir y para optar por un cargo público (fuente del 99 % de las plazas laborales del país).
En 2005 Nyýazow ordenó lanzar una copia de su libro al espacio para que pudiera ser leído por los extraterrestres.
El querido “Líder de todos los turcomanos” era a su vez un gran fanático de la escultura, ordenó fundir el meteorito Türkmenbaşy y utilizarlo para construir cientos de estatuas suyas para adornar el país, incluyendo una en el medio del desierto de Karakum y otra y quizá la más celebre hecha del material del meteorito mezclado con oro y ubicada en la punta del “Arco de la neutralidad” que tiene un sistema en el cual la estatua gira siguiendo el sol para que nunca le dé sombra en la cara al líder.
Su cara también adornaba los billetes de todas las denominaciones, monedas y títulos universitarios y era obligatorio tener cuadros inmensos de él en todas las oficinas públicas.
Pero no todo era culto a la personalidad, Nyýazow también dictó una serie de regulaciones, más bien caprichosas, como por ejemplo cuando prohibió a los hombres Turkmenistán usar barba.
También prohibió a los anclas de televisión usar maquillaje y prohibió el LIP-SYNC en territorio Turcomano. Masticar tabaco estaba totalmente prohibido y en substitución Nyýazow sugería mascar huesos para mejorar la dentadura.
En el pico de su locura ordenó cerrar los hospitales ya que consideraba que los enfermos debían acercarse a él para poder curarse, luego los reabrió con la condición de que los médicos reemplazaran el Juramento Hipocrático por el “Juramento a Türkmenbaşy «.
Y como todo tiene un final, Saparmyrat Nyýazow el gran Türkmenbaşy falleció el 21 de diciembre de 2006, debido a causas naturales, no sin antes haber ordenado la construcción de un palacio de hielo en el medio del desierto como homenaje a sí mismo.

@elchevequebb para @Culturizando

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