¿Cómo ser retro y no pasar de moda?

¿Cómo ser retro y no pasar de moda?

Siempre me pregunté si el betamax podía marcar otra hora diferente a las 12:00 intermitente y si llegaría el día en que el control remoto no estaría conectado a través de un cable a este aparato; esas dudas me persiguieron por algunos años y hoy en día presumo de ser parte de una de las generaciones más afortunadas que haya pisado este mundo.

Nosotros logramos disfrutar de la música en cassettes y LP’s, sabemos los que es un walkman y recordamos con nostalgia el reproductor de radio para carros que tenía seis teclas inmensas para cambiar el dial de las pocas emisoras en AM que había en aquellos años; la trilogía de Mad Max la vimos en betamax y en VHS (por el que muy pocos apostaban) logramos ver algunas películas más que no vienen a mi memoria; recuerdo a uno de mis tíos luciendo afro y cual Casanova de Kiko Mendive (+) paseaba por la cuadra con su enorme reproductor doble cassette al ritmo de Daiquiri y su “Chamito Candela”, también Aramis Camilo con “Candela pa’los pies”. En esa época la felicidad estaba completa, pero la tecnología llegó para complicarnos la vida, pues con una palanca y un botón era posible salvar el planeta del ataque de los marcianos jugando Atari.

A la telefonía celular que vimos nacer le servía una caja de zapatos como estuche; los modelos innovadores como el teletac 250, el tango 300, entre otros (no en vano les llamaban Ladrillo), evolucionaron rápidamente para dar paso al Startac, el mercury y los más añorados, el Vulcan de Motorola y al Ojo Azul de Samsung.

Pasamos el susto de la predicción de retroceder a 1900 y el mundo tecnológico sería un completo caos a consecuencia del Y2K. Vimos el nacimiento del internet, el correo electrónico y el Messenger, sin poder olvidar que navegamos con Netscape a través de tutopia.com, como también que fueron muchas las horas que dedicamos al latinchat.com y el chat de Cantv.

Muchos inventos se quedaron en el proceso de la evolución, como las unidades de respaldo Zip y Jazz; el discman que pasó sin pena ni gloria; el beeper que lo recordamos, solo eso; las máquinas de escribir eléctricas y el fax que niegan a morirse. Cuando nació el CD muchos aseguramos que nada sería capaz de superarlo, hoy en día cuando salió el BluRay ya somos muchos los que decimos: “Y ahora que vendrá”; los teléfonos ahora son inteligentes y los videojuegos inspiran respeto.

Hasta los Jeans han evolucionado, y cito este ejemplo para retomar el título del artículo, ya que no podemos olvidar nuestro pasado, sino que por el contrario debemos tener en cuenta lo divertido que es recordar a menudo lo que hemos vivido, ya que sin darnos cuenta, somos una generación retro que vive en el presente y somos testigos del futuro.

Una colaboración de Josben Torres @josbentorres @RetroReto para @Culturizando

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