Pónganse a leer: De abogados, delitos y penas

Pónganse a Leer con Pedro Julio | “A ver gente ustedes saben ¿cuál es la diferencia entre un abogado y un vampiro? Bueno el vampiro sólo te chupa la sangre de noche”.

Hola gente, esto es pónganse a leer con Pedro Julio, aunque al principio puede que les haya parecido a un podcast de stand up, este es un espacio de divulgación de la lectura, en el que semanalmente hacemos apología de ese vicio que nos une y nos consume a los que andamos por aquí, lectura.

El día 23 de junio se celebra el día de los abogados en Venezuela, una fecha que le debemos al Rafael Caldera, que decretó el 23 de junio como “Día Nacional del Abogado”  en el año de 1972, en conmemoración al nacimiento del abogado multifacético Cristóbal Mendoza, que parece que fue un dechado de virtudes en la praxis del derecho.

Delitos y penas

Antes de continuar, debemos aclarar algunos conceptos para los escuchas que no son abogados; lo primero es que un delito es una infracción o una conducta que va en contra al ordenamiento jurídico de la sociedad y será castigada con la correspondiente pena, ahora una pena viene siendo la condena, la sanción o la punición que un juez o un tribunal impone, según lo estipulado por la legislación, a la persona que ha cometido un delito o una infracción.

Ahora, un abogado es un picapleitos.

Ahora para estudiar derecho también tiene que gustarte mucho leer, también el abogado debería, tener un espíritu movido por la justicia, es decir uno cuando estudia derecho debería actuar y pensar de acuerdo con la dama de la venda en los ojos.

Eso le paso a un joven italiano que con 25 años escribió un ensayo que movió los cimientos del sistema judicial europeo e influyo notablemente en las reformas del mismo.

Ese muchacho era Cesare Beccaria y el ensayo era el libro que todo estudiante de derecho debería leer… de los delitos y las penas.

El ensayo que cambio el sistema (de los delitos y las penas de Cesare Beccaria)

De los delitos y las penas, es un ensayo jurídico publicado en 1764, escrito por el Cesare Beccaria en Italia. Este ensayo influyo notablemente en las reformas al derecho penal en Europa y fue pionero en aplicar las ideas de la ilustración en esta área.

A partir de esta obra, se entiende que el fin de la pena es: corregir el criminal y reconducirlo sobre el justo camino; y garantizar a la sociedad la seguridad.

El autor

Cesare Beccaria nació en Milán, en el norte de Italia, en el seno de una familia rica y noble. 

Estudió en el Colegio de los Jesuitas de Parma y para los que conozcan un poco del carisma Jesuita nos percatamos de la influencia que tuvo esta formación en su pensamiento.  Luego estudio en la Universidad de Pavía, en donde se licenció en derecho en el año 1758. Beccaria era colega nuestro.

Junto con su amigo el conde Pierro Verri edita la revista el café (Il Caffè) en la que discutían los  problemas económicos del momento con un altísimo valor teórico.

En esta tiene la oportunidad de ver cada día como se administraba la justicia y cómo vivían los condenados, aquellas imágenes de gran crueldad fueron el germen de su obra culmen.

Influido por esta experiencia, propone un movimiento de reforma del antiguo derecho penal continental, caracterizado en toda Europa por su arbitrariedad, su falta de racionalidad y como ya dije su crueldad. Y creo que cuando los que estamos aquí hemos decidido estudiar derecho, lo hemos hecho movidos por un espíritu de rebeldía hacia la injusticia.

La obra

El ensayo fue escrito entre marzo de 1763 y enero de 1764, cuando Beccaria tenía unos 25 años y se imprimió en Liorna en el verano de 1764 de manera clandestina, porque lo propuesto era altamente escandaloso y Becaria sabía que traería consecuencias.

La idea de la obra es exponer las carencias de la legislación judicial de su tiempo, y proponer una reforma que apunte hacia lo que él llamó la corrección de los defectos.

Esta es probablemente la obra más famosa de la ilustración italiana. En la que coinciden algunas de las ideas sociales más significativas de la nueva cultura que estaba afianzándose, y concibe un nuevo orden para el ejercicio y la práctica del derecho.

Está escrita de manera magistral, con un estilo muy refinado, pero también muy claro. Por lo que rápidamente se convirtió en un referente, en un modelo para los otros filósofos.

La obra está dividida en 42 capítulos, en los que el autor va exponiendo su crítica el sistema jurídico, al que percibe como un mecanismo monstruoso de poder, y lamenta que sea la imagen de la sociedad que lo expresa.

Beccaria critica fuertemente la pena de muerte, porque considera que el propósito de la pena es la corrección y no se puede corregir a nadie si muere, por elimina al individuo.

Critica también a la Iglesia, porque condena el suicidio pero legitima el homicidio que se cumple con la pena de muerte. ¿Cuál es el derecho que se atribuyen los hombres que matan a otros hombres? Se incurre en una contradicción a la que no tenían como argumentar para defender.

La iglesia por cierto introdujo la obra entre los libros prohibidos.

Beccaria no fue el primero que hablo de la pena de muerte, pero si fue el primero que se plantó de forma radical para oponerse, defendiendo la necesidad de atribuir un nuevo sentido a las leyes y atribuirle un nuevo concepto a la justicia, a los deberes de un estado y a las relaciones entre sociedad y el individuo.

Este hombre es un soñador, y yo creo que todos los abogados lo somos, porque deseamos una sociedad fundada sobre valores completamente alternativos que nos lleven a la libertad y la igualdad.

Ideas claves del ensayo de becaria que cambiaron para siempre el sistema

  1. En primer lugar propone que en ningún caso se debe atender a la voluntad del juez, sino a la de las leyes, y esto es lo que puede dictar las penas.
  2. Propone una idea novedosa, para el autor lo que más disuade a los ciudadanos de violar la ley no es la exagerada gravedad de la pena, sino la inexorabilidad (que palaba más bonita… esto es algo así como que no se puede evitar, eludir o detener.) de la justicia. No se debe aplicar castigos inhumanos, sino aplicar castigos relativamente leves pero con toda seguridad.
  3. Este hombre también dice que hay que abolir la tortura aplicada al reo para que confiese y/o delate a sus cómplices, porque beneficia al culpable fuerte y perjudica al inocente débil.
  4. Que las penas deben ser proporcionales a la gravedad de los delitos. Si todas las penas son igual de rigurosas, el delincuente cometerá siempre el delito mayor.
  5. Las penas deben ser iguales para todos los ciudadanos, nobles o plebeyos. Aquí yo ajusto la situación a los contextos latinoamericanos donde históricamente la justicia no ha sido igual para ricos y pobres.
  6. El poder legislativo y el judicial deben estar separados. Aquí un guiño a nuestros contextos latinos.
  7. Dice que la interpretación de la ley no corresponde al juez, sino al legislador. El juez aplica no interpreta, sobre todo cuando se trata de delitos dudosos y jueces que sabrá Cristo donde sacaron la carrera.

¿Por qué hay que leer este ensayo?

Ahora, por qué hay que leer este ensayo, sin importar si usted es abogado o no… bueno mira en primer lugar yo insisto en que el abogado está casado con lectura, yo no concibo un abogado que no le guste leer o que sea ajeno a la lectura, y esta obra es fundamental para entender de donde vienen nuestros sistemas y hacia donde deberían apuntar, porque por sorpréndete que parezca, hoy más que nunca las ideas de Beccaria presentan una vigencia pasmosa.

Pero es que sin importar si usted no es abogado, el caso es que estamos frente a una obra que en su momento tuvo un extraordinario éxito, y quizá no tanto por sus méritos literarios (a pesar de estar tan bien escrita), sino por las reformas que propuso algunas de las cuales fueron adoptadas, en efecto, con éxito.

Esta obra es fundamental para occidente, fue comentada por Diderot y por Voltaire, además de conocida y admirada por hombres como Louis Leclerc de Buffon, Claude Adrien Helvetius, el barón de Holbach, David Hume y hasta Hegel.

La obra representa un hito para la sociedad. Y nosotros estamos llamados a contribuir con el avance de nuestras sociedades desde nuestros espacios. Cada uno en la medida de sus posibilidades, proponiendo y practicando con responsabilidad los derechos que tenemos.

Qué y me perdonaran las demás profesiones, para mi es la más bella de todas las profesiones, el derecho es una vocación, yo diría que espiritual.

Los abogados y la literatura

En la obra “El abogado humanista”  de Teresa Arsuaga (2018), la autora considera que la literatura es un medio especialmente idóneo para la comprensión y la sensibilidad hacia las experiencias humanas, de conocerse a uno mismo, de vaciarse de prejuicios y llenarse de lo mejor que se ha dicho y hecho.

La literatura permite la visibilidad de los valores de una sociedad y al acercarlos a los lectores.

también, la literatura contribuye a modelar esos valores y condicionan así el desarrollo o evolución del derecho teniendo un papel fundamental en la formación de la conciencia social, la cual, a través de la literatura, llega a sentir por primera vez que determinadas reivindicaciones individuales son justas, o que situaciones creadas son injustas y deben corregirse.

Esto lleva a desarrollar la capacidad de revisar los puntos de vista propios, a hacer procesos de interioridad y a estar abierto a aprender de los de otros, a desarrollar empatía, que es imprescindible para el ejercicio del derecho, como medio fundamental para la resolución de conflictos y alcanzar una sociedad plural más ética e igualitaria.

Recomendaciones para estudiantes de Derecho

Hay un montón de libros que narran historias de abogados, juicios, temas jurídicos, un montón… pero yo voy a aprovechar de recomendar 3 que me parecen imprescindibles para cualquier  estudiante de derecho.

El proceso de Franz Kafka (1925)

En el relato, Josef K. es arrestado una mañana por una razón que desconoce. Desde este momento, el protagonista se adentra en una pesadilla para defenderse de algo que nunca se sabe qué es y con argumentos aún menos concretos, tan solo para encontrar, una y otra vez, que las más altas instancias a las que pretende apelar no son sino las más humildes y limitadas, creándose así un clima de inaccesibilidad a la ‘justicia’ y a la ‘ley’. Esto está basado en el caso Dreyfus, una muestra más de la intolerancia humana.

Crimen y castigo de Fiodor Dostoyevski (1866)

Este clásico gira en torno al joven Raskólnikov, un pobre estudiante que apenas tiene para sobrevivir, por cierto el protagonista se indigna con su hermana porque quiere casarse con un abogado, y él sabe que el matrimonio es por interés, para ayudarlo. Así que tiene la idea de matar y robar a una vieja usurera despiadada que guarda mucho dinero en su casa… a partir de ahí la vida de este hombre se convierte en la calle de la amargura, la conciencia gente, esa amiga que no abandona y nos obliga a hacer el bien.

Y finalmente…

Matar a un ruiseñor de Harper Lee (1960)

Yo leí esto de chamo, tendría unos veintitantos… y me conmovió tanto. En este libro Harper Lee aborda temas como la injusticia racial y la destrucción de la inocencia, lucha de clase, valentía y una compasión enternecedora por parte de la protagonista. El libro está narrado desde la óptica de una niña de Alabama (EE UU), y lo que pasó cuando su padre, el abogado Atticus Finch, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca.

Despedida

Yo quiero dedicarle este episodio a toda la gente luminosa que conocí estudiando derecho y que son ahora mis amigos y hasta hermanos.

Bueno gente vamos despidiéndonos porque nos va a agarrar el sereno y nos va tocar apelar.

Yo me voy con la esperanza de haberles picado la curiosidad y que luego de escuchar este episodio se vayan todos a buscar la obra de Beccaria, y se den un banquete con un libro que cambió el rumbo de la civilización occidental y nos ayudó a ser más humanos.

Pero antes de irnos les recuerdo la consigna… Pónganse a Leer.

Imagen portada: Shutterstock

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