Las Madres de la Plaza de Mayo, unidas por la justicia

Las Madres de la Plaza de Mayo, unidas por la justicia

Un 30 de abril de 1977, en Buenos Aires, Argentina, por primera vez manifiestan ellas, las madres. Madres de hijos que partieron en el para siempre de una pañoleta. En ese momento, estas mujeres no sabían que muchos de ellos pasarían a ser parte de los 30 mil desaparecidos a manos de la sangrienta dictadura militar de Jorge Videla y su Proceso de Reorganización Nacional, que tuvo lugar entre 1976 y 1983 en el país suramericano.

Esta fecha, marcó el inicio de su lucha y de su siempre presente vuelta a la pirámide de la plaza de Mayo. Ese abril, su objetivo era entregar una misiva al entonces presidente de facto. Mientras esperaban ser atendidas por el secretario del Vicario Castrense, una de ellas, Azucena Villaflor de Vicenti, propuso que todas fueran a la plaza que está situada frente a la casa Rosada (sede de gobierno). «Individualmente no vamos a conseguir nada, sentenció, ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos». Y fue así que iniciaron su manifestación, pacíficamente, en ronda y de dos en dos, porque más de dos era reunión y estaba prohibido. En ronda, porque debían estar en movimiento.

Villaflor y otras dos de las madres que iniciaron esta lucha, fueron secuestradas y desaparecidas en diciembre de ese mismo año. Más de 10 personas vinculadas a su grupo también fueron secuestradas. A pesar de esto, las madres continuaron. A la primera marcha que fue un sábado, le siguió la de un viernes, para finalmente establecer en el tiempo de manera fiel, la caminata de los jueves.

En 1978, periodistas internacionales que estaban en Argentina para dar cobertura al Mundial de Fútbol, entrevistaron a las Madres de Plaza de Mayo. Su protesta comienza a difundirse en el exterior, especialmente en Holanda, país desde el cual reciben donaciones especiales que les permite convertirse en una sociedad civil y adquirir sede.

Finalmente en 1983, llega la democracia a través de elecciones, resultando como presidente Raúl Alfonsín. Junto a la democracia incipiente, se genera también la división que hasta hoy se mantiene en la organización Madres de Plaza de Mayo. Es por ello que se distinguen ahora la Asociación de Madres de Plaza de Mayo dirigida por Hebe de Bonafini, y Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora dirigida por Taty Almeida.

Las diferencias surgieron cuando se abrió la posibilidad de identificar los cuerpos a través de las exhumaciones de los NN, y la indemnización por parte del gobierno para los afectados. Bonafini se opone a esta opción, argumentando que si bien seguir apoyando la búsqueda de los desaparecidos era una necesidad, no se debía individualizar los casos para no sacrificar la concepción colectiva.

Bonafini declaró a BBC que «el pañuelo blanco no va a ir nunca a un cementerio. Tiene que ver con la vida y no con la muerte».

Por su parte, Almeida de la línea Fundadora, defiende el derecho a encontrar los restos de sus desaparecidos. Este planteamiento se ve reflejado también en su icónica pañoleta, pues las madres de esta línea, llevan en ella bordados los nombres de sus hijos y la fecha de su desaparición.

Aunque con diferencias sustanciales, estas mujeres cuyas pañoletas en un principio eran elaboradas de la tela de los pañales, se mantienen en su lucha. Muchas han partido sin saber realmente qué fue lo que pasó con sus hijos, sin embargo las sigue uniendo la espera por la justicia, y por ello ambas corrientes continúan apoyando el juicio a los culpables de la masacre, que fue ese episodio negro de la historia argentina.

Prólogo de Historia de las Madres de Plaza de Mayo | madres.org

Con información de: infojusnoticias.gov.ar  | madres.org | bbc.co.uk | Foto: Gerardo C.Lerner / Shutterstock.com

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