El polonio es un elemento químico de la tabla periódica, con símbolo Po y número atómico 84. Se trata de un semimetal (metaloide) extremadamente raro y altamente radiactivo, con propiedades químicas similares al telurio y al bismuto, y se encuentra en trazas dentro de minerales de uranio como la pechblenda.
Un descubrimiento nacido de una anomalía radiactiva
Pierre y Marie Curie llegaron al polonio mientras investigaban por qué la pechblenda emitía más radiación de la esperada. Al analizar el mineral, notaron que, incluso después de extraer el uranio, seguía siendo radiactivo, lo que indicaba la presencia de una sustancia desconocida aún más activa.
El 27 de junio de 1898, Marie Curie precipitó sulfuros de una disolución con plomo, bismuto y la sustancia activa, obteniendo un sólido 300 veces más radiactivo que el uranio. Pocas semanas después, el 18 de julio de 1898, la pareja presentó ante la Academia de Ciencias de Francia el hallazgo de un nuevo elemento, separado mediante técnicas de precipitación junto al bismuto y confirmado con el electroscopio, un instrumento que medía la intensidad de la radiación.
Por qué se llamó «polonio»
Los Curie decidieron llamar al nuevo elemento polonio, en honor a Polonia, la tierra natal de Marie. En 1898, Polonia no existía como Estado independiente: había sido repartida entre los imperios ruso, prusiano y austrohúngaro desde el siglo XVIII, y Varsovia, ciudad natal de Marie, se encontraba bajo dominio ruso.
Con este nombre, Marie buscaba también llamar la atención internacional sobre la situación de su país, que no recuperaría la independencia hasta 1918. Por este motivo, algunos historiadores de la ciencia consideran al polonio el primer elemento químico cuyo nombre tuvo una carga política explícita.
Un elemento extremadamente peligroso
El polonio es altamente tóxico y radiactivo. Su isótopo más común, el polonio-210, es unas 10.000 veces más letal que el cianuro: bastan menos de 10 microgramos para causar la muerte de una persona. Por su peligrosidad, cualquier manipulación en laboratorio requiere equipos especializados y protocolos de seguridad extremos.
El caso Litvinenko: la primera muerte confirmada por polonio
El exespía ruso Aleksandr Litvinenko murió en Londres el 23 de noviembre de 2006 tras ser envenenado con polonio-210, presuntamente administrado en una taza de té durante una reunión con dos antiguos agentes rusos. Se convirtió así en la primera víctima documentada de muerte por síndrome de radiación aguda causado por esta sustancia.
Una investigación pública británica concluyó en 2016 que el asesinato fue «probablemente aprobado» por el presidente ruso Vladímir Putin, y en 2021 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinó que Rusia fue responsable del crimen. Litvinenko había investigado el asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya poco antes de su propia muerte.
La hipótesis del envenenamiento de Yaser Arafat
En julio de 2012, una investigación de Al Jazeera reveló la existencia de niveles elevados de polonio-210 en pertenencias personales de Yaser Arafat, el histórico líder palestino fallecido en 2004, lo que reabrió las dudas sobre las causas de su muerte.
Tras la exhumación de su cuerpo, un equipo de científicos suizos del Instituto de Radiofísica Aplicada publicó en noviembre de 2013 un informe que, según sus propias palabras, «apoya razonablemente» la hipótesis del envenenamiento, aunque los expertos no pudieron confirmarlo de manera categórica ni descartar otras causas. Hasta hoy, la causa oficial de su muerte, consignada como una hemorragia cerebral tras un cuadro de origen indeterminado, sigue siendo objeto de debate.
Con información de: Nobel Prize / BBC / CNN