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John Steinbeck: el escritor que convirtió la Gran Depresión en novela inmortal

John Steinbeck: el escritor que convirtió la Gran Depresión en novela inmortal

Nacido en el agrícola valle de Salinas y testigo directo del drama de los trabajadores migrantes, Steinbeck transformó en ficción su experiencia en California hasta ganar el Nobel “por su escritura realista e imaginativa” en 1962.

John Steinbeck nació el 27 de febrero de 1902 en Salinas, California, y terminó convertido —casi sin querer— en una de las voces más reconocibles de la literatura estadounidense del siglo XX. Su obra miró de frente la pobreza, la migración, el trabajo duro y ese orgullo terco de la gente común; y, la verdad es que todavía duele porque sigue siendo actual.

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Un escritor hecho de tierra y carretera

Steinbeck venía de una familia de recursos moderados, y su camino no fue el del “genio académico” impecable: estudió en la Universidad de Stanford, pero no se graduó. En 1925 se fue a Nueva York con la idea de abrirse paso como escritor freelance, fracasó y regresó a California, que acabaría siendo no solo su escenario, sino su brújula moral.

Su literatura suele clasificarse como “novela social” porque se concentra en los problemas económicos del trabajo rural, aunque en sus páginas también hay una especie de reverencia por la tierra —una tensión constante entre el análisis duro y una emoción casi sagrada por lo que se cultiva y se pierde. Y es precisamente esa mezcla (la denuncia y el afecto, el golpe y la caricia) lo que lo vuelve tan difícil de imitar y tan fácil de reconocer.

El salto: del humor a la crítica social

Su primer gran reconocimiento llegó con Tortilla Flat (1935), una serie de historias humorísticas sobre los paisanos de Monterey. Pero Steinbeck no se quedó en el encanto pintoresco: pronto viró hacia una ficción más seria y, a ratos, abiertamente combativa en su crítica social.

Ahí entran títulos que hoy son parte del “ADN” literario de EE. UU.: In Dubious Battle (1936), sobre huelgas de recolectores migrantes en California; Of Mice and Men (1937), con Lennie —ese gigante vulnerable— y la amistad tensa que sostiene la historia; y The Long Valley (1938), su volumen de relatos. Todo eso, además, prepara el terreno para lo que muchos consideran su obra cumbre.

The Grapes of Wrath: una herida llamada Gran Depresión

En 1939 publicó The Grapes of Wrath, que suele señalarse como su mejor trabajo: cuenta el viaje de agricultores arrendatarios de Oklahoma que, sin poder sobrevivir de la tierra, migran a California y terminan como trabajadores itinerantes. La novela condensó la amargura de la década de la Gran Depresión y despertó una simpatía masiva por la situación de los trabajadores agrícolas migrantes.

La historia se enfoca en la migración desde el Dust Bowl de Oklahoma hacia California y en la explotación posterior dentro de un sistema económico agrícola “implacable”. No es solo un libro sobre “pobreza”: es un libro sobre dignidad cuando todo alrededor intenta aplastarla.

Nobel, últimos años y una muerte en Nueva York

Steinbeck recibió el Premio Nobel de Literatura en 1962. Entre sus obras posteriores suelen mencionarse East of Eden (1952), The Winter of Our Discontent (1961) y Travels with Charley (1962), un libro de viajes basado en una gira de tres meses que lo llevó por cuarenta estados en un camión.

Murió en la ciudad de Nueva York el 20 de diciembre de 1968. Y, aun así, cada vez que se vuelve a él, pasa algo curioso: uno siente que Steinbeck no “escribe desde el pasado”, sino desde una esquina de la realidad que todavía existe.

Frases de John Steinbeck

“Toda guerra es un síntoma del fracaso del hombre como animal pensante”.

“Sólo puedes comprender a las personas si las sientes dentro de ti mismo”.

“No hay pecado ni virtud. Solo son cosas que la gente hace”.

“Nadie quiere consejos, sólo corroboración”.

“Es mucho más oscuro cuando una luz se apaga de lo que habría sido si nunca hubiera brillado”.

“Estar vivo es tener cicatrices”.

“No dejes que todo el mundo sepa de tu tristeza”.

“Puedes presumir de cualquier cosa si es lo único que tienes. Quizás cuanto menos tengas, más te veas obligado a presumir”.

“Nací perdido y no disfruto que me encuentren”.

“¿Te enorgulleces de tu dolor? ¿Te hace parecer grande y trágico? Bueno, piénsalo. Quizás estés actuando en un gran escenario con solo tú como público”.

Con información de: Britannica / Nobel Price / Standford

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