Hitler y su ejército de perros parlantes

Hitler y su ejército de perros parlantes
Hitler no sólo sentía adoración por los perros, sino que también los entrenó para la guerra, incluso consiguió hacerlos hablar. Según un sorprendente estudio de la Universidad de Cardiff, la Alemania nazi adiestró a un ejército canino para trabajar junto con los oficiales de las SS.
También creó una escuela para que los perros aprendieran a comunicarse con sus dueños. ¿Pero, lo consiguió? El informe revela que un perro callejero, alumno aventajado, llego a decir Mein Fürer cuando le preguntaban quién era Hitler.
La nueva investigación afirma que el régimen nazi reclutó canes por todo el país para que aprendieran a hablar, leer y escribir. Y, si uno de los canes llegó a pronunciar la frase Mein Fürer, otro no hizo menos, ya que hablaba señalando las letras del abecedario con sus patas peludas.
Pero la cosa no queda aquí, en simples amaestramientos. El antropocentrismo llegó hasta tal punto que también se indagó sobre las creencias filosóficas, religiosas o gustos literarios del llamado mejor amigo del hombre. Según el informe, otro de los perros transmitió sus propias ideas acerca de la religión, aprendió idiomas y escribía poesía.
¿Por qué tanto interés en los pobres animales? El lado práctico de todo esto contesta a la pregunta: esperaban poder utilizar a los perros para que les ayudasen a ganar la segunda contienda mundial y, además, hacerlos servir en los campos de concentración de las SS. Se les consideraba especialmente útiles para rescatar a prisioneros clave del bando enemigo.
Todos estos experimentos, agrupados bajo el nombre de Wooffan SS, ha visto la luz tras la minuciosa investigación de la Universidad de Cardiff (Gales, Reino Unido), cuyos científicos han pasado los últimos años desplazándose hasta Berlín para recabar la documentación necesaria. Finalmente, ellos mismos califican el resultado de “sorprendente y extraordinario”.
Por otra parte, el contexto también ayudó a esta locura. No perdamos de vista que en la década de 1920, Alemania era un buen caldo de cultivo para psicólogos que creían los perros eran tan inteligentes como los seres humanos, capaces de tener pensamientos abstractos.

@Culturizando
Fuente: dailyrecord.co.uk


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