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¿Hablas como un milenial? La RAE confirma que ahora puedes ‘loguearte’ sin culpa

¿Hablas como un milenial? La RAE confirma que ahora puedes ‘loguearte’ sin culpa

La RAE se renueva en 2025. Palabras como milenial, loguearse, farlopa, simpa y turismofobia entran al Diccionario de la lengua española, aceptando el habla de la calle y la era digital.

Seguramente te ha pasado: estás escribiendo un mensaje y el corrector te marca en rojo una palabra que usas todos los días. Te frustras y piensas: «¡Pero si todo el mundo lo dice así!». Pues bien, el idioma es un organismo vivo que no deja de evolucionar, y lo que ayer era un error, hoy puede ser la norma. La Real Academia Española (RAE) acaba de presentar su actualización 23.8.1 del Diccionario de la lengua española (DLE) y, para sorpresa de muchos —y alivio de otros—, el español oficial se ha puesto un poco más moderno, callejero y tecnológico.

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Y es que, en este cierre de 2025, la Academia ha decidido abrirle la puerta a términos que llevaban años pidiendo paso en nuestras conversaciones de WhatsApp y charlas de café. Desde el universo de internet hasta la jerga más coloquial, las nuevas incorporaciones nos demuestran que el diccionario no es un museo de palabras antiguas, sino un reflejo de quiénes somos y cómo nos comunicamos.

El triunfo de la generación milenial y la era digital

Si naciste entre los ochenta y los noventa, esta noticia es para ti. Por fin, la RAE ha aceptado la grafía españolizada de milenial, para referirse a esa generación que vio nacer internet. Ya no hace falta escribirlo en inglés ni sentir que estamos cometiendo una falta ortográfica al definir a gran parte de la fuerza laboral actual.

Pero la tecnología ha empujado aún más fuerte. ¿Cuántas veces al día tienes que entrar en una aplicación o servicio web? Ahora, la acción de loguearse es completamente correcta. El diccionario reconoce este verbo derivado del inglés log in, así como el sustantivo loguin (aunque, ojo, si usas la voz inglesa login o streaming, deberás seguir escribiéndolas en cursiva por ser extranjerismos crudos). La adaptación de estos tecnicismos es una prueba de que nuestra vida digital ya es inseparable de nuestra lengua materna.

De la calle al papel: simpa, farlopa y bocachancla

Quizás lo más llamativo de esta actualización es la cantidad de palabras que provienen del habla coloquial, esas que soltamos sin pensar en una reunión de amigos. La RAE ha incluido el término simpa, esa práctica tan descarada de marcharse de un bar o restaurante sin pagar la cuenta. Curiosamente, también han añadido su equivalente argentino: pagadiós.

En un tono más serio, pero igualmente callejero, se ha aceptado farlopa como sinónimo coloquial de cocaína. Y para aquellos que no saben guardar un secreto o hablan más de la cuenta, el término bocachancla ya tiene su rincón oficial en el diccionario. Estas inclusiones legitiman expresiones que, aunque informales, tienen una carga semántica única que ninguna otra palabra formal logra capturar del todo.

Nuevas realidades sociales: turismofobia y autoconsumo

El idioma también es un espejo de los problemas y tendencias de la sociedad. La preocupación por el medio ambiente y los cambios en el estilo de vida han traído consigo palabras como turismofobia, definida como el rechazo al turismo masificado debido a su impacto negativo en la calidad de vida local. Es un término que hemos leído en titulares de prensa durante años y que ahora se asienta oficialmente.

En la misma línea de sostenibilidad, entra autoconsumo, muy ligada a la energía y la ecología, y descarbonizar. Por otro lado, las nuevas tendencias alimentarias también tienen su espacio con crudivorismo, para quienes optan por alimentos sin cocinar. Incluso el mundo del espectáculo aporta microteatro, validando ese formato de obras breves en espacios reducidos que tanto éxito ha tenido últimamente.

La verdad es que esta actualización nos recuerda que el dueño del idioma es el hablante. La RAE, al final, solo actúa como notario de la realidad, registrando cómo tú y yo decidimos nombrar el mundo que nos rodea. Así que, la próxima vez que alguien te corrija por decir que vas a loguearte o que alguien hizo un simpa, puedes sonreír y decirle: «Tranquilo, que ya está en el diccionario».

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