GOAT: La cabra que cambió el juego
Si pensabas que el cine de animación ya lo había dicho todo sobre animales parlanchines, Goat (o Goat: La cabra que cambió el juego) llega para darte un golpe de realidad… y de adrenalina. Producida por la leyenda de la NBA, Stephen Curry, esta película no es solo una comedia familiar; es una oda al espíritu competitivo y a la cultura urbana que rodea al deporte profesional. La historia nos presenta a Will Harris, una pequeña cabra con una ambición desmedida que sueña con triunfar en el roarball, un deporte de equipo de contacto extremo dominado por depredadores en donde el tamaño suele ser el único requisito para entrar.
Goat destaca desde el primer minuto por su propuesta estética. Siguiendo la estela de éxitos como Spider-Man: Cruzando el Multiverso y K-Pop: Demon Hunters, Sony Pictures Animation ha decidido alejarse de la perfección pulida del 3D tradicional para abrazar un estilo más artístico, con texturas que parecen pintadas a mano y una fluidez que recuerda a los mejores momentos del anime deportivo. Es una experiencia visual diseñada para atrapar tanto a los más jóvenes como a los adultos que buscan algo más que una historia lineal.
Disfruta aquí den tráiler en español:
Will Harris y el desafío de entrar en las grandes ligas
La trama nos sumerge en un mundo donde los animales no solo conviven, sino que han profesionalizado su ferocidad en una liga de élite. Will, con la voz de Caleb McLaughlin (famoso por su papel en Stranger Things), se enfrenta al prejuicio sistemático de ser un «pequeño» en un mundo de «grandes». Sus rivales y compañeros son rinocerontes, jirafas y panteras que no ven con buenos ojos que una «diminuta» cabra intente ocupar un puesto en la plantilla de los Thorns.
El conflicto no es solo físico. La película profundiza en la presión de las expectativas y la fama. La película nos recuerda que si bien muchos quieren ser el mejor, Will solo busca ser incluido y jugar en equipo y aportar al grupo. El mensaje de la cinta va más allá del simple «tú puedes». Se trata de cómo la humildad y la estrategia pueden vencer a la fuerza bruta.
Un reparto de voces que es puro espectáculo
Sony Pictures Animation no ha escatimado en gastos para reunir a un elenco que atraiga a todas las audiencias. Contar con la participación de Stephen Curry no es solo un movimiento de marketing; el jugador ha estado involucrado en la producción a través de su empresa Unanimous Media, asegurándose de que la esencia del baloncesto y la competición sea auténtica, pero además enseñando al mundo como su propia historia de superación en la NBA se ve reflejada en esta cinta.
- Caleb McLaughlin le da vida a Will. Una cabra con grandes sueños y un profundo amor por su madre y por el deporte.
- Gabrielle Union presta su voz a Jett Fillmore, una pantera negra que es la cara visible de la liga y el ídolo de Will.
- David Harbour interpreta a Archie Everhardt, un rinoceronte que ejerce como la fuerza bruta del equipo, pero que esconde una faceta de padre soltero muy humana.
- Nicola Coughlan, conocida por Los Bridgerton, da vida a Olivia Burke, una avestruz que aporta el equilibrio necesario dentro del caos del vestuario.
- La lista continúa con: Nick Kroll, Jenifer Lewis, Aaron Pierre, Patton Oswalt, Andrew Santino, Bobby Lee, Eduardo Franco, Sherry Cola, Jelly Roll y Jennifer Hudson
El rugido del roarball y la cultura del éxito
El roarball es, esencialmente, el baloncesto llevado al extremo del contacto físico, canchas extremas y la velocidad. La película es un festín visual de smear frames y coreografías imposibles. La banda sonora es otro de los pilares fundamentales, cargada de ritmos urbanos y hip hop que marcan el tempo de los partidos.
El tono de la cinta se mantiene fresco, evitando caer en los clichés de la «película de superación» convencional. Aquí hay humor negro, hay choques reales y hay una sensación de urgencia que te mantiene pegado a la butaca.
Otro punto interesante a destacar es la manera super creativa en la que se utilizaron las características de los animales para darle vida a sus movimiento en la cancha y explotar rasgos de sus personalidades que tienen un peso emocional en la historia. Ya que la cinta también toma en cuenta el peso emocional de los atletas de alto rendimiento y a lo que se ven expuestos dentro y fuera del juego, como el implacable peso de la crítica de los fanáticos en redes sociales.
El impacto de la salud mental y la identidad
A pesar de los chistes de pedos (que sí, los hay, y han generado algo de debate en los comentarios de los tráilers), Goat se atreve a tocar temas como la ansiedad por el rendimiento. El personaje de Mane Attraction, interpretado por Aaron Pierre, un caballo que es el MVP de la liga, representa esa presión de estar siempre en la cima. Es el rival perfecto para un Will Harris que no tiene nada que perder pero mucho que demostrar.
La película nos recuerda que, en el mundo actual, ser el «mejor de todos los tiempos» (Greatest of All Time o G.O.A.T.) no se trata solo de acumular trofeos, sino de mantener la integridad en un sistema que te quiere convertir en un simple producto de consumo. Como bien dice el lema de la película, «los pequeños también pueden jugar», pero lo más importante es que aprendan a hacerlo bajo sus propias reglas.
Si estás buscando una película que combine una animación de vanguardia con una historia que te haga reflexionar y salir del cine directo a jugar baloncesto, Goat es la cita obligada en el cine este 13 de febrero de 2026.
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