Sabemos que el uso excesivo del móvil distrae y puede perjudicar la salud mental, fomentar el sedentarismo, aumentar la distancia social y deteriorar funciones cognitivas como la reflexión, la concentración o la toma de decisiones. Pero las pantallas forman parte de la vida académica, social y emocional de los adolescentes: la pregunta relevante ya no es solo cómo conseguir que los adolescentes usen menos el móvil, sino qué factores les ayudan a usarlo mejor.
Más allá de prohibir determinados dispositivos a determinadas edades, establecer límites o dar ejemplo como adultos, podemos ayudarles a desarrollar recursos psicológicos que los protejan frente al uso compulsivo y la hiperconectividad.
La práctica de deporte o ejercicio físico es uno de estos recursos. Los adolescentes que hacen deporte no solo pasan menos tiempo con el móvil: muchos también consiguen gestionarlo de manera más saludable y equilibrada, pues el deporte les ayuda a desarrollar recursos psicológicos clave.
De la emoción a la conducta
Nuestro estudio reciente sobre el uso del móvil que realizan adolescentes de alto rendimiento deportivo y otros anteriores con adolescentes chinos muestran que aquellos que entrenan de forma regular muestran mayores niveles de responsabilidad, estabilidad emocional y resiliencia, además de estrategias de afrontamiento adaptativas centradas en la tarea o en la resolución de problemas.
Estos rasgos y habilidades –fortalecidos por la actividad física– permiten manejar mejor la frustración, el estrés y el aburrimiento, tres de los desencadenantes más frecuentes del uso excesivo del móvil.
Que el deporte pueda ayudar a mejorar la capacidad de autogestión emocional y conductual de los jóvenes nos ofrece una herramienta extra ante la prevención del uso excesivo. Ya no se trata solo del control externo (normas, límites, restricciones), sino de desarrollar una protección interna que puede llegar a ser más sólida: ayudar a los adolescentes a tolerar emociones, frustraciones y presiones sin depender del móvil para calmarlas.
Sedentarismo y hábitos saludables
Además, la práctica deportiva favorece hábitos de vida saludables que también se ven afectados por el mal uso de los dispositivos digitales, como un buen descanso y una alimentación equilibrada.
Existe una correlación entre la inactividad y la adicción al teléfono móvil en niños, adolescentes y adultos jóvenes que además tiende a retroalimentarse: el sedentarismo aumenta el uso del móvil, y el uso compulsivo del móvil aumenta el sedentarismo.
El deporte interrumpe ese círculo vicioso porque ofrece una alternativa emocional y social real: diversión, pertenencia, logros, conexión con iguales y apoyo del grupo.
¿Cuánto deporte es necesario para notar los beneficios?
Las revisiones más recientes apuntan hacia tres conclusiones claras:
- No se necesita deporte de alto rendimiento para obtener beneficios.
- La regularidad es más importante que la intensidad.
- El componente social del deporte es un factor especialmente protector: practicar un deporte de equipo, a diferencia de hacerlo solo, fomenta la comunicación, la cooperación y el apoyo mutuo, fortaleciendo habilidades sociales, la autoestima y creando redes de apoyo que protegen frente al estrés y la soledad.
Entrenar dos o tres veces por semana en un entorno estructurado –un equipo, una escuela deportiva o un club– ya es suficiente para mejorar la estabilidad emocional y reducir la probabilidad de desarrollar dependencia digital.
Si el adolescente ya usa el móvil de forma problemática, incorporar deporte puede ayudar, pero no como castigo ni sustitución obligatoria (“menos móvil, más deporte”), sino como una actividad significativa que genere motivación, placer y conexión social real.
Por ejemplo, para motivar a un adolescente que abusa del móvil a probar el baloncesto, los padres pueden invitarlo sin presionar, elegir un buen club cercano y acompañarlo al principio, destacando la diversión y la amistad y celebrando pequeños logros para generar motivación real, incluso si no tiene hábito deportivo o no se siente muy hábil.
De esta manera, cuando el deporte se convierte en una fuente de bienestar y vínculo, compite con la recompensa inmediata del móvil… y la supera.
Construyendo la resiliencia digital
La investigación actual señala que la mejor protección frente al uso problemático del móvil no es solo controlar el acceso, sino fortalecer a la persona. El deporte ofrece algo que ninguna aplicación de control parental puede proporcionar: autoconocimiento, gestión emocional, resiliencia y sentido de pertenencia.
Si queremos que los adolescentes usen la tecnología de manera equilibrada, el mensaje no debería ser solo “Mira menos el móvil”, sino “Encuentra experiencias en la vida real que te hagan sentir bien contigo mismo… haz deporte”.
Alejo García-Naveira, Profesor del Grado de psicología en la Universidad Villanueva, Universidad Villanueva
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
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