Cuando el papa León I se reunió con el temido conquistador Atila

Cuando el papa León I se reunió con el temido conquistador Atila

En el siglo V, los imperios y reinos vivían en constante pavor de ser invadidos por los feroces hunos, quienes liderados por Atila, arrasaban con todo a su paso. Cuando la amenaza de los hunos era inminente en Roma, solo una persona podía intentar detenerlo, solo que nadie esperaba que sería el papa León I.

En el siglo V el mundo estaba dominado por múltiples imperios que estaban en constante amenaza de los peligrosos hunos, un grupo étnico nómada, proveniente de Asia, quienes eran famosos por sus barbáricas tácticas de guerras; sin embargo, la razón por la que el Imperio huno provocaba semejante pavor era por su implacable líder, Atila.

Pintura ‘La fiesta de Atila´ (1870) realizada por el artista húngaro Mór Than – Imagen: Wikimedia.-

Se considera que no ha habido otro hombre en la historia que haya sido tan temido como lo fue Atila, ganándose el apodo de “el azote de Dios”, y es que no es para menos cuando él mismo aseguraba que dondequiera que pisara, la grama no crecería de nuevo.

El líder huno compartía el poder con su hermano Bleda, pero después de su asesinato, a manos del propio Atila, su reinado de terror solo se extendió, para convertirse en el mayor enemigo del Imperio romano y de la Europa de la época. De hecho, antes de que lo matara, ambos hermanos habían realizado un tratado de paz con el Imperio romano de oriente, el cual ignoraron y atacaron de igual forma al poco tiempo. Más allá de sus barbáricos métodos, lo que realmente aterraba sobre Atila era que además era un excelente estratega y militar.

Para mediados del siglo, la amenaza de los hunos era inminente en el Imperio romano, porque ya los guerreros habían arrasado con gran parte de los territorios que lo conformaban mientras se dirigían al corazón del Imperio, hasta el punto que el emperador Valentiniano III se vio forzado a abandonar la ciudad de Rávena para refugiarse en Roma, el lugar hacia donde caminaba Atila el Huno.

Cualquier intento de diálogo fallaba, y los hunos cada vez estaban más cerca de la ciudad más importante del mundo en ese momento. Solo el poder de Dios podía salvar al Imperio, así que ¿quién mejor para dialogar con el temible Atila que “el embajador de Dios en la Tierra”? La misión recaería en el papa León I, el Magno.

Retrato del papa León I el Magno o “el Grande” – Imagen: Wikimedia.-

El sumo pontífice se traslada hasta la ciudad de Mantua en 452 para intentar convencer al huno de que no invada el corazón del Imperio. No se sabe si el obispo pagó enormes cantidades de dinero, si Atila quiso evitar las hambrunas de Roma, o si fue el don de la oratoria del papa, pero el hecho es que es aquí donde se detiene Atila, quien retira a sus tropas, salvándose así Roma de la devastación total.

Debido a este hecho, la Iglesia se convirtió en el ente más fuerte de la época, incluso más que el sistema imperial, ya que demostraron que tenían más poder e influencia que el mismo Imperio.

En cuanto a Atila y los hunos, la historia tuvo un giro interesante: justo el año siguiente, el temido rey muere, y no, no lo hace en una batalla ni es asesinado por algún familiar, Atila muere debido a un sangrado de nariz en su noche de bodas. Como si esta ironía no fuese suficiente, el Imperio huno cae por completo poco después de que su líder muere, demostrando que todo ese poderío y barbarie solo podía sostenerlo él… aquel que murió de una hemorragia nasal.

El encuentro fue representado por Rafael Sanzio en 1514, mitificando esa reunión que salvó al Occidente de la época de su destrucción total – Imagen: Wikimedia.-

Volviendo al encuentro en concreto, aunque se sabe que en tiempos feudales el orden social jerárquico estaba dividido en “el emperador, la Iglesia y luego el pueblo”, se cree que fue gracias a esta legendaria reunión, que los súbditos de la época, comenzaron a ver al papado como algo más grande y poderoso que al mismísimo emperador…

Con información Vintage News / ChurchPop / Wikipedia

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