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Ryan Reynolds y Kenneth Branagh en ‘Mayday’: espías, adrenalina, humor y nostalgia ochentera

Entrevista exclusiva con Ryan Reynolds y Kenneth Branagh sobre «Mayday», la comedia de espías y acción de Apple TV ambientada en la Guerra Fría.

El choque definitivo entre dos titanes del cine aterriza en streaming: un piloto estadounidense de élite perdido en la estepa soviética y un exagente de la KGB fascinado con Hollywood forman la alianza más disparatada del año. Conversamos en exclusiva con Ryan Reynolds y Kenneth Branagh sobre Mayday, la nueva superproducción de acción y comedia de Apple TV+, para descubrir cómo transformaron la tensión de la Guerra Fría en un festín cinematográfico lleno de guiños retro, homenajes cinéfilos y una sorprendente dosis de corazón.

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Cuando Top Gun se cruza con la Guerra Fría: De qué va Mayday

Imaginen por un instante qué pasaría si el piloto más audaz y engreído de la Marina de los Estados Unidos cayera derribado en lo más profundo del territorio soviético en pleno apogeo de la Guerra Fría. Esa es la premisa que pone en marcha a Mayday, la nueva apuesta original de Apple TV+ que estrena a nivel global este 4 de septiembre. En esta aventura que redefine por completo la clásica fórmula de las buddy movies y subvierte los códigos tradicionales del thriller de espionaje, Ryan Reynolds se pone en los zapatos del teniente Troy Kelly, apodado con bastante soberbia Assassin, un as de la aviación militar cuyo ego solo compite con sus extraordinarias habilidades de combate aéreo.

Tras una misión ultrasecreta que sale estrepitosamente mal y explota en mil pedazos sobre cielo enemigo, Kelly sobrevive a duras penas al choque de su aeronave. Desorientado, herido y completamente rodeado por la nieve y los bosques rusos, el piloto piensa que su suerte está echada. Sin embargo, su destino toma un giro absoluto cuando es rescatado por Nikolai Ustinov, interpretado magistralmente por un irreconocible y barbudo Kenneth Branagh. Lejos de ser el implacable oficial soviético que Kelly esperaba encontrar para interrogarlo o liquidarlo, Ustinov resulta ser un exagente de la KGB retirado, huraño y solitario, que vive refugiado en una cabaña rústica consumido por una obsesión tan inesperada como fascinante: una devoción ciega por la cultura pop estadounidense, la televisión occidental, las películas de Hollywood y la estética de los años ochenta.

Lo que en un inicio parece un cautiverio de vida o muerte se transforma rápidamente en un insólito choque cultural. Kelly, un héroe de manual que parece haber salido directamente del póster promocional de Top Gun, se ve obligado a convivir y negociar con un veterano ruso que conoce mejor las frases de las películas de acción de la era de Ronald Reagan que los propios manuales de doctrina soviética. De esa colisión de mundos nace una alianza a contrarreloj para escapar de las fuerzas que los persiguen a lo largo de un país descomunal, forjando una camaradería electrizante donde el peligro constante se combina con un ritmo cómico afiladísimo.

Tensión, encendedores y comedia: Ryan Reynolds revela el secreto detrás de la química en pantalla

Durante nuestra charla exclusiva con la dupla protagónica, la sintonía entre Reynolds y Branagh resultaba tan palpable como en la ficción. Uno de los elementos que más brilla desde los primeros compases de la película es cómo el director maneja el suspenso sin perder jamás la ligereza ni el sentido del humor. Cuando les preguntamos sobre esa danza constante entre la intriga y la comedia, fue el propio Ryan Reynolds quien desgranó la filosofía narrativa que impulsó cada escena:

«La tensión es la herramienta más poderosa que existe a la hora de contar historias. Puedes generar tensión a partir de casi cualquier detalle. Imagina un personaje sentado hablando con un cigarrillo apagado en la mano durante cinco minutos seguidos. Toda tu mente en el fondo se queda pensando: ‘¡Enciéndelo ya, préndelo!’. Y se acerca el fuego, parece que lo va a encender, pero se distrae con otro pensamiento. La tensión, tanto cómica como dramática, es sencillamente maravillosa. Nuestro trabajo como actores consistía justamente en asegurarnos de que esa tensión siguiera creciendo minuto a minuto».

Esa habilidad para dilatar el momento y estirar la cuerda cómica encuentra en Kenneth Branagh al cómplice perfecto. El actor británico, curtido en las tablas shakesperianas y con una carrera cinematográfica que abarca desde la dirección de obras colosales hasta papeles de villano despiadado, aporta un contrapeso de gravedad que eleva cada remate de Reynolds. La dinámica recuerda a las grandes parejas cómicas del cine clásico, donde la rigidez de uno choca de frente contra la locuacidad inagotable del otro.

Del terror claustrofóbico al humor: Kenneth Branagh y el eco a Misery en medio de la nieve

El primer encuentro entre Troy Kelly y Nikolai en la cabaña aislada contiene un tono deliciosamente ambiguo. Para Kelly, despertar atado o convaleciente en una cama sin saber las intenciones de su anfitrión roza la pesadilla. Sobre ese escenario, Kenneth Branagh no dudó en evocar grandes referentes del cine de suspenso psicológico:

«Encontrar a un hombre solo en medio del bosque nevado y llevarlo a una cabaña donde está tan herido que no puede escapar evoca esa tensión magnífica de una película como Misery. Te mantienes alerta preguntándote qué va a pasar a nivel personal y qué tan perturbador o extraño es este sujeto llamado Nikolai. Y justo cuando crees entenderlo, la historia se amplifica vertiginosamente: pasa de ser un juego íntimo en una pequeña cabaña a convertirse en una persecución gigantesca a través de un país inmenso».

Entre risas, el propio Branagh bromeó durante la entrevista con la célebre frase del clásico de Stephen King adaptado por Rob Reiner: «Soy tu fan número uno», desatando las carcajadas cómplices de Reynolds. Y es que, de algún modo, Nikolai se comporta como ese admirador ferviente que tiene ante sí a la personificación viva del sueño americano que durante décadas solo pudo contemplar a través de cintas VHS borrosas y televisores de tubo.

Para Branagh, este papel representó además una ruptura muy bienvenida con los personajes rusos que había encarnado con anterioridad en la gran pantalla. Lejos del implacable Viktor Cherevin en Jack Ryan: Shadow Recruit o del temible oligarca Andrei Sator en Tenet —donde el actor llegó al extremo de memorizar diálogos al revés para la narrativa temporal de Christopher Nolan—, Nikolai Ustinov respira con una vitalidad totalmente distinta:

«En Tenet yo era ese Sator inescrutable que caminaba y hablaba hacia atrás. Disfruté muchísimo que en Mayday mi personaje se moviera hacia adelante, en la dirección correcta. Nikolai es un auténtico motor para la trama, pero sobre todo es el motor de la curiosidad de la historia. Es un hombre que exige respuestas sobre el resto del mundo, fascinado por la cultura de los Estados Unidos y por Top Gun, teniendo que lidiar al mismo tiempo con la desilusión y la pérdida de la inocencia al conocer a su ídolo en carne y hueso».

La ola de nostalgia ochentera: Un desfile de easter eggs y homenajes cinéfilos

No es casualidad que Mayday se sienta como una carta de amor a la época dorada del cine de aventuras y acción de los ochenta. Los directores y guionistas de la cinta, John Francis Daley y Jonathan Goldstein —responsables de joyas como Game Night y la aclamada Dungeons & Dragons: Honor Among Thieves—, son maestros consumados en balancear el cariño por la cultura retro con una narrativa moderna y autoconsciente.

Desde las botas desgastadas y la chamarra de vuelo del piloto hasta los pósters de transbordadores espaciales, las grabaciones clandestinas de ejercicios aeróbicos y las referencias a Chuck Norris, cada fotograma está cargado de detalles minuciosamente seleccionados. Durante nuestra conversación, indagamos sobre si las referencias visuales y los homenajes fueron producto de una búsqueda calculada desde el guion o si hubo margen para la improvisación en el plató.

Reynolds, quien venía de romper récords globales en taquilla con Deadpool & Wolverine, confesó con su habitual sentido del humor que se encontraba prácticamente saturado de referencias:

«Acababa de terminar Deadpool & Wolverine, así que venía completamente ‘empachado’ de easter eggs; tenía los huevos de pascua revueltos en la cabeza. Pero Daley y Goldstein son escritores y directores brillantes. Ellos sembraron la película de detalles increíbles, guiños hermosos que nacen fundamentalmente del cine de los años ochenta».

Incluso, para los fanáticos más observadores, la secuencia inicial en la que el protagonista intenta sobrevivir en la nieve genera un juego de espejos involuntario con otras aventuras del propio Reynolds, confirmando que la película juega deliberadamente con las expectativas del público para arrancarle una sonrisa a cada paso.

La humanidad detrás del chiste: El verdadero núcleo de la historia

Más allá de las persecuciones en motos de nieve, las explosiones y los tiroteos que cumplen con creces con la cuota de acción veraniega, Mayday encuentra su mayor fortaleza cuando baja la velocidad y se enfoca en el corazón de sus protagonistas. En el fondo, la película explora la soledad y la búsqueda de redención de dos hombres atrapados en bandos opuestos por circunstancias geopolíticas que escapan a su control.

Branagh destacó durante la entrevista cómo el conflicto personal de Nikolai, en particular la compleja y distante relación que mantiene con su propia hija, conecta de manera orgánica con las heridas emocionales de Kelly:

«Hay un toque humano muy hermoso dentro de esta historia. Se trata de dos tipos que son muy buenos para dar consejos e información a los demás, pero a los que les cuesta mirarse al espejo. Sin embargo, cuando se encuentran frente a frente en una situación de vida o muerte y descubren en el otro a una especie de hermano, surgen los sentimientos verdaderos. Aparece el compromiso, la compasión y la empatía; una empatía que ya no se transmite a través de las películas, sino a través de la humanidad pura».

Ese puente emocional permite que la cinta trascienda la parodia superficial para convertirse en una historia con peso dramático genuino, donde el humor actúa como el mejor vehículo para desarmar los prejuicios y la desconfianza mutua.

¿Qué películas debería ver un espía ruso para entender a Estados Unidos?

Hacia el final de nuestra entrevista, propusimos una dinámica irresistible: si tuvieran que recomendarle una sola película a Nikolai para que comprendiera de verdad el alma y las contradicciones de la cultura estadounidense, ¿cuál elegirían?

La respuesta inmediata de Ryan Reynolds fue directa, concisa y con una pizca de ironía:

«American Gangster».

Una elección provocadora que retrata el ascenso, la ambición desmedida y las sombras del capitalismo a través de la lente criminal. No obstante, Kenneth Branagh prefirió profundizar por un camino mucho más íntimo y melancólico, proponiendo una obra cumbre del cine de autor:

«Yo elegiría The Last Picture Show, de Peter Bogdanovich. Es una celebración hermosa y dolorosa a la vez. O también Stand by Me, que representa de forma impecable esa añoranza y esa búsqueda de la inocencia dentro del sueño americano. Y por supuesto, clásicos entrañables como The Goonies o Gremlins».

Al escuchar la mención de The Last Picture Show, Reynolds reaccionó con asombro y emoción, compartiendo una anécdota personal sobre su protagonista: «Es una elección maravillosa. La gente solía decirme que Timothy Bottoms, el actor principal, se parecía muchísimo a mi padre de joven; tenían exactamente el mismo rostro».

Branagh sumó también a la lista a Ordinary People, la obra maestra dirigida por Robert Redford protagonizada por Donald Sutherland, Mary Tyler Moore y Timothy Hutton, redondeando una reflexión indispensable sobre la narrativa norteamericana:

«¿Sabes qué hacen esas películas? Toman el sueño americano y, en lugar de convertirlo en una pesadilla, te permiten entender que cualquier sueño —sea americano, ruso o de cualquier rincón del mundo— debe ganarse. Y se gana reconociendo las imperfecciones, aceptando lo difícil y comprendiendo que la vida puede ser muy compleja».

Por qué Mayday se convertirá en la comedia de acción favorita de la temporada

Con su estreno pactado para este 4 de septiembre, Mayday se posiciona como una de las propuestas más frescas y recomendables del catálogo de Apple TV+. En un panorama saturado de secuelas impersonales y efectos visuales genéricos, la cinta recupera el encanto del cine de colegas que dominó las pantallas en décadas pasadas, apoyándose en un guion inteligente que entiende tanto el mecanismo de la risa como la emoción del peligro real.

La combinación entre la chispa irónica de Ryan Reynolds, el talento todoterreno de Kenneth Branagh y una banda sonora vibrante promete transformar este rescate en la nieve en una cita obligada para quienes crecieron fascinados con las cintas de videoclub y para las nuevas generaciones que buscan una buena historia de acción con alma, estilo y carcajadas garantizadas. Preparen las palomitas, porque la misión detrás de las líneas enemigas está a punto de comenzar.


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