Michelangelo Merisi da Caravaggio nació probablemente en Milán el 29 de septiembre de 1571, aunque algunas fuentes sostienen que nació en la localidad lombarda de Caravaggio, y murió en Porto Ercole, Toscana, el 18 de julio de 1610. Fue el pintor italiano que, evolucionó el uso del claroscuro mediante un intenso tenebrismo y su realismo sin concesiones, se convirtió en uno de los primeros grandes pintores del Barroco europeo.
Su obra marcó un antes y un después en la historia del arte occidental. Al retratar a santos y figuras bíblicas con los rostros de mendigos, prostitutas y gente común de las calles de Roma, Caravaggio incomodó a la aristocracia pero encontró importantes mecenas dentro de la Iglesia católica de la Contrarreforma, que encontró en su realismo directo una forma poderosa de conmover al espectador.
De Milán a Roma: los primeros años de formación
Su verdadero nombre era Michelangelo Merisi, pero fue conocido como Caravaggio por la localidad lombarda de Caravaggio, de donde procedía su familia. Tras la muerte de su padre durante una epidemia de peste, el joven Merisi ingresó como aprendiz en el taller de Simone Peterzano, pintor manierista milanés, donde permaneció cuatro años.
Alrededor de 1592, Caravaggio se trasladó a Roma, donde trabajó brevemente en el taller de Giuseppe Cesari, conocido como el Caballero de Arpino, pintando frutas y flores hoy perdidas. Este periodo de aprendizaje fue determinante: pronto desarrollaría un estilo propio que rompería con las convenciones manieristas de la época.
El despegue artístico bajo el mecenazgo del cardenal Del Monte
De su primera etapa romana destacan obras como Baco (c. 1598, Galería de los Uffizi, Florencia) y Muchacho con cesta de frutas (c. 1593, Galería Borghese, Roma). En 1597 conoció al cardenal Francesco Maria del Monte, su primer gran mecenas, para quien pintó escenas de género como Los músicos (c. 1595, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York).
También de esta época es La buenaventura (1594), obra que existe en versiones distintas en el Museo del Louvre (París) y en los Museos Capitolinos (Roma), y que ejerció una notable influencia sobre generaciones posteriores de pintores.
La madurez de un estilo revolucionario
Caravaggio alcanzó su plenitud creativa hacia 1599-1600, cuando recibió el encargo de decorar la capilla Contarelli en la iglesia de San Luis de los Franceses, en Roma. Allí pintó tres escenas dedicadas a san Mateo: Vocación de san Mateo, Martirio de san Mateo y San Mateo y el ángel. En ellas perfeccionó su técnica de luz dirigida, que irrumpe desde un punto elevado para iluminar dramáticamente los gestos de los personajes, reflejando la influencia del monumental lenguaje figurativo de Miguel Ángel.
Poco después, hacia 1600-1601, recibió su segundo gran encargo: la Conversión de san Pablo y la Crucifixión de san Pedro, para la capilla Cerasi de la iglesia de Santa María del Popolo, también en Roma.
Fuga, exilio y una vida marcada por la violencia
Caravaggio tuvo un temperamento pendenciero que lo llevó a ser arrestado en múltiples ocasiones. La noche del 28 de mayo de 1606 mató a Ranuccio Tomassoni en una riña en Campo Marzio, lo que lo obligó a huir de Roma con una condena de muerte pendiente.
Se refugió en Nápoles, donde pintó La flagelación de Cristo (San Domenico Maggiore), obra decisiva para la evolución del realismo entre los artistas napolitanos. A finales de 1607 viajó a Malta, donde fue nombrado caballero de la Orden de Malta y realizó uno de sus escasos retratos, el del gran maestre Alof de Wignacourt (Museo del Louvre). Poco después fue encarcelado y expulsado.
En octubre de 1608 huyó de nuevo, esta vez a Siracusa, en Sicilia, tras ser expulsado de la Orden de Malta. Allí pintó lienzos de gran formato, como el Entierro de Santa Lucía (Iglesia de Santa Lucía, Siracusa) y La resurrección de Lázaro (1609, Museo Regional de Mesina), obras marcadas por tonos oscuros y efectos de luz cada vez más violentos.
Los últimos días y su misteriosa muerte
Caravaggio murió el 18 de julio de 1610 en Porto Ercole, mientras esperaba el perdón papal que le permitiría regresar a Roma. La versión tradicional atribuye su muerte a la malaria, septicemia, insolación o neumonía. Un estudio forense realizado en 2018 sobre restos exhumados sugiere que pudo haber muerto de sepsis, provocada por una herida infectada con la bacteria estafilococo, posiblemente agravada por intoxicación por plomo. Este hallazgo no ha sido confirmado de manera definitiva, por lo que la causa exacta de su muerte continúa siendo objeto de debate entre los historiadores.
El legado de un pintor sin discípulos, pero con miles de seguidores
Aunque el uso del claroscuro intenso y de modelos populares ya existía en el arte del norte de Italia, Caravaggio le dio a esta tradición una intensidad dramática y un sentido devocional inéditos, sentando las bases del Barroco romano. Sostenía que la naturaleza era su única maestra, aunque es evidente que estudió y asimiló el legado de los grandes maestros renacentistas, en especial Miguel Ángel.
Caravaggio no dirigió un taller propio ni formó discípulos directos, pero su estilo naturalista dio origen a una corriente conocida como «caravaggismo», que floreció en Italia y en otros países europeos durante todo el siglo XVII.
5 obras imprescindibles de Caravaggio
El entierro de Cristo

Año: c. 1602-1604
Óleo sobre lienzo, 300 x 203 cm
Ubicación: Pinacoteca Vaticana, Roma
El martirio de san Mateo

Año: 1599-1600
Óleo sobre lienzo, 323 x 343 cm
Ubicación: Iglesia de San Luis de los Franceses, Roma
Amor victorioso

Año: c. 1602
Óleo sobre lienzo, 156 x 113 cm
Ubicación: Gemäldegalerie, Staatliche Museen, Berlín
La flagelación de Cristo

Año: 1607
Óleo sobre lienzo, 386 x 213 cm
Ubicación: Museo de Capodimonte, Nápoles
Madonna del Rosario

Año: c. 1603
Óleo sobre lienzo, 364,5 x 249,5 cm
Ubicación: Kunsthistorisches Museum, Viena
Con información de: Britannica / Smithsonian / BBC / Caravaggio Foundation