Esta serie descorre el velo de una de las infancias más surrealistas y peligrosas de la historia reciente, analizando la convivencia de Juan Pablo Escobar con los sicarios que lo cuidaban. A través de una narrativa que mezcla la crudeza de la realidad con la libertad de la ficción, la serie se sumerge en la dualidad de un padre que era, al mismo tiempo, el criminal más buscado del mundo y un héroe para su propio hijo.
Un retrato íntimo de la convivencia con el peligro
La fascinación por las historias que rodean el nombre de Escobar parece no tener fin, pero Dear Killer Nannies busca alejarse del enfoque tradicional para centrarse en los espacios cerrados: el hogar y la crianza desde la perspectiva de un niño. Según explica Sebastián Ortega, la serie es una historia que «retrata la infancia y la adolescencia y la convivencia de Juan Pablo Escobar con su padre, con su madre, con su hermana y en particular con ‘los nanis’ sicarios que los cuidaban».
Lo que hace que este relato sea particularmente fascinante es la naturaleza de esos cuidadores. No eran profesionales de la educación, sino «sicarios del padre». Este viaje se intensifica cuando la figura paterna, interpretada por el reconocido John Leguizamo, toma notoriedad pública y comienza una guerra que, en palabras de Ortega, «dejó cicatrices muy profundas en toda la sociedad». La serie, filmada en más de 50 locaciones en Colombia —incluyendo recreaciones de la Hacienda Nápoles y el Edificio Mónaco—, no se limita a la violencia externa, sino a cómo esta se filtraba en la formación de un adolescente que veía en criminales a sus figuras de protección.
La construcción de un Juan Pablo humano en la ficción
Interpretar a una figura con una carga histórica tan pesada representó un reto actoral mayúsculo para Janer Villareal, quien encarna a Juan Pablo en su etapa adolescente. El actor destaca que tuvo la oportunidad de conversar directamente con el protagonista real para nutrir su interpretación. Villareal confiesa que «encontrarme con su relato de primera mano siempre fue un regalo porque pensé que le iba a dar una profundidad distinta y un color distinto a la honestidad y el respeto que quería buscar».
Es importante destacar que la serie fue creada por Sebastián Ortega, Pablo Farina y el propio Juan Pablo Escobar, quien además aporta su narración en primera persona y realiza cameos en el primer y último episodio. A pesar de este contacto directo, la producción mantiene claro que, aunque inspirada en hechos reales, no deja de ser una ficción donde cada actor hace su propia interpretación para entender la esencia de la dinámica familiar.
Pablo Escobar: ¿Padre o villano?
Una de las preguntas más recurrentes es la percepción que el joven tenía de su progenitor. Para el creador de la serie, no hay una respuesta única, ya que la trama se sostiene sobre esa contradicción. «Las dos cosas sí, y justamente de eso trata la serie, de esta dualidad, estas contradicciones que tenía que atravesar nuestro protagonista entre el amor, el odio, el apego y el rechazo», afirma Ortega.
La serie explora la pérdida de la inocencia a una edad extremadamente temprana. Juan Pablo se entera de que su padre es un criminal a los siete años, y a los dieciséis, tras la muerte de este, se ve obligado a «hacerse cargo de esa familia y tener que ir a negociar para que no los maten». Esta madurez forzada es el eje central de la historia, mostrando cómo un niño debe sobrevivir en un mundo donde las piezas son armas de fuego.
El miedo como motor de la lealtad
En un ambiente rodeado de sicarios, la lealtad no siempre nace de la admiración, sino del instinto de supervivencia. Durante la entrevista, se planteó un dilema sobre qué sentimiento predomina en la serie. Tanto Ortega como Villareal coinciden sin dudarlo: «El miedo».
Dentro de este ecosistema de personajes peligrosos, interpretados por un elenco que incluye a Julián Díaz, Juanita Molina y la participación especial de Carmen Electra, destaca uno que promete generar impacto: Lagaña. Según los creadores, es el «nany» sicario con el «temperamento bastante complejo y fuerte de todos». La serie utiliza a estos personajes para ilustrar cómo el entorno de un niño puede estar viciado por una «ambición desmedida», frase con la que Janer Villareal define la figura de Pablo Escobar.
Una lección de redención y paz
A pesar de la oscuridad, Dear Killer Nannies busca dejar un mensaje de esperanza. Sebastián Ortega enfatiza que la historia de Juan Pablo es «el ejemplo del camino que no hay que seguir», demostrando que el éxito basado en la violencia nunca tiene buenos resultados.
Por su parte, Villareal cree que los jóvenes de hoy podrán identificarse con el personaje debido a su humanidad. «El pasado no te va a definir, tus errores del pasado y el contexto en el que creciste no definen tu futuro», reflexiona el actor.
La serie disponible en Hulu es el relato de cómo alguien que nació en el corazón de las tinieblas logró tomar un camino diferente para encontrar la paz, solo con tomar decisiones diferentes.
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