La zeaxantina y la luteína no tienen exactamente las mismas funciones, pero cuando se trata de proteger la visión, trabajan en estrecha colaboración, y ninguna de las dos puede reemplazar a la otra.
¿Por qué son buenas la zeaxantina y la luteína para los ojos?
Primero, comprendamos cómo está construido el ojo. La retina es una fina capa de células sensibles a la luz que recubre la parte posterior del ojo. Cuando la luz llega al ojo, la retina envía señales al cerebro, y así es como vemos las imágenes. Justo en el centro de la retina, donde se produce la visión más nítida, hay un punto llamado mácula.
Como su nombre indica, la mácula tiene el aspecto de una mancha amarillenta. Ese color amarillo proviene de la luteína y la zeaxantina, que en conjunto se denominan pigmento macular.
La luz azul de teléfonos, tabletas y ordenadores puede dañar los ojos. Pero gracias al pigmento macular, la luz atraviesa primero esa capa de pigmento, que filtra la luz azul antes de que llegue a las células sensibles a la luz. Por eso, consumir suficiente luteína y zeaxantina es beneficioso para la salud ocular.
¿Cuál es la diferencia entre la zeaxantina y la luteína?
La zeaxantina y la luteína son carotenoides de estructura similar, pero difieren en su composición química, su localización en la retina, su poder antioxidante, su absorción de la luz azul y sus fuentes alimentarias.
1. Estructura química y localización en el ojo
La zeaxantina y la luteína son isómeros de la misma clase de compuestos llamados xantofilas. Sus estructuras moleculares son muy similares, pero sus disposiciones atómicas son ligeramente diferentes. La zeaxantina tiene grupos hidroxilo en las posiciones 3 y 3′ de los carbonos, lo que modifica su polaridad y afecta su distribución y utilización en los tejidos.
La luteína se encuentra principalmente en el anillo externo de la mácula, donde filtra la luz azul y protege la retina circundante. La zeaxantina, en cambio, se concentra en el centro mismo de la mácula, el núcleo de la visión central. Es el componente clave del pigmento macular y proporciona una protección más directa contra el daño oxidativo en esa zona crítica.
2. Función y poder antioxidante
Ambas son potentes antioxidantes. Neutralizan los radicales libres y protegen la retina, las proteínas, los lípidos y el ADN del daño oxidativo. La zeaxantina es más eficaz para detener la peroxidación lipídica, lo que podría hacerla más efectiva para ralentizar la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). La luteína es mejor para filtrar la luz azul de longitud de onda más larga (460–500 nm), mientras que la zeaxantina absorbe la luz azul en un pico ligeramente diferente (451 nm). Juntas, cubren un espectro más amplio de luz azul; se complementan mutuamente.
3. Fuentes alimentarias
La zeaxantina se encuentra principalmente en alimentos de color naranja y amarillo como el maíz, la calabaza, las bayas de goji y los pimientos naranjas, además de en menores cantidades en verduras de hoja verde. La luteína es más abundante en verduras de hoja verde oscuro como las espinacas, la col rizada y las berzas. Las yemas de huevo también son una excelente fuente de ambas; la grasa de la yema facilita su absorción.
¿Por qué no pueden reemplazarse la zeaxantina y la luteína entre sí?
Aunque ambas se concentran en la mácula, realizan funciones diferentes. La luteína se encuentra principalmente en el anillo externo de la mácula, la retina periférica y algunas partes del nervio óptico. Su función es interceptar la luz azul dispersa y los rayos UV que provienen de diferentes ángulos, y proporcionar una protección antioxidante básica en toda la retina.
La zeaxantina se concentra en el centro mismo de la mácula, en una pequeña depresión llamada fóvea. Esta área contiene únicamente células sensibles a la luz; no tiene vasos sanguíneos ni capa de fibras nerviosas. Esto la hace extremadamente sensible al daño oxidativo y a la luz azul.
Si solo se toma luteína, la fóvea –la zona más crítica– carece de protección directa. Si solo se toma zeaxantina, el resto de la retina queda expuesta. Su localización en el ojo significa que sus funciones simplemente no pueden solaparse.
Conclusión
La zeaxantina y la luteína nunca han sido una cuestión de elegir una u otra. Deben actuar juntas en una proporción específica. La proporción más ampliamente aceptada es luteína : zeaxantina = 10 : 2. Esta proporción fue validada por el estudio AREDS2, un ensayo clínico a gran escala realizado por el Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos. El estudio demostró que tomar 10 mg de luteína y 2 mg de zeaxantina al día puede reducir eficazmente el riesgo de DMAE avanzada.
Stanford Advanced Materials ofrece zeaxantina, luteína y otros ingredientes para la salud ocular.
Importante: La información presentada en este artículo tiene únicamente fines informativos y educativos y no pretende sustituir la evaluación, el diagnóstico ni las recomendaciones de un médico, profesional de la salud o científico especializado. Ante cualquier duda sobre tu salud, consulta siempre con un profesional debidamente calificado.