La adicción al estrés

Feb 16, 2017 | Bienestar - Vida

Por Christopher Barquero | Life Coach @ChrisBarquero |

Nunca me he podido estar quieto y complacido con lo que logro. He sido de las personas para quien lograr, alcanzar, obtener, va más allá de llegar a la meta. Siempre he buscado más y más. Y no se trata de una ambición desmedida, el logro no me ha interesado tanto, como el desafío, el trayecto de llegar a lo que deseo. Una vez obtenido, el triunfo no significa nada, necesito otro reto nuevo, porque si no me siento fracasado, sin vida, sin emoción. A donde unos permanecen, para mí es el punto de partida para comenzar. Por ende, tampoco me he dedicado a saborear el fruto.

Recuerdo una vez que un compañero de universidad, quien también logró trabajo en el periódico La Nación de Costa Rica —en donde trabajé— me dijo (cuando me fui de ahí a un canal de televisión y luego a la televisora estrella de mi patria): “ojalá que ya te consolides en un lugar porque no tienes estabilidad”. En ese momento elegí sentirme mal porque me atormentaba el hecho de saber que pasaría años en un mismo lugar de trabajo. ¿Qué haría cuando lograra tocar techo? ¡No me iba a quedar sentado haciendo lo mismo! ¿Qué chiste tendría una rutina de vida o laboral día tras día en mi vida? Para eso había elegido una profesión en donde hoy estás con el presidente de la República, mañana reportas un accidente, pasado estás cubriendo un desfile de modas o entrevistando a un asesino. El solo hecho de imaginarlo me desesperaba y ofuscaba.

Me inquietó también porque en aquel entonces y hasta hace relativamente poco yo no sabía que lo que pasa conmigo va más allá de una sed por lograr, y es que en realidad —y no a mucha honra pero ya trabajándolo, te lo comento—, soy adicto al estrés.

Sí, adicto al estrés, tan o más dañino que la adicción a las drogas, al alcohol, al tabaco, al juego, a la pornografía y a todo lo que existe que es adictivo. (Y eso que yo me las daba de “muy muy “porque no fumo, no tomo licor, no como fast food… y resulté con una adicción bastante peligrosa.)

En su libro “Emociones que matan”, el doctor Don Colbert, explica que “los adictos a las hormonas del estrés a menudo son muy exitosos en sus carreras porque se exigen más para lograr nuevas metas o porque van en pos de nuevas conquistas que les den excitación emocional temporaria. Les gusta la excitación de la búsqueda y la persecución, sea en su profesión, su negocio, su estilo de vida, una meta económica o cualquier otro premio”. “Hay también personas adictas a las hormonas del estrés que no persiguen una meta sino que parecen estar siempre en una crisis emocional, una tras otra. Viven sus vida corriendo de una catástrofe emocional a la siguiente”. No lo digo con orgullo pero fui de ambas, porque mi ofuscación por alcanzar, por mantener siempre esa adrenalina hacia lo deseado, como de pronto una de las metas no se daba en el momento que deseaba, me llevaba a la ira, la depresión, la tristeza, la inseguridad, la desilusión y a buscar rodearme sentimentalmente de la gente menos adecuada.

Ahora que mencioné la adrenalina, te comento que es precisamente a ella a la que se hace uno adicto. No soy médico para explicar el proceso hormonal que existe, pero a lo que he entendido es que el estrés en ciertos momentos segrega adrenalina, la cosa que los adictos al estrés, para sentir excitación por la vida forzamos el cuerpo a que constantemente produzca adrenalina y eso, como todo exceso en la vida, tiene consecuencias para el cuerpo. Además, interviene el cortisol.

El doctor Colbert asegura que la adrenalina “es una hormona del estrés que produce una excitación tan poderosa como cualquier droga. Con altos niveles de adrenalina, la persona puede sentirse grandiosa. Quien tiene adrenalina recorriendo su cuerpo tiene mucha energía, no necesita sueño y suele sentir gran excitación por la vida en general”. Es por ello, recalca, que profesionales que disfrutan de las exigencias de su profesión llegan a ser adictos al estrés, o en realidad adictos a la producción de adrenalina, como ejecutivos, médicos, abogados.

El galeno menciona que todos hemos escuchado el cuento de la abuelita que alzó un auto para liberar un niño debajo de éste y eso se debe a la sobreproducción de adrenalina que en momentos de gran estrés hace que el cuerpo realice esfuerzos sobrehumanos.

Si lo que buscamos es continuamente cosas nuevas, inusuales, innovadoras o que apelan a los sentidos, es cuando empezamos a considerar que la sobre estimulación es normal es cuando se la adrenalina se vuelve adictiva.

Acá la cosa es que el cuerpo se sobresatura porque vive en constante búsqueda de provocar adrenalina , la cual conlleva a efectos físicos que involucran todo el cuerpo y eso, en exceso desgasta a la persona pues, como en todo, debe haber un equilibrio y además la adrenalina es para determinados momentos, pero hay quienes no viven bien si no la sienten y esto ocasiona efectos muy dañinos asociados con la depresión, fobias, obsesiones, ansiedad, pánico, problemas cardiovasculares, gastrointestinales, dolores de cabeza, enfermedades de la piel, inflamaciones, resfríos, asma, fatiga crónica, se le ha vinculado con el cáncer, con enfermedades autoinmunes, alergias, por mencionar algunos padecimientos.

El doctor Colbert comenta además, “La adrenalina es una hormona potente con efectos físicos de largo alcance. Hace que el cerebro se concentre, agudiza la visión y contrae los músculos. Aumenta la presión sanguínea y el ritmo cardiaco al contraer los vasos sanguíneos. Cuando la adrenalina comienza a fluir por el cuerpo, la digestión se interrumpe porque el flujo de sangre se desvía del tracto digestivo a los músculos. Cuando el estrés dura poco tiempo, un poco de adrenalina es beneficioso y no nos dañará”.

Cuando el cuerpo libera adrenalina, el sistema también secreta una hormona llamada cortisol. Los niveles elevados de ésta hacen que aumente el azúcar en la sangre e insulina, los triglicéridos y hasta los niveles de colesterol. El elevado nivel de cortisol puede hacer que el peso aumente, que los huesos pierdan calcio, magnesio y potasio. Como ve, vivir en constante estrés desgasta no solo mental y físicamente.

Según el Instituto Norteamericano de Estrés, entre el 75 por ciento y el 90 por ciento de todas las visitas a médicos son por desórdenes relacionados con el estrés.

Doc Childre y Howard Martin, autores de varios libros sobre el tema, definen el estrés como “la respuesta del cuerpo y la mente ante toda presión rompa su equilibrio normal. Ocurre cuando nuestra percepción de los hechos no coincide con nuestras expectativas y no podemos manejar nuestra reacción ante la desilusión. El estrés, esa reacción no controlada, se expresa como resistencia, tensión angustia o frustración, que rompe nuestro equilibrio fisiológico y psicológico y nos saca de sintonía. Si nuestro equilibrio queda roto, durante mucho tiempo, el estrés es incapacitante. Nos vamos apagando emocionalmente a causa de sobrecarga y eventualmente enfermamos”.

Debbie Mandel especialista en estrés, comenta que las personas propensas a la competitividad, la ansiedad y la depresión, tienen más probabilidades de sentirse bien en situaciones de estrés.

Sin embargo, en algunos casos, el estrés ayuda a prender un fuego que alimenta nuestra productividad. Tanto el estrés emocional como el físico pueden activar nuestro sistema nervioso central, según el neurocientífico de la Universidad de Concordia y especialista en adicción Jim Pfaus. “Mediante la activación de nuestra excitación y sistemas de atención. Los factores de estrés también pueden despertar el circuito neural que subyace al querer y el deseo, igual que las drogas lo hacen”.

La parte buena de esa búsqueda constante por nuevas cosas y retos es que la vida me ha permitido realizar cantidad de proyectos y estar en lugares a donde pocos se ven, sin embargo, por muchos años fue de una manera desgastante. Es por ello que ahora he aprendido que puedo seguir dando pasos y buscando crecer, pero de una manera controlada, que no me robe la energía ni desgaste mi cuerpo y disfrutando del momento y de lo obtenido.

He aprendido que el estrés te hace creer que todo tiene que suceder ahora mismo, mientras que la fe te asegura que todo va a suceder a su tiempo.

Y recuerda: ¡a sonreír, agradecer y abrazar tu vida!

¡Gracias por existir, compartir y estar!

 

Christopher Barquero | Twitter: @ChrisBarquero | Facebook: Chris Barquero | Instagram: @ChrisBarquero

Christopher Barquero es periodista, productor y conductor de televisión costarricense radicado en México. Trabaja para la cadena Televisa y es colaborador de CNN. También dirige su propia agencia de relaciones públicas y mercadeo. Christopher es Life Coach, dedicado a impartir sesiones de Life Coach, Coach Ejecutivo y Empresarial. Es ferviente seguidor de las filosofías para el desarrollo, crecimiento personal y espiritual del ser humano, así como todo lo relacionado con la inteligencia emocional, autoayuda, meditación, metafísica, alimentación, ejercicio, programación neurolingüística, aplicación mental, kabbalah y yoga. Actualmente escribe su primer libro, una guía para el bienestar emocional, físico y espiritual.

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