La tormentosa relación de Frida Kahlo y Diego Rivera en 5 pinturas

Mar 09, 2017 | Arte - Cultura General

Frida Kahlo (1907-1957) fue una artista mexicana conocida por su excéntrica personalidad y sus llamativas pinturas. Su vida estuvo llena de infortunios: sufría de poliomielitis y a los 18 años tuvo un terrible accidente automovilístico que la dejó casi totalmente paralizada.  Su felicidad era Diego Rivera, a pesar de que tuvieron un muy agitado matrimonio.

La relación entre ambos pintores comenzó cuando Frida le pidió consejos y tutorías sobre pintura a Diego Rivera –a quien admiraba profundamente-, el artista reconoció su talento enseguida y la impulsó a seguir la pintura tradicional mexicana.

Frida se sintió apoyada por Diego y ambos iniciaron una relación amorosa. Se casaron en 1929  al poco tiempo de conocerse –a pesar de que los padres de Frida no estaban de acuerdo- y fue un matrimonio complicado y lleno de infidelidades por parte de ambos.

Kahlo fue una mujer de carácter fuerte, muy liberal y abiertamente bisexual. A pesar de que ambos eran descaradamente infieles, fue la infidelidad de Diego con la hermana menor de Frida, Cristina lo que puso fin a su matrimonio.

La artista fue conocida por sus autorretratos, de 143 pinturas en total 55 fueron autorretratos. Al quedar parcialmente paralizada después del accidente, comenzó a pintar y como pasaba mucho tiempo sola solía explicar: “Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”.

Frecuentemente la artista incluía en sus retratos sus sentimientos y realidades, la pintura era su refugio y su terapia. Diego era uno de los tópicos más frecuentes de sus pinturas y aquí te traemos las más importantes:

Frida y Diego Rivera  (1931)

Pintura realizada en los primeros años de su matrimonio. Frida luce diminuta en comparación a Diego, -Su familia solía llamarlos “El elefante y la paloma” por la gran diferencia de tamaño-. Diego sostiene una paleta y unos pínceles, lo que se puede interpretar como que representa la inspiración y la guía artística de su amada.

Autorretrato con Diego en mi Pensamiento (1943)

Frida se pinta con una “Tehuana” un traje típico mexicano y uno de sus favoritos, para sentirse hermosa e independiente a pesar de su divorcio. Diego se ubica en el “tercer ojo” simbolizando que aún después del divorcio sigue en sus pensamientos. Las grietas representan los problemas que rodean su relación.

 

Diego y yo (1949)

Una de las pinturas más expresivas de Frida, se muestra llorando con Diego en sus pensamientos. Kahlo solía pintar su cabello suelto en momentos de profunda tristeza, generalmente lo pintaba en moños altos adornados con clinejas o coronas de flores, aquí está casi estrangulándola.

Henry Ford Hospital (1932)

Uno de los momentos más terribles en la vida de Frida fue el aborto espontáneo que sufrió en 1932, entre los deseos más fervientes de Frida estaba tener un hijo y llamaba a este embarazo “Dieguito”. Fue un cuadro con fuertes tendencias surrealistas. Su cara bañada en lágrimas y de su vientre salen 6 hilos rojos que la unen a distintos elementos. Una flor marchita que le regaló Diego, un feto que no pudo nacer, su cuerpo visto de lado maltratado, la cadera que no pudo aguantar el embarazo, un caracol por el sufrimiento lento y una mesilla de quirófano.

Pelona (1940) 

La artista pintó este autorretrato al poco tiempo de divorciarse de Diego Rivera. En un ataque de furia, se había cortado su largo cabello que tanto le gustaba a su marido y orgullosa de su hazaña se presenta al mundo como “pelona”. En el borde superior de la pintura escribe una frase de una canción mexicana que dice: “Mira que si te quise, fue por el pelo. Ahora que estás pelona, ya no te quiero”.

 

Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas  | Culturizando
Con información de: Frida Kahlo.Org | MatadorNetwork
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