Abril 26, 2018

La historia de Mahoma

La historia de Mahoma

Mahoma, el profeta (nabi نبي) fundador del Islam, nació en La Meca, c. el 26 de abril de 570/571 y falleció en Medina, un 8 de junio de 632). Su nombre completo en lengua árabe es Abu l-Qasim Muhammad ibn ‘Abd Allāh al-Hashimi al-Qurashi del que, castellanizando su nombre coloquial Muhammad (مُحَمِّد), se obtiene Mahoma. A continuación, te traemos algunos datos interesantes sobre la vida de este profeta.

• Nacido en una familia pobre de una tribu noble de Quraish, Mahoma, quedó huérfano a los seis años y fue adoptado por un tío paterno llamado Abú Talib. Éste era comerciante y Mahoma lo acompañaba en sus viajes de negocio.

• El profeta trabajó como mercader en la ruta entre Damasco y La Meca al servicio de Jadiya. Ella era una viuda rica, veinte años mayor que Mahoma. Sin embargo, a pesar de la diferencia de edad, en el año 595 se casaron.

• Su matrimonio le ayudó a tener un puesto más alto en la escala social, ya que era analfabeto, y empezó a ser un comerciante respetado.

• A los cuarenta años, se retiró al desierto donde pasaba días enteros en una cueva del monte Hira. Allí recibió la primera visita del ángel Gabriel, el que le traía un mensaje de Alá donde le ordenaba memorizar y recitar los versos enviados por Dios. Estos, posteriormente, quedaron plasmados en el Corán. Además, el arcángel le dijo que él era el último de una serie de profetas y que debía dedicarse a divulgar la palabra de Dios.

• Jadiya lo impulsó para que predicara en su ciudad natal, La Meca. Allí se presentaba como el continuador del mensaje que alguna vez habían dado a conocer Abraham, Moisés y Jesucristo.

• Los seguidores del profeta solían venir de los lugares más pobres de los centros urbanos, y poco a poco, fue ganándose la enemistad de los más ricos.

• A medida que los seguidores de Mahoma comenzaban a aumentar en número, se convirtió en una amenaza para los jefes de las tribus locales. La riqueza de estas tribus se basaba en la Kaaba, el recinto sagrado de los ídolos de los árabes y el punto principal religioso de La Meca. Si rechazaban a dichos ídolos, tal como Mahoma predicaba, no habría peregrinos hacia La Meca, ni comercio, ni riqueza. El repudio al politeísmo que denunciaba Mahoma era particularmente ofensivo a su propia tribu, la qurayshí, por cuanto ellos eran los guardianes de la Kaaba. Es por esto que Mahoma y sus seguidores se vieron perseguidos.

• Cuando la situación era insostenible, huyó a Medina. A su huida se le llama Hégira y se le considera la fecha fundacional de la era islámica.

• En Medina, intentó acercarse a la comunidad judía, pero fue rechazado por la manera diferente en que interpretaba las Escrituras. Desde ahí data el cambio de orientación de la oración musulmana: si antes se hacía hacia Jerusalén, se cambió en el sentido de La Meca.

• Durante el mismo período fue que surgió el concepto de Guerra Santa. Con el fin de convertir a los fieles a la religión musulmana, vieron en el uso de la fuerza un medio legítimo para captar a más seguidores. A la muerte de Mahoma, el ejército musulmán había unificado a la Península Arábica y la había convertido a la religión islámica.

• Como Mahoma no sabía escribir, confiaba las palabras del Corán a los hafiz o memoriones. Ellos eran obligados a repetir incansablemente la verdad revelada que se plasmaría en el libro sagrado musulmán. Fueron los discípulos del poeta quienes la transcribieron al papel.

• De acuerdo a la religión musulmana, Mahoma es considerado el “sello de los profetas” (jātim al-anbiyā’ خاتم الأنبياء), por ser el último de una larga cadena de mensajeros, enviados por Dios para actualizar su mensaje, que según el islam, sería en esencia el mismo que habrían transmitido sus predecesores, entre los que se contarían Ibrahim (Abraham), Isa (Jesús) y Musa (Moisés).

• Hasta la fecha, los musulmanes profesan amor y veneración por Mahoma, aunque no adoración religiosa. Para hablar de él, su nombre siempre tiene que estar precedido por la palabra profeta, y seguido por la frase “bendígale Dios y le dé su paz” o por “la paz y la oración estén con él”.

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