La historia de Angelina Beloff, el primer gran amor de Diego Rivera

Una mujer tranquila y callada dedica su vida al arte, descubriéndose a sí misma entre lienzos, conoce a Diego Rivera un hombre de carácter fuerte pero encantador con las mujeres y se entrega en cuerpo y alma a su amor. Poco tiempo después descubrirá que la unión fue un error y que le entregó su vida al hombre incorrecto.

¿Quién fue Angelina Beloff?

Angelina Beloff (1879-1969) fue una pintora, grabadora, ilustradora y escenógrafa rusa, conocida por ser hija de un importante magistrado del senado ruso. Tras la inesperada muerte de sus padres, se muda a París en búsqueda de mejorar su arte y comparte con grandes como Matisse y Picasso, quienes la ayudaron a explorar diferentes técnicas artísticas y a desarrollar un estilo personal.

Pese a ser una artista talentosa y multifacética, nunca alcanzó la fama ni el reconocimiento en el mundo del arte, algunas hipótesis argumentan que fue por la absorvente relación que tuvo con el mexicano Diego Rivera, quien con su llegada le dio un giro trascendental a la vida de Beloff.

El primer amor de Diego Rivera

Angelina fue una mujer de carácter tranquilo y apacible, no buscaba protagonismo ni grandes reconocimientos, se dedicaba a producir arte que era lo que más le gustaba.

Diego Rivera conocido por su facilidad con las mujeres, quedó enamorado de Beloff desde la primera vez que la vio. Juntos iniciaron una vida amorosa casándose en 1911 (para ese entonces, la pequeña Frida Kahlo estaría cumpliendo apenas 4 años).

Angelina se convirtió en la primera mujer en apaciguar el carácter del explosivo artista y él fue su único amor. El matrimonio dio frutos y  tuvieron un hijo Diego Rivera Beloff que murió a los 14 meses por una terrible neumonía, algunos historiadores afirman la existencia de una segunda hija, pero Diego nunca la reconoció y probablemente murió al poco tiempo de nacer.

Salen a relucir los demonios de Rivera

Rivera era un hombre machista, muy autoritario e independiente, no estaba comprometido con su matrimonio y lo demostró en repetidas ocasiones: el pintor tuvo numerosas amantes mientras su esposa lo esperaba en casa. Marievna Vorobiev Stebelska una pintora rusa igual que Beloff, se convirtió en su amante durante casi todo su matrimonio.

La relación entre Rivera y Beloff finalizó cuando él decidió abandonarla sin explicación alguna y se marchó a México, poco tiempo después ella llegó al país por motivos de trabajo y se dice que nunca volvieron a juntarse.

Años después de su separación, Rivera admitió que había sido un terrible esposo para ella que lo había dado todo por mantenerlo feliz “ En cambio, ella recibió de mí todo el dolor en el corazón y la miseria que un hombre puede causarle a una mujer”.

“Querido Diego, te abraza Qiela”

La vida de Angelina está llena de vacíos de información, se conoce poco sobre su pasado, sus aportes artísticos son muy limitados y de su vida personal solo se ha hecho público lo que decidió escribir en su autobiografía “En sus memorias” en 1986 y lo  que se deduce estudiando a Diego, que sin duda alguna eclipsó totalmente el progreso de Beloff.

Esta relación de opresión, inspiró a la escritora Elena Poniatowska que decidió escribir un falso epistolario que representara los sentimientos de Beloff hacia Diego, en su carácter de víctima del abandono de su marido.

La escritora, describe que no es del todo ficción: “Leí una carta real de Angelina Beloff, que me dio el tono para el libro. Además, yo sentía que se las estaba escribiendo a mi marido, que no me la pelaba. Los astrónomos están todo el día mirando el cielo”.

Poniatowska se inspiró en la situación de Beloff para sacar a relucir la realidad de millones de mujeres que se dejan opacar por la fama de sus esposos: “Le pasó lo que le pasa a las mujeres unidas a grandes hombres… pero cuando alguien sobresale, sobresale como una fuerza de la naturaleza”.

Pese a que quedó eclipsada por el fantasma de Rivera, la artista (quien murió de 90 años) siempre participó activamente en el mundo de las artes en México, tiene varios cuentos publicados y formó parte de numerosas exposiciones y galerías de arte.

Si quieres leer el texto de Poniatowska, haz clic aquí. 

Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas  | Culturizando

Con información de:  ABC| El País

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