La extraña vida sexual de Salvador Dalí (+Obras)

May 11, 2017 | Arte - Cultura General - Curiosidades

El excéntrico Salvador Dalí, conocido por sus extraordinarias pinturas surrealistas, su actitud extravagante y su irreverente comportamiento es uno de los artistas más polémicos con respecto a su sexualidad. A pesar de que él mismo se consideraba una persona “muy abierta sexualmente” su vida está llena de misterios, traumas y erotismo.

Los traumas de su infancia

Su padre Salvador Dalí i Cosí era un abogado muy estricto que consideraba la sexualidad una aberración, por lo que se encargó de lograr que el pequeño Dalí sintiera temor por todo lo relacionado con el mundo del sexo.

Este miedo, lo materializa en una de sus pinturas,  “El espectro del Sex Appeal” (1934)  el artista se pinta a sí mismo a la edad de 7 años frente a un gigante monstruo de pechos grandes y piernas torcidas que para él representaba la sexualidad.


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La obra está inspirada en las rocas del Cabo de Creus, lugar donde creció. El gigante monstruo de sexo indefinido está sujetado por muletas, que –según el pintor- simbolizan la muerte y la resurrección.

Se pinta diminuto frente al gigantesco espectro representando su temor e incertidumbre, pero al mismo tiempo, su lenguaje corporal muestra especial atención y curiosidad.

El descubrimiento de la masturbación

El pintor catalán, comentaba abiertamente su obsesión con la masturbación. A pesar de todas las historias terribles de las que le hablaba su padre –incluso llegó a mostrarle un libro muy explícito sobre enfermedades sexuales- a Dalí siempre le gustó experimentar con su propio cuerpo.

La pasión por darse placer a sí mismo, la plasmó en una de sus obras más famosas “El gran masturbador” (1929)  pintura que consideró autobiográfica por contener muchas características personales  (el saltamontes representa su más grandes miedo, y la cara de la mujer cerca del hombre representa el placer del sexo oral, una de sus prácticas favoritas.)


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El Voyeurismo

Dalí consideraba el sexo en pareja como una acción engorrosa “Eso es el sexo: una carga que te dan al nacer  por lo que satisfacía sus deseos observando.

Era abiertamente voyeur –una persona que satisface sus deseos sexuales contemplando a otros en situaciones eróticas-. Gala su amada musa y esposa, complacía a su amado teniendo relaciones sexuales con modelos que Dalí elegía para ella, y así disfrutaba de mirar abiertamente a su amada sin necesidad de moverse él.

Por Mary Villarroel Sneshko | @Vivodesorpresas  | Culturizando
Con información de: 20 minutos|Salvador Dalí.orgArteHistoria | Foto portada: Salvador Dalí / Shutterstock
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