Horrores Humanos: La dictadura militar de Videla

Lo que usted va a leer a continuación también forma parte de la sección “Dictadores Contemporáneos: Un Viaje a la Locura”, siendo la primera entrega de la serie “Dictaduras Latinoamericanas”.

En este gran viaje a lo más oscuro del égo humano, nos hemos paseado por varias partes del mundo, en esta entrega vamos a contarles sobre los dictadores del sur del continente americano. Inevitablemente, por hechos históricos, nos veremos en la necesidad de incluir también, esta serie de artículos en nuestra ya conocida sección de “Horrores Humanos”.
Las dictaduras en Latinoamérica tienen una carácteristica inequívoca: Son dictaduras militares. De hecho casi todos los dictadores de esta región fueron educados en la Escuela de Las Americas, Institución que durante la guerra fria garantizó la fidelidad de los ejércitos latinoamericanos a la política exterior de los Estados Unidos, usando como amenaza, el comunismo.
Comenzando desde el sur nos encontramos a Argentina, este pais sureño a parte de ser famoso por sus carnes y Maradona es el país con mayor número de dictadores militares: En los 53 años que transcurrieron desde el primer golpe de Estado en 1930, hasta que cayó la última dictadura en 1983, los militares gobernaron 25 años, imponiendo 14 dictadores con el título de «presidente», uno cada 1,7 años en promedio.
En este caso hablaremos del Teniente General Jorge Rafael Videla, quien encabezó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que sustituyó a la viuda de Perón, María Estela Martínez de Perón por una junta militar, dando inicio al “Proceso de Reorganización Nacional”.
El 29 de marzo asumió la Presidencia de la Nación, que ocuparía hasta ser reemplazado por Roberto Eduardo Viola en 1981, al cumplir el período presidencial de 5 años establecido por la Junta Militar.
Este fue el periodo más largo que un militar ocupara el cargo de presidente de facto en Argentina.

A Videla no le gustaba la Literatura Latinoamericana

Videla en sus primeras horas como Presidente de la Nación Albiceleste ordenó una quema masiva de libros “subversivos” entre los cuales estaban obras de Gabriel García Márquez, los poemas de Pablo Neruda, las investigaciones de Osvaldo Bayer, libros infantiles como “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Bornemann, y “El nacimiento, los niños y el amor”, de Agnes Rosenstichl, por tratarse de “cuentos destinados al público infantil con una finalidad de adoctrinamiento, que resulta preparatoria para la tarea de captación ideológica del accionar subversivo.”

Posteriormente desde el Ministerio de Educación y Cultura se gesta la “Operación Claridad”: un plan de caza de opositores en toda el área cultural. Además de las desapariciones de artistas, intelectuales, docentes y alumnos, el plan produce despidos masivos e inhabilitaciones para enseñar.

En 1977, se distribuyó en las escuelas un material gráfico dirigido a los padres con hijos en edad escolar, titulado: «Cómo reconocer la infiltración marxista en las escuelas»:

«Léxico marxista para uso de los alumnos: (…) Lo primero que se puede detectar es la utilización de un determinado vocabulario que, aunque no parezca muy trascendente, tiene mucha importancia para realizar este ‘trasbordo ideológico’ que nos preocupa. Así, aparecerán frecuentemente los vocablos diálogo, burguesía, proletariado, América latina, explotación, cambio de estructuras, capitalismo.

 
Historia, Formación Cívica, Economía, Geografía y Catequesis en los colegios religiosos, suelen ser las materias elegidas para el adoctrinamiento subversivo. Algo similar ocurre con Castellano y Literatura, disciplinas de las que han sido erradicados los autores clásicos, para poner en su lugar a ‘novelistas latinoamericanos’ o ‘literatura comprometida’ en general.


Otro sistema sutil de adoctrinamiento es hacer que los alumnos comenten en clase recortes políticos, sociales o religiosos aparecidos en diarios y revistas, que nada tienen que ver con la escuela. Es fácil deducir cómo pueden ser manejadas las conclusiones.

 

 
Asimismo, el trabajo grupal que ha sustituido a la responsabilidad personal puede ser fácilmente utilizado para despersonalizar al chico, acostumbrarlo a la pereza y facilitar así su adoctrinamiento por alumnos previamente seleccionados y entrenados para pasar ideas».
 
El decreto 538, de mayo de 1978, estableció para profesores y maestros la lectura y comentario obligatorio del folleto «Conozcamos a nuestros enemigos».
En julio de 1980, por decreto 2038, se prohibió la utilización en el ámbito escolar de la obra Universitas, Gran Enciclopedia del Saber, de Editorial Salvat, editada en Barcelona, por «incurrir en falseamiento de la verdad histórica (…) analizando uno de los períodos más importantes de la historia moderna, como es el proceso de industrialización, bajo la metodología inspirada en el materialismo dialéctico». En el mismo decreto se prohibía el Diccionario Salvat.
En septiembre de 1980, un comunicado ministerial prohibió el uso en las escuelas de los textos de Antoine de Saint-Exupéry, autor, entre otros, de “El Principito”…. Sin embargo, esto fue solo una parte de la historia.

Los Vuelos la Muerte

 
“Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
 
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, “con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles” según su autopsia. Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
 
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora. En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti…”
 
Fragmento de la Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar.
Rodolfo Walsh, 24 de marzo de 1977
Si hay algo que identificó la dictadura de Videla fueron los llamados “Vuelos la Muerte”. Sin bien existen pocos datos, la desaparición de los detenidos arrojándolos al mar desde aviones, parece haber sido un método más utilizado por las fuerzas armadas, durante el “Proceso de Reorganización Nacional” ya que no se querían tener lo problemas que tuvo chile con los fusilamientos de Pinochet. Se estima que entre 5000 y 6000 personas fueron arrojadas al vacio hacia su muerte.

Centros Clandestinos de Detención

La dictadura de Videla buscaba dar una buena opinión en lo que a política exterior se refiere, así que de manera cobarde se crearon una serie de centros en donde de manera clandestina y secreta se realizaban interrogatorios, torturas y finalmente ejecuciones de todas aquellas personas que eran consideradas como “peligrosas” para el régimen.
 
Los centros de detención más conocidos eran:
 
La ESMA (La Escuela de Mecánica de la Armada)
Por allí pasaron casi 5.000 detenidos-desaparecidos, de los cuales más del 90% fueron asesinados. La ejecución se anunciaba normalmente como un “traslado” a una cárcel común; los detenidos eran trasladados al sótano, sedados con inyecciones, y ejecutados de diversas maneras. Algunos eran fusilados e incinerados en el campo de deportes ubicado en el predio. Pero la gran mayoría y por razones de espacio eran subidos a aviones de las fuerzas armadas y arrojados, inconscientes, al río de la Plata desde gran altura.

El Olimpo

Fue un centro clandestino de detención ubicado en el oeste de la ciudad de Buenos Aires, barrio de Vélez Sarsfield (Buenos Aires). El centro tenía en la entrada un cartel que decía “Bienvenido al Olimpo de los Dioses. Los Centuriones”. El centro sólo funcionó durante seis meses, de agosto de 1978 a enero de 1979, sin embargo allí fueron alojados 700 detenidos de los cuales sobrevivieron 50.
 
Automotores Orletti
Allí fueron secuestradas y torturadas unas 300 personas, muchos de los cuales hoy permanecen desaparecidos, y otros, como el actor Luis Brandoni y su esposa Martha Bianchi, quienes sólo sufrieron por unas horas del horror en el lugar.
 
El Campito
El Campito fue el principal campo de concentración utilizado por el ejército. También era conocido como “Los Tordos”. Funcionó en Campo de Mayo (San Miguel (partido), Gran Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires), la más importantes guarnición militar de Argentina entre 1975 y 1982. Por allí pasaron unos 5.000 detenidos. Solo 43 sobrevivieron.
 
El Vesubio
El Vesubio fue un centro clandestino de detención utilizado por el Ejército que estaba ubicado en el Gran Buenos Aires, en la localidad de La Tablada (Partido de La Matanza), cerca del cruce del Camino de Cintura con la Autopista Riccheri que lleva al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, en un terreno del Servicio Penitenciario Federal.
“Empresa El Vesubio” era el nombre clave que utilizaban para referirse al mismo las fuerzas represivas. Comenzó a funcionar en 1975 siendo utilizado por la Triple A, antes del golpe de estado, con el nombre de “La Ponderosa” y dejó de funcionar en 1978. Entre desaparecidos y sobrevivientes al menos 400 personas estuvieron detenidas allí.
 
La Perla
La Perla, también llamado la Universidad, fue el principal centro clandestino de detención (CCD) utilizado fuera de la zona de Buenos Aires. Por allí pasaron unos 3000 detenidos. Cuentan los sobrevivientes que:
 
“En La Perla los prisioneros eran fusilados en los campos aledaños al centro. Hasta allí eran trasladados en un camión bautizado “Menéndez Benz”. Geuna contó: “Antes de descender del vehículo, eran maniatados. Luego se los bajaba y se les obligaba a arrodillarse delante del pozo y se los fusilaba. En los fusilamientos participaban oficiales de todas las unidades del Tercer Cuerpo, desde los subtenientes hasta los generales”.
El número exacto de desaparecidos no ha sido establecido: los organismos de derechos humanos estiman la cantidad en unos 30.000; hasta 2007, la Subsecretaría de Derechos Humanos tenía registradas aproximadamente 15.000 víctimas.
La CONADEP documentó 8.961 casos. Entre los desaparecidos se encuentra un número de niños que se estiman entre 250 y 500, los cuales fueron adoptados ilegalmente luego de que nacieran en los centros clandestinos de detención. Existe una organización denominada Abuelas de Plaza de Mayo que se ha dedicado a localizarlos, y que ya ha encontrado a más de 100 nietos secuestrados por la dictadura.
 
¿Qué sucedió con Videla?

Como resultado de las tensiones entre las tres fuerzas armadas por el reparto del poder, Videla fue apartado de su cargo. Lo reemplazó en la presidencia el Jefe del Estado Mayor del Ejército, Roberto Viola.Dos años después de restablecerse el régimen democrático en Argentina en 1983, fue juzgado y declarado culpable por el asesinato y la desaparición de miles de ciudadanos durante su gestión presidencial. Fue sentenciado a reclusión perpetua, inhabilitación absoluta perpetua y destitución del grado militar en 1985.
Solo cumplió 5 años ya que fue indultado por Carlos Menem, sin embargo en 1998 regresó a prisión, aunque brevemente, tras que un juez dictaminara que las causas por sustracción de menores durante la guerra sucia constituían un crimen de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptible.
Pasó 38 días en la cárcel de Caseros hasta que se le concedió el derecho al arresto domiciliario en atención a su edad. La causa se encuentra aún abierta. Su extradición a Alemania es solicitada desde el 2003 por el tribunal territorial de Núremberg, por su responsabilidad en el homicidio de la ciudadana alemana Elisabeth Kaesemann, asesinada en Argentina en mayo de 1977.
En 2005 el sumario fue sobreseído por no hallarse constancia de un posible delito.Posteriormente, el 10 de octubre de 2008 perdió el beneficio de la detención domiciliaria, y fue trasladado a la cárcel que funciona en Campo de Mayo, la principal base militar del país. El juez encargado del caso argumentó para tomar esta decisión que la gravedad de los hechos que se le atribuyen a Videla resultan un escollo insalvable para el otorgamiento de tal beneficio.
La fiscalía de Núremberg reabrió la causa contra Videla en diciembre de 2009 tras la aparición en Argentina del cadáver del ciudadano alemán Thomas Stawowiok. EL 22 de diciembre de 2010 el Tribunal Oral Federal 1 sentenció con prisión perpetua a los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez, en el marco del juicio que se desarrolló en la ciudad de Córdoba por delitos de lesa humanidad e irá a una cárcel común.
En sus últimas palabras antes de la sentencia, Videla volvió a reivindicar el terrorismo de Estado y justificó los crímenes de lesa humanidad que se le imputan: dijo que libró “no una guerra sucia, sino una guerra justa que aún no ha terminado”. También repitió lo que venía afirmando desde que comenzó el juicio el 2 de julio: que “los enemigos derrotados ayer cumplieron su propósito y hoy gobiernan el país”, refiriéndose implícitamente a los Gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner.

Finalmente falleció el viernes 17 de mayo de 2013 a las 8:30 de la mañana, siendo encontrado sin pulso ni respiración en el penal de Marcos Paz, donde cumplía condena por crímenes de lesa humanidad.

Espera pronto una nueva entrega con otro de los @HorroresHumanos, que nunca deben ser olvidados, para así jamás ser repetidos.
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