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Horrores Humanos: Juan Fernando Hermosa, el niño que tuvo más muertes que su propia edad

Horrores Humanos: Juan Fernando Hermosa, el niño que tuvo más muertes que su propia edad

Cuando la Policía Nacional del Ecuador salió a la rueda de prensa que había convocado con carácter de URGENTE, todos los medios que abarrotaron el sitio no se imaginaban lo que estaban a punto de presenciar. Varios oficiales del Servicio de Inteligencia, salían junto a un apuesto muchacho de apenas 16 años de edad. Su nombre, Juan Fernando Hermosa Suarez.

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Los presentes quedaron estupefactos a la información policial. Juan Fernando Hermosa que aparecía ante las cámaras con rostro angelical, confesaba fríamente ser el actor intelectual y material de un tsunami acto sanguinario, una cadena de crímenes perpetrados en Quito en 1991 a conductores de taxis, y homosexuales. 17 personas asesinadas en un corto período de tres meses. Hermosa se convertía en el asesino en serie más joven en la historia de todo un país. Un adolescente que se daba a conocer por tener más muertes que su propia edad, ahí se originaría su alias. ‘el niño del terror’

Los crímenes

Sábado 2 de noviembre, 1991, 12:55 am. En las afueras de la ciudad en Quito Ecuador, el conductor de taxi Jorge Aguirre Zambrano llega al lugar de destino indicado luego de ser contratado previamente. Misteriosamente el taxista fue ejecutado de dos disparos en la cabeza. El crimen se realizó en el perímetro rural de Calderón a varios kilómetros fuera de la capital.

Jueves 5 de diciembre, 1991, 2:17 am Geovanny Solórzano Coello, trabajaba normalmente es su taxi. Horas después, su cadáver es encontrado en las afueras de la ciudad con dos tiros en la cabeza. El asesino o asesinos dejan el cuerpo y se llevan el vehículo.

Sábado 14 de diciembre, 1991, los taxistas Moisés Freire, Roberto Moya Atty y Gurmecindo Ortiz Rodríguez son asesinados. Sus cuerpos son encontrados nuevamente en sectores aledaños de la ciudad, ¡tres víctimas en una sola noche!
En todos los crímenes el pistolero no deja rastro, las víctimas son taxistas y los asesinatos son perpetrados en sectores rurales de la ciudad. Hasta el momento, cinco víctimas.

El temor incrementaría aún más cuando la policía identificó poco tiempo después a cuatro homosexuales asesinados de la misma forma, con disparos en la cabeza. Las ojivas de bala encontradas en todas las víctimas (taxistas y homosexuales) pertenecían a una sola arma, una Radom calibre 9mm.

Caso mediático

La década de los 90 apenas nacía, y con esto un nuevo asesino en serie hacía presencia en Ecuador. Cuando el responsable fue capturado, la sociedad ecuatoriana empezó a ser bombardeada por este caso mediático. Nadie hacia mucho énfasis en las víctimas, todos se concentraban en la vida de Hermosa. Este joven, había formado un grupo de adolescentes descarriados entre los 14 y 16 años de edad quienes lo acompañaron en sus crímenes. Los medios no perdieron su oportunidad y los membretaron como ‘La pandilla del terror’.

Juan Fernando Hermosa ya triste y célebremente conocido como el ‘niño del terror’ llegó incluso a cobrar por sus entrevistas. Medios de comunicación ecuatorianos de la época se dieron un verdadero festín con titulares sensacionalistas sobre este caso. Canales de televisión incluso produjeron series dramáticas de su vida.

El terror en las calles

El miedo sembrado en la ciudad por ‘el niño del terror’ provocó que muchos taxistas dejaran de trabajar especialmente en horas nocturnas. Una crónica recogida por el periodista Héctor Cedeño señalaba que incluso los conductores de taxi salían a trabajar junto a sus esposas para que así, el asesino les tenga piedad y no los mate en caso de subirse en su vehículo.

En una de las grabaciones de audio de sus confesiones, Hermosa con un semblante tranquilo explicaba en forma fría sobre sus asesinatos: «Tomamos un primer taxi San Remo de la cooperativa Intercontinental. A este señor, le llevé a la altura de Carcelén. Yo iba en compañía de mi novia Giovanna y Mónica, que era novia de mi amigo Quishpe. Yo saqué la pistola y le disparé por atrás, dos tiros en la cabeza, murió instantáneamente».

La captura

La captura de Hermosa se dio en una madrugada congelante de enero de 1992. Los agentes policiales previamente ya habían aprendido a un grupo de adolescentes sospechosos que se trasladaban en taxi de una discoteca a otra. En uno de esos traslados los jóvenes morderían el anzuelo embarcándose en un taxi conducido por un agente encubierto. Al escuchar una conversación referente a los hechos, la policía los arrestaría inmediatamente. En el cuartel policial, ‘Quishpe’ de 14 años, lugarteniente y mejor amigo de Hermosa confesaría que el motivo principal de todos los crímenes fue el robo, pero aclaraba que el único que disparaba era Hermosa.

Agentes del Grupo de Intervención y Rescate GIR llegaban cautelosamente a un popular barrio al norte de la ciudad, ahí un joven descansaba; a su costado camuflado llevaba un arma Radom 9mm. Como si esto fuera poco, en su en su mesa de noche guardaba una granada. En uno de los dormitorios de la misma casa una señora de aproximadamente 50 años de edad dormía, era doña Amada, su madre.

El silencio nocturnal se rompió con el ingreso de la policía, pero Hermosa en vez de rendirse, los recibió con el explosivo de dote militar ¡BOOM! El caos se desataba en una feroz balacera. En la oscuridad una silueta se mueve, la policía al sentirse amenazada dispara, pero no fue Hermosa, sino su madre quien caía trágicamente abatida en el operativo. El joven con apariencia de niño y responsable de una ola de asesinatos que horrorizaba a una nación era capturado. Todos estos detalles reveladores y tácticas sorprendentes utilizados por la policía de Ecuador para dar con el paradero de los criminales fueron plasmados años después en el documental Juan Fernando Hermosa ‘Tras las sombras del niño del terror; enfocado en el impresionante operativo y captura de este asesino serial.

Posteriormente, expertos señalarían que Hermosa tenía alto coeficiente intelectual, era líder nato, sentía resentimiento social crónico y sufría de ‘psicopatía amorfa’. Una de las razones que los expertos de la época descubrieron de su desdén, fue el impacto psicológico que había recibido cuando era niño. El pequeño Juan Fernando con apenas siete años de edad abruptamente se habría enterado de una forma humillante que era hijo adoptado. De ahí su resquemor.

El final

En enero de 1996, luego de solamente cuatro años de condena por ser menor de edad, ‘el niño del terror’, responsable de la desaparición y asesinato de 11 taxistas, 4 homosexuales y 1 policía, quedaba libre. Abandonó la ciudad con su padre huyendo de los medios, pero poco tiempo después su cuerpo sin vida sería encontrado con signos de tortura.

Rumores urbanos

Muchos rumores y fábulas urbanas quedaron, como la de que Hermosa fue un asesino a sueldo contratado, producto de una vendetta de un general militar ya que su hija había sido sexualmente ultrajada y asesinada por un taxista. Pero la más conocida: que Juan Fernando Hermosa fue malignamente astuto y después de salir de la cárcel, fabricó y fingió su propia muerte. El cadáver que fue encontrado tenía el rostro totalmente desfigurado e irreconocible, pero en las pertenencias de la víctima hallado al borde del río Aguarico en Lago Agrio Ecuador, tenía la identificación de Juan Fernando Hermosa Suárez. Todos estos rumores al final la policía lo desmintió y aseguró que: aunque nunca se supo quien lo asesinó, Juan Fernando Hermosa murió en su propia ley, víctima de la venganza de sus enemigos, que no fueron pocos.

Una colaboración de Vladimir Soasti |  @SOASTIBROTHERS

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