Horrores Humanos: El asesinato de Martin Luther King

Fue el segundo asesinato que conmocionó a Estados Unidos en un periodo de menos de 5 años. Primero fue Kennedy en Dallas, luego el reverendo Martin Luther King, hijo, en Menphis. Dos rifles de gran calibre y un puñado de balas habían hecho todo lo posible para borrar por completo el sueño americano de una nueva vida, libertad y búsqueda de la felicidad.

En 1968 King, rondando los 40, era un hombre que había cumplido una buena parte de sus sueños personales, pero la lucha por lograr una justicia que tratara por igual a negros y blancos seguía incólume. En marzo, con la Conferencia Sureña de Liderazgo Cristiano, King puso en marcha la Campaña de la Gente Pobre, a favor de los desempleados y de los que percibían salarios bajos. El 3 de abril, King pronunció su famoso discurso de la «cima de la montaña»:

«Realmente no importa lo que pase ahora […] algunos han empezado a […] hablar de las amenazas de ahí fuera, de lo que algunos de nuestros hermanos blancos trastornados me harían […] Como a todos me gustaría vivir una larga vida […] pero eso no me preocupa ahora mismo. Tan solo quiero hacer la voluntad de Dios. Y Él me ha permitido subir a la montaña. Y he mirado y he visto la Tierra Prometida. Puede que yo no llegue allá con vosotros. Pero quiero que sepan esta noche que nosotros, el pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida. Y por eso estoy feliz esta noche. Nada me preocupa. No temo a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloriosa llegada del Señor […]».

La tarde siguiente, King recibió un disparo en la garganta mientras estaba en el balcón de su habitación en el Motel Lorraine en Menphis, Tennessee. El reverendo Jesse Jackson estaba con él cuando sucedió: «Se acababa de inclinar. Pienso que si hubiera estado de pie, el disparo no le hubiera alcanzado en la cara.» Dispararon un solo tiro.

Dos meses más tarde, un convicto fugitivo llamado James Earl Ray fue capturado en el aeropuerto londinense de Heathrow. Ray fue extraditado a Tennessee donde confesó a continuación el asesinato. Pero, al igual que en el caso de la muerte de JFK, aun hay muchas dudas sobre la verdadera identidad del asesino.

Ray no tenía motivos para matar a King. No se encontraron huellas dactilares de Ray en la habitación del motel desde donde se supone que provino el disparo. La bala que mató a King nunca se comparó con el arma de Ray. Los testigos que rodeaban a King durante su muerte declararon que el disparo provino de otro lugar.

Como efecto inmediato de la muerte de King, muchas calles se hicieron inseguras para los hombres blancos, se produjeron revueltas en más de 60 ciudades y en Menphis se impuso el toque de queda desde el anochecer hasta el alba. El resultado a largo plazo fue una generación entera sumergida en un dolor del que nunca se recuperó del todo.

Fuente: CRÍMENES, Los casos más impactantes de la historia. Editorial Parragon

Espera pronto una nueva entrega con otro de los @HorroresHumanos, que nunca deben ser olvidados, para así jamás ser repetidos.

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