Extrañas enfermedades: El Síndrome de Rapunzel

En nuestros días, con algunas píldoras, un simple tratamiento a seguir y algunos días en la cama es suficiente para terminar con numerosas enfermedades. Otras pueden requerir de algunos tratamientos más complejos, una internación o quizás una intervención quirúrgica, así como más tiempo y paciencia. Finalmente, existen otras que aunque se traten con todos estos elementos, no siempre es suficiente, lo cual despierta gran curiosidad y muchas interrogantes en el ambiente médico. Hoy te presentamos una extraña enfermedad: El Síndrome de Rapunzel o tricofagia.

El nombre de Rapunzel nos suena conocido gracias a los hermanos Grimm. Una princesa es encerrada en una alta torre por una bruja, un buen día el valiente príncipe la rescata, trepando por el edificio sostenido de la larguísima cabellera de la joven.

Desde hace relativamente pocos años, la metáfora del cuento se usa para nombrar un desorden llamado síndrome de Rapunzel: una rara obsesión que consiste en comerse el propio cabello.

Científicamente hablando, la enfermedad se conoce como tricofagia. Aparece descrita en la literatura por primera vez en 1889, pero no sería sino hasta 1987 que la psicología reconocería la conducta de comerse el cabello como un trastorno.

Solo afecta a una pequeña parte de la población: se estima que padecen el síndrome entre el 0,6 y el 1,6% de los habitantes a nivel mundial.

La trigofagia está relacionada con la tricotilomanía, el hábito irresistible de arrancarse sistemáticamente el cabello o el vello de distintas zonas corporales. Es un trastorno de la conducta que, con el arrancamiento compulsivo del pelo, puede redundar en calvicie completa.

Se calcula que, de los casos registrados de tricotilomanía, solo el 30% deriva en tricofagia, es decir, que sólo una tercera parte de las personas que tienen la conducta compulsiva de arrancarse el pelo luego se lo comen.

Por lo general, la obsesión de la tricotilomanía viene acompañada de algún trastorno psiquiátrico como depresión o ansiedad. Por su parte, muchos médicos asocian la tricofagia en niños a abusos sexuales, maltrato psicológico o retardo mental.

Dolor abdominal, náuseas, pérdida del apetito, tensión abdominal, vómitos, pérdida de peso, sangrado o perforación intestinal son los síntomas de alerta ante una posible tricofagia.

El Síndrome de Rapunzel trae como primera consecuencia la formación de un tricobezoar, una bola de pelo que causa obstrucción en las paredes del intestino. Como el pelo no puede ser digerido, se acumula junto con restos de comida y fluidos corporales hasta formar una pelota. En la mayor parte de los casos un simple escaneo o ultrasonido abdominal permite detectar las bolas de pelo en el aparato digestivo.

La tricofagia acarrea otras consecuencias severas para la salud además del tricobezoar, como la gingivitis o inflamación de las encías, diarrea y malabsorción de nutrientes. Para solucionar el problema, el paciente suele ser intervenido quirúrgicamente con el fin de extraer los tricobezoares. Dependiendo del tamaño, el cirujano realiza una laparoscopía, endoscopía o, en los casos más severos, una cirugía abierta.

Con información de: Ojo Científico

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