#PalabraCulta: El origen de la palabra ‘Microscopio’

La primera vez que se empleó la palabra ‘microscopio’ fue en una carta escrita por el médico Giovanni Faber a Federico Cesi, hijo del primer Duque de Aguasparata y fundador de la Academia dei Lincei, una de las primeras academias científicas del mundo. Esta institución tiene mucho en común con el popular instrumento óptico. A los académicos les unía el entusiasmo por la ciencia, la admiración por Galileo y sus experimentos, y los deseos de penetrar en los secretos de la naturaleza con la agudeza visual del lince (y del águila, otro de sus referentes naturales).

Los cuatro primeros miembros fueron Cesi, Johannes Van Heeck, Francesco Stelluti y Anastasio de Filiis. A continuación se incorporó Giambattista Della Porta (1611), y el sexto en llegar fue Galileo Galilei (1611).

En 1624, Cesi le pidió a Galileo un occhialino, un instrumento que hacía «que los cuerpos muy pequeños se vean muy grandes» y que Galileo construyó después de informarse de que lo hacían los holandeses. El occhialino se llamó también perspicillum (nombre latino, también usado para el telescopio), cannoncino y occhiale. En abril de 1625, el médico y miembro de la academia Giovanni Faber encontró el nombre adecuado: dado que permitía la observación de cosas diminutas lo llamó microscopio (del griego ‘mikrós’, pequeño), en oposición al telescopio.

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